
Varios expertos eligen al Xpeng G9L como el mejor coche del Salón de París lanzando un aviso a las marcas alemanas
El Xpeng G9L ha destacado entre las elecciones de varios especialistas consultados al cierre del Salón de París. Su propuesta combina espacio, comodidad y tecnología con una tarifa que obliga a mirar de cerca a sus rivales europeos. La comparación abre el debate sobre cómo justificarán las marcas tradicionales su diferencia de precio.

Los salones del automóvil permiten tomar el pulso al sector más allá de las presentaciones y los discursos de los fabricantes. También en los pasillos, cuando toca preguntar qué coche ha llamado más la atención a quienes llevan días recorriendo los expositores. Una de esas conversaciones al cierre del Salón de París ha dejado una respuesta que refleja cómo está cambiando la percepción de las marcas chinas.
El medio bielorruso Автопанорама preguntó a periodistas y especialistas de distintos países cuál consideraban el mejor coche de la cita francesa. En las respuestas recogidas destacan un periodista alemán y expertos estadounidenses que eligieron el Xpeng G9L. No se trata de un premio oficial ni de una votación representativa de toda la prensa, pero sí de un reconocimiento que tiene interés por la procedencia de quienes lo señalan.
El argumento que acompaña a su elección es el precio frente a lo que ofrece. En la conversación se habla de unos 75.000 euros y se sostiene que determinados BMW y Mercedes de categoría comparable pueden costar dos o tres veces más. Esa comparación depende del modelo, la versión y el equipamiento elegidos, por lo que no puede aplicarse de forma general. Aun así, plantea una pregunta que los fabricantes tradicionales tendrán que responder cada vez con más frecuencia: cuánto de su diferencia de precio puede justificarse con el producto.
El presentador resume esa impresión con una frase contundente: «La era de mirar por encima del hombro a los coches chinos ha terminado». El G9L aporta argumentos para entender esa afirmación, porque su propuesta va bastante más allá de ofrecer un coche grande con muchas pantallas.
Espacio, confort y una carga rápida que aprieta a sus rivales
El Xpeng G9L mide 5,12 metros de largo, 2,00 metros de ancho y 1,79 metros de alto, con una distancia entre ejes de 3,10 metros. Es 23 centímetros más largo que el G9, un crecimiento destinado principalmente a ganar espacio interior y permitir configuraciones de seis o siete plazas. Su planteamiento combina la capacidad de un SUV familiar con una atención al confort más propia de una berlina de representación.
La versión de seis plazas es la que mejor expresa esa intención, con dos asientos individuales en la segunda fila equipados con reposabrazos, calefacción, ventilación y masaje en diez puntos. Delante también hay tapicería de cuero Nappa, ajustes eléctricos y funciones de confort, además de un sistema que utiliza sensores para adaptar el asiento a la complexión del ocupante. En las variantes de siete plazas, la tercera fila incorpora calefacción, ventilación y abatimiento eléctrico.
Para los pasajeros traseros hay una pantalla de entretenimiento de 21,4 pulgadas y resolución 3K que se despliega desde el techo. Se combina con un equipo de sonido de 23 altavoces, mientras que el conductor dispone de instrumentación digital, proyección de información sobre el parabrisas y una pantalla central de 17,3 pulgadas. La navegación integra Google Maps y planificación de las paradas de carga.

La gama contempla una versión de propulsión trasera con 270 kW (367 CV), capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en siete segundos. Por encima aparecen las variantes Performance con dos motores y tracción total, que alcanzan 430 kW (585 CV) y reducen ese tiempo a 4,9 segundos. Son prestaciones más que suficientes para un coche cuyo principal atractivo parece estar en cómo trata a sus ocupantes.
Todas estas versiones utilizan una batería de 110 kWh brutos, con una autonomía homologada de hasta 591 kilómetros WLTP para el modelo de propulsión trasera y de hasta 553 kilómetros para los de tracción total. Aquí conviene separar las cifras europeas de otras referencias difundidas bajo ciclos de homologación chinos, que no permiten una comparación directa con los modelos vendidos en nuestro mercado.
Uno de sus argumentos más fuertes está en la recarga. El sistema de 800 voltios admite una potencia máxima anunciada de 540 kW en corriente continua, con un paso del 10% al 80% en menos de 12 minutos en condiciones óptimas. Aprovechar esas prestaciones dependerá de la temperatura de la batería y de encontrar una estación capaz de suministrar la potencia necesaria. Para la carga en corriente alterna incorpora un cargador interno de 22 kW.

Xpeng también anuncia una evolución de sus asistentes mediante actualizaciones remotas, apoyada en sus chips Turing. Habrá que comprobar qué funciones llegan finalmente a Europa y en qué condiciones pueden utilizarse. Por ahora, ese anuncio debe entenderse como parte de su desarrollo previsto, no como una capacidad de conducción autónoma disponible desde el primer día.
La propuesta europea incluye, además, producción en la planta de Magna Steyr en Graz, Austria, y unas primeras entregas anunciadas para diciembre de 2026. Es un detalle relevante en una conversación en la que los aranceles aparecen con frecuencia: comparar directamente el precio chino y duplicarlo no sustituye al análisis de la tarifa europea, su equipamiento, sus impuestos y el origen de fabricación.
En Alemania, el G9L RWD Long Range Ultra de siete plazas arranca en 74.600 euros. El AWD Performance Ultra de seis plazas cuesta 79.600 euros, mientras que el de siete plazas con tracción total alcanza los 85.600 euros. Son los precios anunciados para el mercado alemán; todavía no hay tarifas confirmadas para España.
No es que de la noche a la mañana las marcas chinas vayan a tomar al asalto el segmento premium. Hay factores pasionales y valor de marca que pesa mucho en la decisión de compra. Pero el G9L muestra que la discusión ha cambiado: Xpeng ya consigue que se hable de su producto como una referencia por espacio, comodidad y tecnología. Para BMW, Mercedes y Audi, eso supone tener un competidor al que habrá que responder con algo más que el prestigio del emblema.


