
La eólica modular que promete reducir costes y tiempos de instalación
El aumento de la demanda eléctrica está obligando a replantear cómo se genera la energía. Una empresa respaldada por Bill Gates propone un sistema eólico diferente, más compacto y rápido de instalar. Su enfoque podría abrir la puerta a nuevas ubicaciones hasta ahora descartadas.

El crecimiento del consumo eléctrico a nivel global está alcanzando cifras cada vez más elevadas. No es algo que afecte solo a grandes instalaciones industriales: las redes eléctricas empiezan a mostrar signos de saturación y las compañías del sector ya advierten de posibles incrementos en el precio de la electricidad para hogares y empresas. En este contexto, la energía eólica vuelve a situarse en el centro del debate, aunque con propuestas que se alejan bastante de lo convencional.
Una empresa emergente estadounidense llamada Airloom Energy, respaldada por Bill Gates, llegará al CES 2026 con una idea que rompe por completo con el concepto clásico de aerogenerador. Su planteamiento es tan directo como ambicioso: producir la misma energía que un aerogenerador tradicional, utilizando menos materiales, reduciendo costes y acortando drásticamente los plazos de instalación.
La presión sobre la red eléctrica impulsa nuevas soluciones
En una época donde las energías renovables siguen siendo una pieza clave, la eólica destaca por su madurez tecnológica. Sin embargo, las turbinas tradicionales tienen limitaciones importantes: grandes dimensiones, costes elevados, procesos de instalación largos y una creciente dificultad para encontrar ubicaciones adecuadas.
Estos factores han frenado la reducción del coste real de la energía eólica, especialmente en un momento en el que las cadenas de suministro están más tensionadas y el acceso a terrenos adecuados es cada vez más complejo.
Un nuevo enfoque: aerogeneradores bajos y modulares

Airloom propone una alternativa radical a los molinos de viento de siempre. En lugar de torres gigantes con enormes aspas giratorias, su sistema apuesta por una estructura de perfil bajo, de entre 20 y 30 metros de altura, formada por un circuito cerrado por el que se desplazan unas alas ajustables. A nivel visual, el conjunto recuerda más a una montaña rusa que a un aerogenerador clásico.
El funcionamiento sigue el mismo principio básico: el viento mueve las alas y se genera electricidad. La diferencia está en la eficiencia del diseño. Según la compañía, su sistema utiliza un 40% menos de masa, mantiene una producción energética equivalente y reduce el número total de piezas en un 42%, además de emplear un 96% menos de componentes únicos.
Esto simplifica tanto la fabricación como el mantenimiento y permite acelerar de forma notable los plazos de despliegue. Airloom asegura que sus instalaciones pueden completarse en menos de un año, lo que supone un 85% menos de tiempo respecto a los aerogeneradores convencionales, con un coste un 47% inferior.
Del prototipo a la validación comercial
En junio, la empresa inició la construcción de un emplazamiento piloto destinado a probar y validar su tecnología en condiciones reales. Las obras ya están en marcha y servirán para confirmar datos clave de rendimiento, así como para optimizar los procesos de operación y mantenimiento. La instalación completa debería estar lista antes de las demostraciones comerciales previstas para 2027.
Aunque no es posible trasladar una instalación eólica funcional a una feria tecnológica, Airloom aprovechará su presencia en el CES 2026 para mostrar su enfoque de ingeniería y los resultados obtenidos hasta ahora. La compañía quiere demostrar que existen alternativas viables para ampliar la capacidad eólica sin recurrir a estructuras cada vez más grandes y costosas.
Donde la eólica tradicional no es viable
Más allá del coste y la rapidez de instalación, uno de los grandes atractivos de esta tecnología es su versatilidad. El diseño compacto y modular permite desplegarla en ubicaciones donde los grandes parques eólicos no encajan: zonas con poco viento, islas remotas, áreas montañosas o espacios con restricciones de altura como bases militares o cercanías de aeropuertos.
Además, Airloom apuesta por componentes desarrollados y fabricables de forma local, lo que reduce los problemas logísticos asociados al transporte de grandes piezas y facilita el montaje en destino. En un contexto en el que la independencia energética vuelve a ganar peso estratégico, esta flexibilidad puede ser clave.
La empresa también explora aplicaciones en eólica marina, usos relacionados con la defensa y soluciones para situaciones de emergencia tras desastres naturales. Una demostración de que la innovación en renovables no siempre pasa por construir más grande, sino por hacerlo de forma más inteligente.


