Nuevos avances en las baterías con ánodo de silicio. Hasta 10 veces más capacidad que las actuales

Desde hace años, diferentes equipos de todo el mundo investigan la forma de producir baterías con ánodo de silicio. Un material abundante y económico que permitiría fabricar baterías con una elevada densidad energética, resistentes a las recargas rápidas, y además económicas. El principal problema era la baja vida útil de este tipo de acumuladores.

Pero ahora un grupo de investigadores de la universidad alemana de Kiel, junto con la empresa RENA Technologies, han logrado desarrollar una nueva técnica de producción que permitirá alargar la vida de este material.

El equipo ha logrado desarrollar ánodos fabricados al 100% de silicio en un concepto de producción industrial. Al estructurar su superficie, el equipo ha podido aprovechar al máximo el potencial de almacenamiento del silicio. Un enfoque totalmente nuevo que permitirá sentar las bases para el diseño de las baterías del futuro.

Desde el equipo de desarrollo se ha indicado que el silicio ha sido durante mucho tiempo uno de los aspirantes a revolucionar la movilidad eléctrica. Y es que sobre el papel, el silicio es el mejor material para la producción del ánodo de las baterías. Puede almacenar hasta diez veces más energía que los ánodos de grafito en baterías de litio convencionales.

Gracias a esto, los coches eléctricos podrán multiplicar sus autonomías de forma considerable. A esto añadir la casi ilimitada disponibilidad ya que el silicio es el segundo material más abundante de la tierra, después del oxigeno.

En el horizonte hay trabajos como los que han puesto en marcha empresas como Amprius, que ya en 2016 presentaban los resultados de sus experimentos con este material, donde mediante una nueva técnica lograban desarrollar baterías que alcanzaban un potencial de capacidad por unidad de volumen de entre 800 y 1.000 Wh/L, y una capacidad específica de entre 325 y 400 Wh/kg.

El resultado de lograr aplicar estos avances a unas baterías comerciales será doble. Por un lado se podrán desarrollar baterías de mayor densidad energética, lo que ayudará a diseñar coches eléctricos con más autonomía. Y además se hará usando materiales de bajo coste y abundantes, lo que reducirá su coste y las posibles tensiones futuras por hacerse con los materiales para su producción.

Vía | FOCUS

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