
XPENG traerá a Europa en 2027 su conducción autónoma NGP: un desafío directo a Tesla y otro aviso para la industria europea
El presidente de XPENG ha confirmado que su sistema de conducción autónoma de nueva generación llegará a Europa en 2027; la marca china quiere competir directamente con Tesla en uno de los apartados tecnológicos más importantes del automóvil; mientras tanto, los fabricantes europeos continúan acumulando retraso frente a sus rivales.

La carrera por la conducción autónoma entra en una nueva fase en Europa. Mientras los fabricantes del continente siguen avanzando con enorme lentitud en uno de los apartados que marcarán el futuro del automóvil, los grupos chinos continúan acelerando el desarrollo de sus sistemas inteligentes. El siguiente movimiento llegará de la mano de XPENG, que ya ha confirmado cuándo desembarcará su tecnología más avanzada en nuestro mercado.
Ha sido el propio presidente de la compañía, He Xiaopeng, quien ha anunciado que el sistema Next Generation Pilot (NGP), impulsado por la nueva arquitectura VLA 2.0, comenzará su despliegue en Europa a principios de 2027, después de estrenarse en China durante el pasado mes de marzo.
Según ha explicado el directivo, XPENG lleva bastante tiempo realizando pruebas en carreteras europeas y los resultados obtenidos hasta ahora son muy positivos. De hecho, el propio He Xiaopeng tenía previsto realizar una nueva demostración en carreteras de Múnich para seguir mostrando las capacidades del sistema antes de su llegada comercial.
El objetivo de XPENG es ofrecer una experiencia de conducción autónoma mucho más avanzada que la disponible actualmente en la mayor parte del mercado europeo. La compañía apuesta por una plataforma basada en inteligencia artificial de nueva generación capaz de interpretar el entorno con un nivel de precisión muy superior y adaptarse a situaciones complejas del tráfico urbano e interurbano.
Tesla tendrá un nuevo rival mientras Europa sigue muy rezagada
La llegada del nuevo sistema de XPENG supondrá un desafío especialmente importante para Tesla, que continúa siendo la referencia en este terreno gracias a su conocido sistema FSD (Full Self-Driving). Aunque todavía se encuentra en proceso de homologación para su despliegue completo en Europa, las pruebas realizadas hasta la fecha están ofreciendo un rendimiento muy prometedor y demuestran el enorme nivel tecnológico alcanzado por la marca estadounidense.
Eso sí, Tesla mantiene un planteamiento comercial que limita su adopción. Actualmente, el acceso al FSD se ofrece mediante una suscripción de 99 euros al mes, un coste elevado que reduce el número de usuarios dispuestos a contratarlo de forma permanente. En este escenario, la llegada de XPENG puede convertirse en una alternativa muy seria si consigue ofrecer unas prestaciones similares con una política comercial más competitiva.

Pero más allá del enfrentamiento entre Tesla y XPENG, el anuncio vuelve a poner sobre la mesa un problema que afecta a buena parte de la industria europea. Mientras fabricantes chinos y estadounidenses evolucionan rápidamente en inteligencia artificial y conducción autónoma, la mayoría de grupos europeos acumulan un retraso cada vez más preocupante en un área que será determinante durante los próximos años.
No se trata únicamente de desarrollar motores más eficientes o mejores bater��as. El verdadero valor añadido de la próxima generación de coches pasará por el software, la capacidad de procesar información en tiempo real y ofrecer funciones de asistencia cada vez más avanzadas. En ese terreno, tanto Tesla como XPENG llevan varios años de ventaja.
XPENG también ha confirmado que sus planes para Europa van más allá de los vehículos particulares. La compañía pretende colaborar con socios locales para introducir en el futuro una flota de robotaxis basada en la misma tecnología de inteligencia artificial que impulsa el nuevo NGP. La intención es acelerar la implantación de servicios de movilidad autónoma en diferentes mercados europeos conforme avance la regulación.
Todo apunta a que 2027 será un año especialmente interesante para comprobar hasta qué punto los fabricantes chinos son capaces de competir de tú a tú con Tesla en uno de los campos tecnológicos más complejos del automóvil. Y, al mismo tiempo, servirá para medir si la industria europea logra reaccionar a tiempo o continúa perdiendo terreno en una de las tecnologías que marcarán el futuro del sector.


