Ford ya se lo pide abiertamente a Trump: quieren la tecnología china de coches eléctricos en Estados Unidos

Tras ver cómo sus vecinos canadienses se abrían a la llegada de los coches eléctricos desde China, uno de los principales fabricantes norteamericanos, Ford, quiere que las marcas del gigante asiático crucen también la frontera.

Ford ya se lo pide abiertamente a Trump: quieren la tecnología china de coches eléctricos en Estados Unidos
Ford pide a la administración Trump una apertura en Estados Unidos hacia los coches eléctricos chinos.

Publicado: 17/02/2026 10:30

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No hay nada oficial ni se han establecido pasos de forma directa para que se produzca, pero ya el hecho de que se hable abiertamente y que se plantee una mínima posibilidad, habla de forma clara de cómo incluso los coches eléctricos chinos tienen probabilidades de aterrizar en el país donde menos lo esperábamos: Estados Unidos.

Hace un mes, el propio Donald Trump soltó eso de «Si quieren venir, construir una planta y contratarte a ti, a tus amigos y a tus vecinos, ¡genial! Me encanta. Que venga China, que venga Japón», aunque no podemos asegurar que parte de ese mensaje esté libre de retranca o ironía por parte del presidente norteamericano.

Pero aun así, el hecho de que en Estados Unidos se empiece a valorar una mínima posibilidad de que la popular tecnología de los vehículos eléctricos chinos entre en el país, es un cambio radical y podría suponer un azote espectacular al mercado norteamericano. Porque recordemos, al norte del país, en Canadá, ya han eliminado los fuertes aranceles contra la entrada de estos vehículos y se abre una nueva era con las marcas chinas.

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Ahora, hemos conocido que el CEO de uno de los principales fabricantes automovilísticos del país, Ford, ha mantenido conversaciones con altos funcionarios de la administración Trump para establecer una posible hoja de ruta que termine con los fabricantes chinos produciendo coches en Estados Unidos. Eso sí, el camino a seguir sería el mismo al que ha hecho China en estos últimos tiempos, y que también se está planteando seriamente en Europa.

Sería el de exigir que las marcas chinas estableciesen empresas conjuntas con los locales para poder vender así sus productos en otro país, Estados Unidos en este caso. Jim Farley, máximo dirigente de Ford, dejó caer la idea entre algunos líderes del gobierno de Trump durante el pasado Salón de Detroit, proponiendo que los fabricantes nacionales tengan una participación mayoritaria, pero que exigiría que se compartiesen las ganancias y, también, tecnología.

Muchos fabricantes occidentales como Volkswagen o Stellantis, así como algunos asiáticos como KIA, Mazda o Toyota, están descubriendo las ventajas de asociarse con los fabricantes chinos para sacar nuevos productos al gigantesco mercado chino. La situación con Estados Unidos es, a sabiendas de todo, muy diferente.

En Norteamérica siempre se ha visto con muy mal ojo cualquier cosa que tenga que ver con China, con serias dudas y preocupaciones por los riesgos de seguridad que entraña la llegada de tecnología de los fabricantes asiáticos. De seguir planteando este escenario, y como ya dijo Trump, solo se produciría con la exigencia de que levanten plantas de producción en suelo norteamericano y que la fuerza de trabajo sea local.

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Ford está por la labor, pero otros grandes grupos como General Motors no están tan de acuerdo. En el pasado, estos ya aseguraron que las marcas estadounidenses perderían participación de mercado y que tendría un efecto negativo en toda la cadena de suministro de Norteamérica. No olvidemos tampoco que Ford ya ha establecido lazos con marcas chinas: sus coches eléctricos fuera del país apuntan a las populares baterías LFP de CATL, y ya se habla de que la marca del óvalo podría aliarse también con BYD o Geely.

Los rumores de una posible asociación con esta última cogieron fuerza en las últimas semanas, al apuntar al uso de Geely de las instalaciones de Ford en Europa, concretamente la que tiene en España, para sacar algunos de sus primeros modelos para el mercado continental. También implicaría compartir tecnología, pero es un acuerdo del que todavía no hay nada confirmado ni mucho menos formalizado.

Parece difícil pensar en un movimiento de este tipo, ya que Donald Trump siempre ha sido muy esquivo ya no solo con la tecnología china, también con la del vehículo eléctrico. «Creo que recordarán esta decisión y seguramente se arrepentirán de haber traído coches chinos a su mercado», dijo un alto dirigente recientemente en relación a la apertura de Canadá con las marcas chinas. No obstante, Trump planea reunirse pronto con el presidente chino, Xi Jinping: ¿quizás para tratar estos temas?

Fuente | Electrek

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