¿Se acabarán los recursos si todos conducimos coches eléctricos? La respuesta no es la que imaginas

La expansión del coche eléctrico ha abierto un debate sobre la disponibilidad de recursos naturales para dar forma a componentes como motores y baterias. Aunque su fabricación requiere más materiales que un modelo de combustión, el balance cambia cuando se analiza toda su vida útil.

¿Se acabarán los recursos si todos conducimos coches eléctricos? La respuesta no es la que imaginas
Marine Hautsch, directora de proyectos de materiales críticos y reciclaje en el Institut Mobilites en Transition

Publicado: 16/02/2026 10:00

7 min. lectura

En plena transición energética, el coche eléctrico se ha convertido en el gran protagonista como herramienta para reducir emisiones y la dependencia energética de Europa. Pero junto a su expansión ha surgido una duda recurrente: ¿habrá suficientes recursos naturales si todo el mundo conduce coches eléctricos? La respuesta, según los expertos, es mucho menos alarmista de lo que algunos titulares quieren hacer creer.

Marine Hautsch, directora de proyectos de materiales críticos y reciclaje en el Instituto para la Movilidad en Transición de Francia, lo tiene claro: “Es falso. Pero eso no significa que no debamos actuar para reducir la presión sobre los recursos”. Es decir, margen hay, pero también tareas pendientes.

Más materiales al fabricar, pero mucho menos consumo durante su vida útil

mina litio caceres

Fabricar un coche eléctrico exige aproximadamente 394 kg de materiales considerados críticos. Hablamos principalmente de aluminio, cobalto, cobre, grafito, litio, manganeso y níquel. En comparación, un coche de combustión necesita unos 176 kg de aluminio, cobre y manganeso. Es decir, el eléctrico requiere 2,2 veces más de estos materiales en la fase de producción.

El dato puede parecer preocupante… hasta que ampliamos el foco.

Porque la diferencia real aparece cuando analizamos todo el ciclo de vida del vehículo. Un coche con motor térmico no solo necesita recursos para fabricarse, sino que durante años depende de la extracción continua de combustibles fósiles. Según las estimaciones, a lo largo de su vida útil se extraen más de 10 toneladas de petróleo por cada coche de combustión.

En cambio, un coche eléctrico que recorra 200.000 kilómetros consumirá alrededor de 30.000 kWh, tomando como referencia un gasto medio de 15 kWh cada 100 kilómetros. Esa energía forma parte de un sistema eléctrico que cada vez está más descarbonizado en Europa. No es lo mismo extraer y quemar 10 toneladas de crudo que utilizar electricidad generada en buena parte a partir de fuentes bajas en emisiones.

En resumen: aunque el eléctrico necesita más recursos en la fase inicial, el coche de combustión consume muchos más recursos naturales a lo largo de toda su vida útil. Y esa es la clave que a menudo se pasa por alto en el debate público.

Reciclaje, segunda vida y coches más pequeños: las claves para no tensionar los recursos

Reciclaje-coche-eléctrico

Otro punto diferencial es qué ocurre cuando el vehículo llega al final de su vida. En el coche eléctrico, buena parte de los materiales —incluido el pack de baterías— pueden recuperarse, reciclarse y reutilizarse para fabricar nuevos coches eléctricos o nuevas baterías. Aquí es donde el modelo cambia radicalmente.

Mientras el coche de combustión responde a un esquema lineal (extraer, producir, consumir y desechar), el coche eléctrico abre la puerta a un modelo circular. Los materiales no se pierden tras el uso, sino que vuelven al sistema productivo.

Además, cuando el pack de baterías ya no tiene capacidad suficiente para mover el coche, todavía puede tener una segunda vida como sistema de almacenamiento estacionario de energía. Solo después de esa etapa se recicla para recuperar sus componentes.

Ahora bien, este modelo no funciona por sí solo. Para que sea realmente sostenible, es necesario limitar el uso de materias primas desde el principio. Eso implica apostar por coches eléctricos más pequeños, más ligeros y con menos electrónica innecesaria, algo que también facilita el desmontaje y el reciclaje posterior.

Cuanto más grande y pesado es el coche, mayor es la presión sobre los recursos. Por eso, reducir el tamaño medio de los vehículos no es solo una cuestión de eficiencia energética, sino también de disponibilidad de materiales.

Y aquí entra otro debate incómodo: el volumen total de coches

atascos UK

Pensar que simplemente sustituiremos los actuales coches de combustión por la misma cantidad de coches eléctricos puede ser poco realista. En países como España se habla de un parque cercano a los 25 millones de turismos. Electrificarlo sin cambios en el modelo de movilidad sería un desafío enorme, no tanto por falta inmediata de recursos, sino por la presión acumulada que generaría.

Por eso, los expertos apuntan a una doble vía: menos coches y coches eléctricos más eficientes. El coche compartido, un mayor uso del transporte público, caminar o ir en bicicleta forman parte de la ecuación. No se trata solo de cambiar el motor, sino de repensar el papel del coche privado en nuestras ciudades y en nuestros desplazamientos diarios.

Así que, volviendo a la pregunta inicial: ¿se agotarán los recursos naturales si todos conducen coches eléctricos? La respuesta corta es no. La respuesta larga es que dependerá de cómo lo hagamos.

Si apostamos por coches eléctricos cada vez más grandes y pesados, y mantenemos intacto el actual modelo de movilidad masiva, la presión sobre los materiales será elevada. Pero si combinamos electrificación, eficiencia, reciclaje y una reducción del número total de vehículos, el escenario cambia por completo.

El coche eléctrico no es una varita mágica. Es una herramienta poderosa y muy interesante, y como vemos, no es el enemigo de los recursos naturales. Como casi siempre, la clave está en el equilibrio.

Este artículo trata sobre...

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