Minería sin emisiones: 1,2 GW solar, 600 MW eólica y 5 GWh de baterías para operar las 24 horas

La empresa australiana Fortescue impulsa un sistema energético sin emisiones y aislado de la red para alimentar sus minas sin necesidad de diésel; combina solar, eólica y almacenamiento masivo; el proyecto busca reducir costes y garantizar suministro continuo en un sector difícil de electrificar.

Minería sin emisiones: 1,2 GW solar, 600 MW eólica y 5 GWh de baterías para operar las 24 horas

Publicado: 15/04/2026 09:30

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La minería es uno de los sectores más difíciles de electrificar, pero Fortescue quiere romper mitos con una potente inversión. El gigante australiano ha puesto en marcha un ambicioso proyecto energético que combina solar, eólica y almacenamiento masivo para alimentar sus operaciones las 24 horas del día sin depender de combustibles fósiles.

El proyecto, que se está desarrollando en la región de Pilbara, en Australia, aspira a convertirse en el primer sistema energético completamente aislado de la red capaz de sostener una actividad industrial intensiva las 24 horas del día. No hablamos de un simple apoyo renovable, sino de una infraestructura diseñada para sustituir por completo al diésel.

Hasta ahora, muchas industrias han optado por soluciones híbridas, comprando energía verde de la red o electrificando parte de su flota. Pero Fortescue va más allá con un sistema propio, autónomo y dimensionado a gran escala. La clave está en su combinación: generación renovable y un gigantesco sistema de almacenamiento.

Una red aislada con 5 GWh de almacenamiento para garantizar suministro continuo

Minería sin emisiones: 1,2 GW solar, 600 MW eólic y 5 GWh de baterías para operar las 24 horas

El corazón del proyecto es un sistema que integrará hasta 1,2 GW de energía solar, más de 600 MW de eólica y un sistema de baterías de respaldo de 5 GWh. Esta última cifra es especialmente relevante, ya que permite compensar la intermitencia de las renovables y asegurar el suministro incluso cuando no hay aportación de la solar o la eólica.

En una primera fase, prevista para el próximo año, la instalación alcanzará una capacidad de 290 MW, suficiente para cubrir gran parte de las operaciones diurnas. El objetivo es que en 2027 la instalación pueda funcionar de forma continua, eliminando completamente el uso de combustibles fósiles.

Este enfoque responde no solo a una cuestión medioambiental. Fortescue busca también protegerse frente a la volatilidad del mercado energético. En un contexto de incertidumbre global, generar su propia energía supone reducir costes y ganar estabilidad operativa.

La compañía estima que podrá ahorrar alrededor de 142 millones de dólares australianos al año, unos 100 millones de dólares estadounidenses, una cifra que refuerza la viabilidad económica del modelo.

Además, el sistema está diseñado como una “isla energética”, es decir, una red independiente de alta tensión capaz de operar sin conexión externa. Esto marca una diferencia clave respecto a otros grandes proyectos renovables, que suelen volcar su producción en redes nacionales.

Un modelo exportable que podría transformar la industria pesada

Más allá de sus propias operaciones, Fortescue quiere convertir este sistema en un producto. La compañía ya trabaja en modelos de “energía como servicio”, con la intención de replicar esta solución en otras industrias intensivas en consumo energético.

Para lograrlo, ha desarrollado tecnologías propias, incluyendo sistemas basados en inteligencia artificial que optimizan la gestión de la generación y el almacenamiento. El objetivo es reducir los costes de implantación y hacer que estas soluciones sean competitivas frente a las energías fósiles.

Si consigue escalar este modelo, podría abrir la puerta a una transformación profunda en sectores como la minería, la siderurgia o la producción de materiales, tradicionalmente muy dependientes del carbón y el gas.

El calendario también es ambicioso. La compañía prevé completar el sistema en 2028, adelantándose dos años a sus propios objetivos de descarbonización total. Un movimiento que demuestra que, al menos en determinados contextos, las energías renovables ya no son solo una alternativa, sino una solución viable a gran escala.

La gran incógnita ahora es si este modelo podrá replicarse con la misma eficacia en otras regiones y sectores, o si seguirá siendo una solución puntual ligada a condiciones muy concretas. Pero lo que está claro es que el experimento de Fortescue ya está marcando el camino.

Fuente | Fortescue

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