
Fin de la moda Tesla: China prohíbe las tablets sobre ruedas y exige botones físicos en sus coches
China prepara una nueva normativa que obligará a los fabricantes a incorporar controles físicos para funciones esenciales en una medida que busca reducir distracciones y mejorar la seguridad frente al uso excesivo de pantallas táctiles.

China quiere poner fin a una moda que se ha extendido como la pólvora entre los coches eléctricos: el minimalismo extremo en el habitáculo que puso de moda Tesla y siguieron muchos otros grupos, especialmente en China. Pero la tendencia de eliminar botones físicos y concentrarlo todo en una gran pantalla central podría tener los días contados.
El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información chino (MIIT) prepara una actualización normativa que obligará a los fabricantes a recuperar controles físicos para funciones esenciales. La medida afectará únicamente a los modelos de nueva fabricación a partir del 1 de julio de 2026.
Adiós al todo táctil: China obliga a recuperar botones físicos

En los últimos años, buena parte de los coches eléctricos chinos han apostado por interiores muy limpios, casi futuristas. Una gran pantalla central domina el salpicadero y desde ella se controla prácticamente todo: intermitentes, climatización, ajustes del vehículo e incluso funciones de ayuda a la conducción. En algunos casos, además, se suma otra pantalla para el acompañante.
Marcas como BYD, con modelos como el Bao 5 de su submarca Fang Cheng Bao, o fabricantes como Geely, han seguido esta tendencia que buscaba diferenciarse por tecnología y diseño. También propuestas como el L8 o el M9 de Aito han abrazado ese planteamiento donde casi todo pasa por la pantalla.
Sin embargo, desde dentro del propio sector empiezan a surgir críticas. Un vicepresidente de Geely llegó a reconocer que la industria automovilística china estaba “contagiada por una tendencia de seguir modas a ciegas”. Y parece que el regulador ha tomado nota.
La revisión de la norma nacional GB4094—2016, que regula la señalización y los componentes de control en el automóvil, añadirá nuevos requisitos técnicos para los mandos físicos. El objetivo es claro: garantizar que los elementos clave sean accesibles, utilizables y puedan accionarse prácticamente sin mirar, reduciendo así distracciones al volante.
En la práctica, esto significa que determinadas funciones ya no podrán depender exclusivamente de la pantalla táctil. Entre ellas estarán:
Iluminación: intermitentes, luces de emergencia y claxon. Cambio de marcha: posiciones P, R, N y D. Se prohibirá que el cambio sea únicamente mediante pantalla. Asistencias a la conducción: interruptor de activación del sistema avanzado de ayuda a la conducción. Seguridad y emergencia: limpiaparabrisas, desempañador, elevalunas eléctricos, sistema automático de llamada de emergencia (AECS) y el interruptor de apagado del sistema eléctrico en los coches eléctricos.
Es decir, todo aquello que pueda ser necesario en una situación crítica deberá contar con un mando físico claramente identificable.

Además, la normativa no se queda en la simple obligación de “poner un botón”. También detalla requisitos concretos. Por ejemplo, el área efectiva de accionamiento deberá ser de al menos 10 mm x 10 mm. Los mandos deberán estar en posición fija, permitir el accionamiento sin necesidad de apartar la vista de la carretera y ofrecer respuesta táctil o sonora. Y algo fundamental: las funciones básicas deberán seguir operativas incluso si el sistema central falla o se pierde alimentación.
La revisión comenzó en 2023 y ha contado con la participación de grandes fabricantes y organismos técnicos, como el Centro de Investigación y Tecnología del Automóvil de China, además de grupos como Geely, FAW-Volkswagen, BYD o Great Wall Motor. El borrador para consulta pública ya está listo y se publicará próximamente.
Con esta decisión, China lanza un mensaje claro: la digitalización no puede ir en contra de la seguridad. Durante años, muchos fabricantes han utilizado la gran pantalla como símbolo de modernidad y como argumento comercial. Pero en el uso real, cada toque en un menú implica apartar la vista de la carretera, aunque solo sea un segundo.
La nueva norma no elimina las pantallas ni frena la evolución tecnológica. Simplemente marca un límite. El conductor debe poder activar los intermitentes, cambiar de marcha o poner en marcha los limpiaparabrisas sin navegar por submenús ni depender de un sistema que puede quedarse bloqueado.
Es probable que esta decisión tenga repercusión más allá de China. El mercado chino es el mayor del mundo en coches eléctricos y muchas de sus marcas están en plena expansión internacional. Si adaptan sus modelos a estos requisitos, es lógico pensar que esas soluciones acaben llegando también a Europa.
En un momento en el que los habitáculos parecen competir por quién tiene la pantalla más grande, China apuesta por recuperar algo tan básico como un botón bien colocado. Y puede que, al final, el futuro más avanzado no sea el que elimina todos los mandos físicos, sino el que sabe combinar tecnología con sentido común.


