El caos de la recarga pública: diferencias de precio del 490% para la misma carga

Cargar un coche eléctrico es una tarea hasta cierto punto compleja, aunque cada vez menos, donde debemos encontrar la localización, ver si la potencia nos encaja, si está libre, si funciona...pero también su precio. Y es que las tarifas pueden variar de forma drástica. Ahora, un estudio revela diferencias de precio de hasta el 490% dependiendo del operador utilizado.

El caos de la recarga pública: diferencias de precio del 490% para la misma carga

Publicado: 26/05/2026 12:00

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Este aspecto, las diferencias de precio entre operadores, puede llegar a ser frustrante: la enorme brecha de tarifas que puede encontrarse un conductor dependiendo de la aplicación o la tarjeta que utilice es una situación que acaba de poner negro sobre blanco la asociación francesa Que Choisir Ensemble, tras analizar decenas de operadores y cientos de puntos de carga en Francia. Aunque las conclusiones pueden aplicarse perfectamente en España.

Las conclusiones del estudio son demoledoras. La organización revisó los precios de ocho operadores de movilidad en 121 puntos de recarga activos entre el 1 y el 21 de abril de 2026. El resultado muestra un panorama donde la transparencia brilla por su ausencia y donde una misma recarga puede multiplicar su precio casi por cinco dependiendo del proveedor elegido.

Uno de los ejemplos más llamativos se encuentra en una estación situada en Langres, en la carretera N19. Allí, el precio podía variar desde 0,30 euros/kWh hasta 1,78 euros/kWh, una diferencia del 490% para exactamente la misma electricidad. Una situación difícil de justificar para los usuarios y que demuestra el caos tarifario que todavía domina buena parte de la infraestructura pública europea.

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Pero el problema no se limita a zonas concretas o corredores de viaje. En ciudad las diferencias también son enormes. Según el informe, la media entre la tarifa más barata y la más cara alcanza el 126%, con un precio medio de 0,63 euros/kWh. En autopista la situación mejora ligeramente, aunque sigue siendo preocupante, con diferencias medias del 72% y precios de unos 0,61 euros/kWh.

Todo esto tiene un impacto directo en el bolsillo. Una recarga de 20 kWh, suficiente para recorrer algo más de 100 kilómetros con muchos coches eléctricos actuales, cuesta de media unos 10,8 euros en un punto de 22 kW. Sin embargo, en los casos más extremos puede dispararse hasta los 35,6 euros. Para ponerlo en perspectiva, realizar esa misma carga en casa con una tarifa regulada ronda apenas los 3,8 euros.

Tarifas imposibles de entender y demasiados puntos fuera de servicio

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La asociación francesa también critica la complejidad de los sistemas de cobro utilizados por muchos operadores. Algunos mezclan precio por kWh, tarifas por minuto, costes fijos de conexión e incluso penalizaciones por estacionamiento. El resultado es que comparar precios se convierte casi en una misión imposible incluso para usuarios habituales del coche eléctrico.

Por eso, Que Choisir Ensemble reclama a las administraciones francesas una regulación más clara y homogénea. Entre sus propuestas destacan la obligación de mostrar precios de forma sencilla y visible, la generalización del pago directo con tarjeta bancaria y la creación de una plataforma pública que recopile todas las tarifas de recarga disponibles en el país.

La organización considera que actualmente el consumidor está completamente desprotegido, ya que muchas veces no puede saber cuánto terminará pagando hasta finalizar la sesión de carga. Un problema especialmente grave para quienes realizan viajes largos y dependen de redes rápidas en carretera.

A esta falta de claridad se suma otro problema recurrente: las averías y fallos en los cargadores públicos. La asociación denuncia que muchas estaciones siguen fuera de servicio con demasiada frecuencia, algo que volvió a repetirse durante los puentes de mayo, cuando numerosos usuarios encontraron puntos inutilizables en momentos de alta demanda.

También se señala la desigual implantación territorial. Mientras algunas regiones cuentan con una red relativamente densa, otras siguen teniendo importantes carencias. Y hay otro punto especialmente delicado: la recarga en viviendas colectivas. Cerca de la mitad de los franceses vive en apartamentos, pero apenas el 6% de los edificios con aparcamiento dispone actualmente de puntos de carga instalados.

Al final, el gran reto es evidente. Si cargar fuera de casa se convierte en una lotería económica, muchos potenciales compradores podrían seguir viendo el coche eléctrico como una alternativa complicada e imprevisible. Y eso es justo lo contrario de lo que necesita actualmente el mercado europeo.

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