Así ha revolucionado el coche eléctrico la tracción total a las cuatro ruedas 4×4

En la vieja era de los coches de combustión interna (ICE) los automóviles con tracción integral, además de sus ventajas intrínsecas en la conducción por carretera o capacidades todo terreno, generalmente eran sinónimo de mayor consumo, peso más elevado y mayor complejidad mecánica.

La llegada de la movilidad sin emisiones nocivas para le medioambiente y para la salud de las personas, ha transformado para siempre lo que supone incorporar la tracción a las cuatro ruedas en un vehículo.

En sus orígenes, la tracción integral era patrimonio exclusivo de los todo terrenos puros, en una época donde SUV, crossover y otras tipologías eran fruto de la ciencia ficción. Posteriormente, las cuatro ruedas motrices llegaron los vehículos tradicionales y berlinas aunque, por lo general, siempre en las gamas más altas y exclusivas.

Salvo el famosos Panda 4×4 y otros vehículos de tirada limitada, el 4×4 era patrimonio de unos pocos. Con la llegada de la movilidad eléctrica parece que la opción de la tracción total se democratiza existiendo más vehículos que incorporan esta útil tecnología. Aunque, como siempre, esta capacidad sigue estando reservado a las versiones más caras.

Nunca fue tan sencillo

Los motores eléctricos son un mundo aparte si los comparamos con sus antecesores términos que han equipado a los vehículos ICE durante más de 100 años. Un ejemplo de esto lo tenemos en el caso del motor eléctrico de un Lucid Air cabe en una bolsa de deporte, como la que se usa para ir al gimnasio.

Los motores del coche eléctrico son más simples, pequeños y ligeros, lo que permite ser adatados fácilmente tanto al tren delantero como al trasero. De hecho, como Lordstown Motors, algunos fabricantes apuestan por colocar los motores dentro de cada rueda, consiguiendo unas prestaciones imposibles de alcanzar con un diferencial tradicional de un 4×4 corriente.

Gracias a la tecnología del motor eléctrico, las posibilidades se disparan. Ahora un constructor puede usar dos motores para conseguir una tracción a las cuatro ruedas.

También puede optar por tres motores (dos atrás y uno delante), y hasta cuatro motores. Esta última alternativa aún puede ser con cuatro motores con palier, como Rivian, para transmitir la tracción o montados en la rueda como Lordstown Motors.

Más prestaciones

El menor peso del motor eléctrico compensa su uso múltiple para conseguir la tracción total de un vehículo. En el Ford Mustang Mach-E, la diferencia de peso entre la versión a propulsión trasera, respecto a la tracción total es de apenas 94 kg.

El resultado es que la incidencia sobre la masa resulta parecida a la de un motor de combustión interna ,al que hay que sumar diferenciales y transmisión entre ejes para conseguir la tracción total de un ICE.

En términos de simplicidad la ventaja cae de nuevo sobre el lado del coche eléctrico, que puede implementar un sistema integral de tracción de una forma mucho más sencilla y con unas posibilidades de control, como el par vectorial, que superan a cualquier diferencial existente.

Si a esto le sumamos el aumento de potencia y par disponible en la tracción integral 100% eléctrica, el mix ofrece una ventaja competitiva a la alternativa del coche eléctrico.

Posible hasta en vehículos ICE

Estos sistemas de tracción no sólo son patrimonio de los coches eléctricos, aunque las aplicaciones de esta tecnología no puede igualar las prestaciones de los vehículos propulsados únicamente mediante la energía de sus bateriás.

Algunos ICE actuales y sobre todo los híbridos enchufables incorporan sistemas de tracción integral que utilizan motores eléctricos para impulsar un segundo eje del automóvil. Un ejemplo de esta tecnología se encuentra en el Jeep Renagade y en el Compass ambos con versiones 4xe.

Estos vehículos cuentan con su motor de combustión interna combinado con un motor-generador al que se une un segundo motor eléctrico, en este caso, en el eje posterior de ambos modelos. Esta combinación de tres sistemas conviviendo en un sólo automóvil, exalta la complejidad, para conseguir 240 CV de potencia total. En este caso los sistemas híbridos dependen de una batería de 11.4 kWh.

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