
Se acabaron los clones, Stellantis quiere diferenciar más sus marcas y así lo logrará
Gilles Vidal, nuevo jefe de diseño europeo del grupo Stellantis, se ha puesto como objetivo lograr una mayor diferenciación entre las distintas marcas que componen la cartera de la compañía.

En los últimos años, el grupo Stellantis ha recibido algunas críticas por la escasa diferenciación entre algunos de sus modelos. Gilles Vidal, nuevo jefe de diseño europeo de la compañía, quiere solucionar este problema de raíz, motivo por el que está trabajando para diferenciar de forma más clara sus marcas para que compitan contra sus rivales en lugar de entre sí.
Su objetivo es "orquestar suficiente diferenciación entre las distintas marcas para que esas marcas importen. El cliente seguirá comparando un Opel/ Vauxhall con un Peugeot y un Citroën, y tal vez dude entre dos productos Stellantis, porque Stellantis no es algo que interese a la mayoría de los clientes. Podemos controlar y planificar estratégicamente todo esto. Nos aseguraremos de competir más contra la competencia real y menos entre nosotros, por lo que la imagen de marca es sumamente importante".
En su opinión, la anterior generación de los Citroën C5 Aircross, Opel Grandland y Peugeot 3008/5008 es un buen ejemplo de que esta distinción se puede lograr, pues se trataba de coches muy distintos entre sí tanto en términos de diseño como de dinámica de conducción. La meta es conseguir que, aunque sus vehículos sigan compartiendo plataformas y puntos duros, se sientan claramente diferentes.
"Al público en general no le importa tanto Stellantis: les importan las marcas en sí. Compras un Peugeot, un Opel o un Vauxhall, un FIAT o cualquier otra marca; no compras un coche Stellantis. Por eso tenemos que ser muy claros sobre lo que representan nuestras marcas. Y las marcas son el mayor activo de la empresa desde la perspectiva pública, incluso si queremos optimizar Stellantis como empresa en lo que respecta a su actividad".

Las marcas de Stellantis tendrán personalidades más definidas
Un buen ejemplo de la escasa diferenciación entre algunos de sus productos es el último Lancia Ypsilon: a pesar de que cuenta con un frente y una zaga completamente rediseñados, un habitáculo específico e incluso se han cambiado las puertas para integrar el tirador trasero en el pilar C, el público lo percibe como un Peugeot 208 con un traje diferente, algo que curiosamente no ocurre con el Opel Corsa, el tercer hermano en discordia.
¿Cómo se diferenciarán las distintas marcas entre sí? Peugeot apostará por la innovación, con diseños elegantes y futuristas. Citroën se convertirá en una marca asequible, con habitáculos amplios, modulares y luminosos, mientras que DS seguirá enfocada en la "calidad francesa". FIAT por su parte continuará expandiendo la familia de modelos inaugurada por el Grande Panda. Opel hará hincapié en su legado histórico y Alfa Romeo se centrará en los vehículos pensados para el conductor.

Pero si una marca necesita reinventarse, esa es Maserati. "Si observamos la historia de Maserati, cada dos décadas aproximadamente se produce un gran cambio en su diseño. En los años 50 y 60, los Maserati tenían líneas muy curvas; en los 70 y 80, el diseño se tornó completamente vanguardista; luego, a finales de los 80 y en los 90, se convirtieron en auténticas bestias; y después, volvieron a las líneas curvas, pero de una manera diferente. Cada 20 años, se puede observar un cambio casi completo en el lenguaje de diseño. Así que lo que buscamos es el siguiente paso. El ciclo, en teoría, ya ha terminado, así que ¿cuál es el siguiente paso?".
Fuente | Autocar


