
El barril de petróleo supera los 105 dólares y España vuelve a mirar con miedo al precio de las gasolinas
El precio del petróleo vuelve a dispararse y amenaza con trasladar nuevas subidas a los surtidores españoles; la situación internacional mantiene al mercado energético bajo una fuerte presión y vuelve a poner el coste de utilizar un coche en el centro del debate; los próximos meses serán claves para saber si esta escalada se queda en un episodio puntual o termina prolongándose.

El petróleo vuelve a poner contra las cuerdas a los consumidores europeos. El precio del barril de Brent ha superado los 105 dólares, prolongando una escalada que ya se está trasladando a las gasolineras y que amenaza con devolver el coste de llenar el depósito a niveles históricos. La situación tiene además un componente especialmente preocupante para Europa, con una oferta de crudo cada vez más condicionada por el conflicto en Oriente Medio.
El Brent llegó este jueves a los 105,13 dólares por barril, después de subir más de un 4% durante la jornada. El crudo estadounidense WTI también se acercó a los 100 dólares, mientras el mercado sigue pendiente de la evolución de la guerra iniciada por Donald Trump en Irán, que está afectando cada vez más al suministro de petróleo. El máximo alcanzado por el Brent durante este año llegó a superar los 126 dólares por barril a finales de abril, aunque posteriormente los precios habían dado un respiro.
Ese repunte ya empieza a sentirse también en España. Los precios medios nacionales se sitúan actualmente alrededor de 1,84 euros por litro para la gasolina 95, mientras que el gasóleo ronda los 1,81 euros por litro, aunque existen diferencias importantes entre comunidades, provincias y estaciones de servicio. En algunas zonas y en determinadas estaciones, superar los 2 euros por litro en la gasolina ya no resulta especialmente extraño.
La evolución de las últimas semanas deja claro el cambio de tendencia. A finales de junio, la gasolina 95 se situaba en España en torno a 1,44 euros por litro y el diésel en unos 1,50 euros, mientras que a finales de agosto los valores habían subido hasta aproximadamente 1,73 y 1,87 euros respectivamente según los datos semanales disponibles. Es decir, el incremento ha sido especialmente rápido durante el verano.

Y el problema no termina necesariamente aquí. El origen de buena parte de esta subida está en el fuerte encarecimiento del petróleo provocado por el conflicto en Oriente Medio y, sobre todo, por las dificultades para transportar crudo a través del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta. Una parte muy importante del petróleo que sale de la región pasa por este punto, por lo que cualquier interrupción prolongada puede tener consecuencias directas sobre los mercados internacionales.
El transporte de crudo por los petroleros a través del estrecho se ha visto gravemente afectado por la guerra y, de momento, no parece que exista una solución inmediata. La incertidumbre sobre cuánto tiempo puede mantenerse esta situación está provocando que los mercados incorporen una prima de riesgo cada vez mayor al precio del petróleo.
Para los conductores españoles, el efecto es bastante sencillo de entender: cuando sube el petróleo y aumenta el coste de los carburantes, llenar el depósito vuelve a convertirse en uno de los gastos importantes asociados al coche. Y eso llega en un momento en el que muchas familias ya han tenido que asumir durante años precios elevados en la gasolina y el gasóleo.

El Ministerio para la Transición Ecológica situaba todavía en junio el coste orientativo de recorrer 100 kilómetros en un coche de gasolina en 9,68 euros, frente a 8,56 euros en un coche diésel. En el caso de un coche eléctrico con recarga doméstica, esa misma estimación era de apenas 2,75 euros cada 100 kilómetros, aunque la diferencia depende lógicamente del consumo de cada modelo y del precio que pague cada usuario por la electricidad.
La comparación cobra ahora todavía más importancia. Un conductor que recorra 15.000 kilómetros al año con un coche que consuma 7 litros de gasolina cada 100 kilómetros necesitaría aproximadamente 1.050 litros de combustible. Con una gasolina situada en torno a 1,84 euros por litro, el gasto anual se acercaría a 1.930 euros, y eso sin tener en cuenta que los precios pueden seguir aumentando.
Pero lo importante es que hoy en día los combustibles mueven casi todo lo que consumimos. Es por eso que aunque tengamos un coche eléctrico, nos afectará. Un recordatorio de la urgente necesidad de avanzar lo más rápido posible en la electrificación del transporte, principalmente por carretera, para reducir la exposición de Europa a las turbulencias provocadas por actores externos a miles de kilómetros.
No va a ser fácil, no va a ser barato, pero la otra opción, seguir avanzando lentamente, es extremadamente peligrosa y mucho más cara a largo plazo, y mantiene a Europa de rodillas frente a los estados productores de gas y petróleo.


