
Consiguen recuperar el 90% del litio de las baterías usadas y cambia las reglas del reciclaje
Un equipo de investigadores ha desarrollado un sistema capaz de recuperar hasta el 90% del litio de las baterías usadas de coches eléctricos; un avance que mejora la eficiencia del reciclaje y reduce las emisiones; si llega a implantarse a gran escala, podría transformar el suministro mundial de materias primas para la movilidad eléctrica.

En las conversaciones con los escépticos del coche eléctrico, siempre sobrevuela la pregunta de qué pasará con las millones de baterías que algún día terminarán su uso en los coches. Además de la reutilización como sistemas de almacenamiento, queda luego la posibilidad de su reciclaje. Es uno de los grandes desafíos de la industria. En este escenario, un equipo de investigadores japoneses ha dado un paso muy importante al desarrollar un proceso capaz de recuperar hasta el 90% del litio presente en baterías al final de su vida útil.
Se trata de un avance que mejora de forma muy significativa la eficiencia de las tecnologías actuales y que, si consigue trasladarse a la producción industrial, podría cambiar la forma en la que se fabrican y reciclan las baterías durante los próximos años.
Un proceso más eficiente y con menor impacto ambiental
El desarrollo ha sido realizado en una planta de reciclaje de Japón, donde los ingenieros han conseguido extraer alrededor del 90% del litio contenido en baterías usadas. La cifra supone un salto muy importante frente a los métodos convencionales, que en muchos casos apenas logran recuperar menos del 50% de este material.
La clave del proceso está en una modificación del tratamiento químico empleado durante el reciclaje. En lugar de utilizar el habitual hidróxido de sodio, los investigadores sustituyen este compuesto por hidróxido de litio recuperado previamente durante el propio proceso. Gracias a este cambio, los residuos conocidos como "masa negra", el material resultante tras triturar las baterías, pueden transformarse en litio de alta pureza apto para fabricar nuevas baterías.
Además de aumentar la cantidad de material recuperado, los responsables del proyecto aseguran que el sistema también reduce el impacto ambiental. Según sus estimaciones, las emisiones de carbono pueden disminuir alrededor de un 40% respecto a los métodos tradicionales de reciclaje, lo que supone un beneficio añadido tanto desde el punto de vista económico como medioambiental.

El litio se ha convertido en una de las materias primas más estratégicas para la industria del automóvil. Su extracción requiere importantes inversiones, un elevado consumo energético y depende, en gran medida, de unos pocos países productores. Por ese motivo, cualquier tecnología que permita recuperar una mayor cantidad de este recurso adquiere una enorme relevancia.
En el caso de Japón, la situación es especialmente delicada, ya que el país importa prácticamente la totalidad de los minerales empleados para fabricar baterías. Poder recuperar el litio dentro de sus propias fronteras permitiría reducir esa dependencia exterior y reforzar la estabilidad de la cadena de suministro en un momento de fuerte crecimiento de la demanda.
Eso sí, todavía quedan obstáculos importantes por superar. En la actualidad, solo alrededor del 14% de las baterías de litio usadas en Japón llegan a los canales oficiales de reciclaje, una cifra que evidencia la necesidad de mejorar tanto la recogida como la logística asociada a este tipo de residuos.
A pesar de ello, las perspectivas son prometedoras. Los impulsores del proyecto esperan incrementar la capacidad del proceso antes de 2027 y alcanzar una producción capaz de recuperar decenas de miles de toneladas de materiales cada año para 2035.
Si esta tecnología demuestra su viabilidad a gran escala y termina implantándose en otros mercados, podría marcar un antes y un después para el reciclaje de baterías de coches eléctricos. No solo ayudaría a reducir la necesidad de extraer nuevas materias primas, sino que también contribuiría a abaratar costes, disminuir las emisiones asociadas al ciclo de vida de las baterías y fortalecer la economía circular en el sector del automóvil.


