Ánodos de silicio: la tecnología que promete un 20% más de autonomía ya está en producción y llegará a los coches de Mercedes

Los ánodos de silicio han dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en una realidad industrial; Sila acelera su producción tras captar una importante inversión; el objetivo es mejorar la autonomía, la carga y la eficiencia de los próximos coches eléctricos sin recurrir a baterías más grandes.

Ánodos de silicio: la tecnología que promete un 20% más de autonomía ya está en producción y llegará a los coches de Mercedes

Publicado: 23/07/2026 13:00

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Hace ya más de 10 años que venimos hablando de una tecnología de baterías con gran futuro, pero que no había logrado llegar a su madurez. Ahora esto parece que ha cambiado. Se trata de los ánodos de silicio, una solución que no sustituye a las actuales baterías de litio, sino que mejora uno de sus componentes más importantes para aumentar sus prestaciones.

La empresa estadounidense Sila acaba de dar un paso decisivo al anunciar una nueva ronda de financiación de 300 millones de dólares destinada a acelerar la producción industrial de su material Titan Silicon, un ánodo de silicio-carbono desarrollado durante los últimos quince años. Según la compañía, esta tecnología puede incrementar la autonomía de un coche eléctrico hasta un 20% sin necesidad de instalar un pack de baterías de mayor capacidad, además de elevar la densidad energética entre un 20% y un 40%.

Lo más relevante es que ya no se trata de una promesa de laboratorio. La tecnología de Sila ha entrado en fase industrial, con una fábrica en funcionamiento y contratos de suministro firmados con algunos de los principales fabricantes del sector.

Ánodos de silicio: una tecnología con enorme potencial que ya ha llegado a la producción

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En lugar de desarrollar una batería completamente nueva, Sila ha optado por mejorar el ánodo, el electrodo encargado de almacenar los iones de litio durante la carga. En las baterías convencionales este componente está fabricado principalmente con grafito, pero el silicio tiene una capacidad muy superior para almacenar litio, lo que permite aumentar la energía disponible sin incrementar el volumen del pack.

El gran obstáculo del silicio siempre ha sido su comportamiento durante los ciclos de carga y descarga. El material se expande y se contrae de forma considerable, provocando tensiones mecánicas que aceleran la degradación de la batería. Precisamente ahí es donde Sila asegura haber encontrado la solución gracias a su compuesto de silicio-carbono, diseñado para controlar estos cambios de volumen y mantener la estabilidad del ánodo.

Con los 300 millones de dólares recién captados, la empresa ampliará la producción de su fábrica de Moses Lake, en el estado de Washington. La instalación, que comenzó a operar en otoño de 2025, arrancó con una capacidad anual de 2 GWh, aunque ha sido diseñada para alcanzar 250 GWh al año en un plazo aproximado de cinco años, una cifra que la convertiría en la mayor planta de producción de ánodos del mundo.

Ánodos de silicio: la tecnología que promete un 20% más de autonomía ya está en producción y llegará a los coches de Mercedes

La compañía ya ha firmado acuerdos para suministrar este material a Mercedes-Benz y Panasonic Energy, además de otros fabricantes cuyos nombres todavía no se han hecho públicos. Mercedes confirmó hace tiempo que utilizará la tecnología Titan Silicon en una futura versión del Mercedes Clase G eléctrico, mientras que Panasonic integrará estos ánodos en sus próximas generaciones de baterías.

La tendencia ya puede verse en algunos modelos que están llegando al mercado. El futuro Mercedes-AMG GT eléctrico empleará ánodos con un elevado contenido de silicio, una de las claves para anunciar una recarga del 10% al 80% en apenas 11 minutos y una potencia máxima de carga de 600 kW.

Cada vez más fabricantes consideran que esta evolución será uno de los pasos más importantes antes de la llegada de las baterías sólidas. De hecho, General Motors también prevé un aumento progresivo del contenido de silicio en las futuras baterías, convencida de que permitirá reducir el tamaño y el peso de los packs, mejorar la eficiencia y, a medio plazo, abaratar los costes de fabricación.

Todo apunta a que el silicio no será la revolución definitiva, pero sí una evolución con un impacto inmediato. Y, a diferencia de otras tecnologías que todavía permanecen en fase de investigación, ya ha comenzado su despliegue industrial, lo que permitirá que los próximos coches eléctricos disfruten de más autonomía, cargas más rápidas y baterías más eficientes sin esperar varios años a la llegada de una nueva generación de acumuladores.

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