PSA dejará de desarrollar motores diésel para sus coches. Flota 100% electrificada para 2025

En los últimos meses estamos viendo claras señales de que las motorizaciones diésel han entrado en una fase crítica. Si el pasado año era Volvo en que confirmaba el abandono de los sistemas diésel, pasando a montar en todos los casos configuraciones híbridos y eléctricos, ahora es el grupo PSA el que dará el paso y dirá adiós al gasóleo.

Según Patrice Marez, responsable de la división de propulsores de PSA «Si hablamos de motores 100% nuevos, el 1.5 BlueHDI será el último desarrollo de nuestro grupo«. Sin duda una señal de que esta tecnología tiene los días contados incluso en fabricantes como la propia PSA fuertemente ligados un tipo de motores que ocupan el 47% de sus ventas mundiales.

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Con este movimiento PSA quiere poner en marcha de forma definitiva su plan estratégico «Push to pass». Lanzado en 2017, este proyecto estima que entre 2018 y 2020 el 50% de la producción de las cinco marcas del grupo (Peugeot, Citroën, DS, Opel y Vauxhall) se realice únicamente en versiones electrificada (100% eléctricas o híbridas). El siguiente paso será aumentar la proporción hasta un 80% en 2023, y llegar al 100% de la gama electrificada para 2025.

Detrás de esta decisión está la tendencia al alza de los sistemas eléctricos, pero al mismo tiempo la presión que las autoridades de los principales mercados están realizando sobre las motorizaciones diésel. También están las investigaciones sobre el trucado de estos motores, de los que PSA no ha estado inmune.

Podemos recordar como el pasado mes de septiembre la Dirección General de la Represión del Fraude de Francia acusaba al grupo galo de haber entregado 1,94 millones de vehículos Peugeot y Citroën de la generación Euro 5, vendidos entre septiembre de 2009 y septiembre de 2015, cuyos motores funcionaban con «estrategias fraudulentas». Una acusación que pedía una multa ejemplar que podría llegar a los 5.000 millones de euros. Sin duda un poderoso incentivo para cambiarse a los coches eléctricos.

Impacto en el empleo

La cuestión es que la apuesta de marcas como Volvo o Toyota no suponen grandes cambios para estas marcas donde el diésel no tiene gran peso, y ya están muy avanzados en electrificación. Pero en el grupo PSA si se espera que el cambio de modelo suponga un golpe para una plantilla con gran peso en nuestro país.

Sólo en Francia se estima que el adiós a los motores diésel podría suponer el despido de parte de los 12.000 empleados que dependen de forma directa de la producción de este tipo de motores. Algunos proveedores ya están preparándose para este escenario que sin duda supondrá un enorme cambio en el actual modelo productivo hacia formas de movilidad eléctricas.

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Vía | LP

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