
La revolución invisible del automóvil: para el CEO de Ford no son ni los coches eléctricos ni China
La industria del automóvil está en cambio constante y mira hacia el vehículo eléctrico, especialmente desde China. Sin embargo, para Jim Farley, CEO de Ford, la verdadera revolución es otra.

El jefazo de Ford es una persona muy propensa a dejarnos titulares por ser un directivo abierto y sin pelos en la lengua. Jim Farley no tiene ningún problema en alabar a la competencia y en reconocer en qué son mejores sus competidores directos. De hecho, ya ha reconocido en varias ocasiones la ventaja tecnológica de las marcas chinas, incluso de su rival norteamericano Tesla.
La marca del óvalo no está en una situación ideal actualmente en el mercado, lo que le ha llevado a establecer una serie de alianzas y estrategias comunes con otros fabricantes para seguir alimentando el mercado de nuevos modelos, especialmente eléctricos. Así lo hemos visto con Volkswagen, así lo veremos con Renault y así lo podríamos ver en el futuro con otras compañías como BYD o Geely.
El reto de electrificar las carreteras es una de las mayores prioridades de los fabricantes occidentales, incluido Ford. Sin embargo, Farley considera que el mayor desafío de todos no es el desarrollo propiamente dicho de los vehículos eléctricos ni la competencia china: lo son los vehículos definidos por software (SDV).
La definición de este concepto de automóvil se centra en la modernidad y en que sus funciones principales, como la propia conducción, la seguridad, su rendimiento, las de entretenimiento… se controlan y actualizan principalmente mediante software y actualizaciones inalámbricas.

«Todos piensan que estas tres cosas (China, software y vehículos eléctricos) son lo mismo. No, no son lo mismo. Para mí, el tema del software es diez veces más importante», reconoce el CEP de Ford en una entrevista reciente. La de los vehículos SDV supone una revolución más importante y transformadora de lo que muchos piensan, de la misma forma que solo uno de estos tres elementos termina impulsando al resto.
El CEO de Ford cree que esta revolución será más importante para su negocio, y pone como ejemplo lo que se encontró cuando desarmaron un Tesla en las instalaciones de la marca del óvalo: «Me quedé completamente atónito. El cableado del Mach-E pesaba 32 kilos más y era 1,6 kilómetros más largo. No sabíamos qué pasaba por la cabeza de los ingenieros de Tesla. Pero ahora lo entendemos».
Aunque la imagen y ventas de Tesla estén en caída en los últimos años, es innegable el papel vital que tuvieron en la última década para popularizar no solo los coches eléctricos como tal, sino la forma de construirlos, donde la pantalla central alberga prácticamente todos los controles y permitiría reducir de forma drástica los costes.
Mientras que en los coches tradicionales cada función tiene su botón, siendo su software subcontratado a proveedores y aunado mediante unidades de control electrónico independientes (ECUs), Tesla sorprendió a todos a medida que los coches se iban haciendo cada vez más complejos y conseguía aparejar los costes con los térmicos. Ahora son los fabricantes chinos los que han llevado este concepto al extremo, con un enfoque mucho más acelerado y con los enormes subsidios gubernamentales detrás.

Las empresas basadas en software pueden avanzar más rápido, ofrecer más capacidad por menos y, en el campo del automóvil, mejor prácticamente en todos los aspectos, reduciendo también los costes. Y hay algo más en lo que Jim Farley focaliza: a medida que las funciones de conducción autónoma se hacen cada vez más visibles, la experiencia del software se hará cada vez más vital.
«Tenemos que pensar cada vez más en cómo nuestro vehículo es un tercer espacio, un espacio de entretenimiento. Ahora que puedes conducir por la autopista y tienes 45 minutos libres, ¿qué vas a hacer en el coche? ¿Basta con hacer videoconferencias y consumir el contenido que verías en casa? ¿O necesitamos cambiar la forma de conducir para hacer algo más?», remata Farley, quien considera que esta tecnología permitirá acceder también a otros mercados o diferentes aplicaciones, como drones, robots o los eVTOL.
Fuente | InsideEVs



