
Este Tesla Model 3 tiene 600.000 km, ¿cuánta autonomía ha perdido?
Hoy nos hacemos eco del caso de un Tesla Model 3 con más de 600.000 km que, a pesar de la degradación que ha sufrido su batería, sigue estando plenamente operativo, algo que probablemente no podrían decir muchos modelos térmicos.

La supuesta degradación prematura de las baterías sigue siendo una de las principales preocupaciones de los usuarios a la hora de dar el salto a la movilidad eléctrica. A pesar de que este miedo es completamente infundado y numerosos estudios ya han concluido que las baterías están envejeciendo mucho mejor de lo que se pronosticaba hace unos años, lo cierto es que sigue siendo uno de los mayores sambenitos de los coches eléctricos.
En realidad, este tipo de vehículos deberían envejecer mejor que los modelos con motor de combustión interna, ya que tienen una mecánica mucho más sencilla y necesitan menos mantenimientos. Incluso en los casos en los que la batería pierda capacidad, un coche eléctrico seguirá siendo perfectamente utilizable... pero con menos autonomía, claro.
El caso que hoy os traemos es bastante extremo. El canal Drive Protected adquirió un Tesla Model 3 Standard Range Plus con la friolera de 380.000 millas (610.000 km), el cual todavía equipaba su batería original. A pesar de que ha sufrido cierta degradación (de la que os hablaremos a continuación), sigue funcionando sin problemas. ¿Cuántos automóviles térmicos conocéis con más de medio millón de kilómetros? Probablemente pocos, y muchos de ellos seguramente tengan el motor reconstruido.
Este Model 3 en cuestión ha perdido un 34.2% de su autonomía estimada. Con la batería completamente cargada, el vehículo ha sido sometido a un test a 110 km/h. Durante la prueba, la temperatura ambiente osciló entre los 11 ºC y los 23 ºC. El consumo medio fue de 14.55 kWh/100 km, y pudo recorrer exactamente 222.6 km, una cifra consistente con la degradación antes descrita.
Los coches eléctricos tienen una mecánica mucho más sencilla que los térmicos
Dado que la autovía es el entorno más desafiante para un coche eléctrico, el alcance logrado es bastante reseñable y nos indica que, a pesar de que el pack retiene menos del 70% de su capacidad original, sigue cumpliendo su cometido. Además, como hemos indicado antes, estamos hablando de un caso poco común.
En la práctica, el usuario medio nunca recorrerá un kilometraje tan elevado, por lo que no tendrá que preocuparse por la degradación de la batería de su vehículo. Tampoco podemos perder de vista que se trata de una unidad de 2019: en los últimos años, las químicas de las celdas no han dejado de evolucionar, y fabricantes como CATL o BYD prometen vidas útiles cada vez más amplias.

En definitiva, nos encontramos ante una prueba más de que, incluso en las condiciones más desfavorables, los coches eléctricos ofrecen un mejor rendimiento de lo que muchos podrían imaginar. Y es que, tras más de 600.000 km, no se trata de un pisapapeles con una autonomía ridícula, sino de un vehículo que todavía es capaz de prestar servicio de forma digna.


