Para Opel, no hay fecha para el final del motor de combustión y tendrán que ser los clientes quienes lo decidan

El presidente de Opel, Michael Lohscheller, ha realizando unas interesantes declaraciones donde pone sobre la mesa la actual situación de la movilidad eléctrica y hacía donde piensa que se dirige. Un mercado claramente dominado por los coches eléctricos, pero donde a pesar del aumento de las autonomías en las nuevas generaciones, hará falta que la red de recarga aumente su densidad para poder finalizar la era del coche de combustión.

Mientras que algunas marcas ya han confirmado las fechas para el final de sus ventas de coches diésel y gasolina, desde Opel quieren ser algo más cautos y de momento no quieren comprometerse con una fecha específica para el fin de los motores de combustión.

La estrategia de la marca alemana, ahora parte del Grupo Stellantis, es que el cliente pueda elegir el tipo de motorización de su vehículo. Algo que les ha llevado a poner en marcha la estrategia «enfoque de energía múltiple» lo que en la práctica supone que ofrecerán cada vez más vehículos con propulsión eléctrica, pero también diésel, gasolina e incluso híbrida enchufable.

Esto se traslada a que las líneas de producción estarán preparadas para aumentar y disminuir la producción de cada motorización según la demanda. Algo que parece les está funcionando ya que después de muchos años en pérdidas, la incorporación al grupo Stellantis ha devuelto a Opel a los beneficios, y eso a pesar del enorme impacto de la pandemia.

Un apartado donde los coches eléctricos han tenido algo que ver, y es que en 2020 estos han supuesto un 6% del total de ventas dentro de la marca. Un importante crecimiento interanual que se ha producido además en un momento crítico para el sector, y además ha coincidido con nuevos lanzamientos dentro de la marca.

Pero para el presidente de Opel, aunque a largo plazo está claro que el coche eléctrico se impondrá, no quieren cerrar puertas al corto plazo y a posibles soluciones como los combustibles sintéticos y el hidrógeno. 

La red de recarga, elemento clave

El principal problema para el Sr Lohscheller es que a pesar de que las autonomías de los eléctricos no paran de aumentar, que indica «llegarán en breve a los 700 u 800 kilómetros en los modelos premium» el problema sigue siendo la red de recarga pública.

Y es que además de escasa, desde Opel han visto que para el mercado de masas una carga rápida hasta el 80% en 30 minutos sigue siendo demasiado tiempo para muchos clientes. Algo que indica, frena la expansión de la movilidad eléctrica.

Otro de los retos a superar es la capacidad de producción de eléctricos. Algo que ha sufrido la propia Opel durante el lanzamiento del nuevo Mokka eléctrico, que ha comenzado sus ventas a inicios de este año, y que ha tenido que paralizar momentáneamente los pedidos por que estos superaban por mucho la capacidad de producción de la planta de Poissy, de donde sale el SUV para toda Europa.

Un aspecto que desde Opel han indicado ya se ha solucionado, pero que no evitará las largas esperas para los nuevos pedidos que pueden llegar según la configuración seleccionada hasta los ocho meses. Aunque lo normal es algo menos.

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