
¿Un coche eléctrico por 500 euros? Francia pone en marcha ayudas para coches eléctricos usados
Para que el mercado de coches nuevos funcione correctamente, necesita un mercado de segunda mano sano. Es por eso que los gobiernos intentan acelerar las ventas de coches nuevos con ayudas como la que ha puesto en marcha Francia que ofrece hasta 2.000 euros para la compra de coches eléctricos de ocasión.

El Gobierno francés ha aprobado una nueva ayuda para quienes compren un coche eléctrico usado, una medida que entrará en vigor el próximo 1 de septiembre y que busca facilitar el acceso a este tipo de vehículos a un precio más bajo. La iniciativa llega en un momento en el que el mercado de ocasión empieza a ganar protagonismo y podría convertirse en una referencia para otros países europeos.
La medida resulta especialmente interesante porque por primera vez en varios años vuelve a existir un incentivo específico para comprar un coche eléctrico usado. Hasta ahora, los principales programas de apoyo se habían concentrado en los vehículos nuevos, dejando fuera a una parte importante de los compradores que no pueden asumir el precio de un modelo recién matriculado.
El objetivo es bastante sencillo: facilitar que los coches eléctricos que ya circulan por las carreteras puedan llegar a un número mayor de conductores. Al mismo tiempo, Francia pretende acelerar la renovación del parque automovilístico y hacer que la movilidad eléctrica sea más accesible para quienes buscan un coche de segunda mano.
La noticia también resulta interesante desde España. Nuestro mercado comparte buena parte de los problemas que han llevado a Francia a impulsar esta medida: precios todavía elevados en los coches eléctricos nuevos, una oferta de segunda mano que empieza a crecer y muchos compradores que esperan a que los modelos usados sean más asequibles.
Por eso, aunque la decisión se ha tomado en Francia y no existe por ahora ningún anuncio equivalente en España, el movimiento francés podría terminar sirviendo como referencia. Una ayuda destinada específicamente a coches eléctricos de segunda mano tendría potencial para acelerar mucho más la renovación del parque que concentrar todos los incentivos en los vehículos nuevos.
Además, el momento elegido no es casual. Cada vez hay más coches eléctricos procedentes de las primeras generaciones que llegan al mercado de ocasión con varios años y decenas de miles de kilómetros. Muchos de ellos todavía pueden ofrecer una autonomía suficiente para el uso diario y, sobre todo, permiten acceder a la movilidad eléctrica por mucho menos dinero que cuando fueron nuevos.
La ayuda parece para todos, pero hay letra pequeña

La nueva subvención francesa se aplicará tanto a la compra como al arrendamiento de un coche eléctrico usado y comenzará a estar disponible el 1 de septiembre de 2026. El programa tendrá una duración prevista de cuatro años y se integra dentro de la estrategia francesa para reducir el consumo energético y acelerar la electrificación del transporte.
La financiación no procede directamente de los presupuestos públicos, sino de los certificados de ahorro energético. Es un sistema mediante el cual las empresas energéticas y de combustibles deben contribuir económicamente a diferentes medidas destinadas a reducir el consumo y las emisiones.
Y aquí es donde aparece la primera sorpresa. Aunque la medida se presenta como una nueva ayuda para comprar un coche eléctrico usado, no todos los compradores podrán acceder a ella en las mismas condiciones. La normativa establece una serie de requisitos bastante estrictos que pueden dejar fuera a una parte importante de quienes buscan un coche eléctrico de ocasión.
En total hay cinco condiciones que deben cumplirse. El vehículo tiene que ser eléctrico, haber sido matriculado por primera vez en Francia entre el 1 de enero de 2017 y el 31 de diciembre de 2023, ser vendido por un profesional del automóvil, conservar al menos el 80% de la capacidad de su batería y permanecer en manos del comprador durante un mínimo de tres años.

La obligación de comprarlo a un profesional es especialmente relevante. Las operaciones entre particulares quedan fuera, pese a que son muy habituales en el mercado de coches usados. Es decir, encontrar un coche eléctrico más barato anunciado por un particular no será suficiente para acceder a esta ayuda.
También habrá que demostrar que la batería mantiene al menos el 80% de su capacidad original, o una autonomía equivalente. Esto convierte el informe sobre el estado de la batería en un documento especialmente importante antes de cerrar la operación.
La cantidad que recibirá cada comprador tampoco será siempre la misma. La ayuda básica se sitúa actualmente alrededor de 337 euros por coche, una cifra bastante alejada de los 2.000 euros que han protagonizado algunos de los titulares sobre la nueva medida.
Los importes más elevados están reservados a profesionales de la atención domiciliaria y de los servicios personales. En su caso, la ayuda puede situarse entre 2.000 y 2.360 euros si además se cumplen otros requisitos, entre ellos que el coche cueste menos de 25.000 euros y pese menos de 1.800 kg.
Esta diferencia hace que el impacto real de la medida sea muy distinto dependiendo de quién compre el coche. Para la mayoría de los particulares, 337 euros servirán como pequeño descuento, pero no cambiarán por sí solos la decisión de compra. Para determinados profesionales, en cambio, una ayuda de más de 2.000 euros sí puede tener un peso considerable.
De momento, la ayuda francesa demuestra que el siguiente gran campo de batalla para la electrificación no está únicamente en vender más coches nuevos. También está en conseguir que los que ya han sido matriculados puedan llegar al mercado de ocasión con precios suficientemente atractivos y con garantías sobre el estado de sus baterías.


