Se ponen en marcha los primeros puntos de recarga retráctiles para coches eléctricos como solución para los que no tienen plaza de garaje

La pregunta de dónde cargarán sus coches eléctricos aquellos que no tienen una plaza de garaje es un tema bastante recurrente a la hora de pensar en un mercado masivo. Una de las soluciones es la recarga ultrarrápida que en pocos minutos permite recuperar la carga. Pero también están los puntos de recarga lentos en las calles, que se convertirán en una alternativa más económica. La cuestión es su impacto visual y la ocupación de espacio público, algo que una empresa británica ha logrado solucionar.

Esta se llama Trojan Energy, y su diseño copia el formato de los bolardos que podemos ver por las calles. Unos pivotes retráctiles capaz de esconderse bajo tierra cuando no se usan, que guardan en su interior una toma de carga que permite a los clientes poder cargar su coche. Simplemente tienen que acercarse, activar la estación, y esta aparecerá desde el suelo para dejar a la vista la toma de carga.

Una de sus principales bazas es que cuando no está en uso, el punto es prácticamente invisible, algo que facilita su aceptación por parte de los vecinos más cercanos. Además no ocupa espacio en la vía pública cuando no está en uso, algo que de nuevo mejora la percepción del público con una infraestructura mínimamente invasiva. Incluso cuando se extiende para cargar un vehículo, su cuerpo es extremadamente delgado lo que no perjudica la circulación de los residentes.

En total han puesto en marcha 5 puntos repartidos por diferentes zonas de Londres. Cada punto contará con una potencia de entre 7.4 y 22 kW, en una iniciativa que espera tener una red de 150 puntos activos a finales de este año.

El sistema puede contar con un grupo de hasta 15 puntos, que estarán unidos a un transformador trifásico conectado en la nube y que puede dar servicio hasta una distancia de 100 metros hasta el punto más alejado.

Para su uso, el cliente necesitará un enganche específico con el que extraer el punto desde el suelo, y luego conectar con un cable especial. Un sistema plug and charge que necesitará simplemente para su puesta en marcha que el cliente tenga una cuenta, sin necesidad de tener que activar la sesión con una aplicación o una tarjeta.

En cuanto a las tarifas, estas no son precisamente económicas teniendo en cuenta el tipo de carga y su potencia. En esta primera fase en los puntos de 7.4 kW el coste será de 29 céntimos de euro el kWh, mientras que en los de 22 kW la tarifa será de 35 céntimos de euro el kWh.

Según la Ministra de Transporte del Reino Unido, Rachel Maclean: «Este proyecto es un gran ejemplo de cómo se está utilizando la tecnología para resolver un problema del mundo real para garantizar que nuestra infraestructura de vehículos eléctricos se adapte perfectamente a nuestros pueblos y ciudades locales. Esto es crucial a medida que reconstruimos de manera más ecológica y alentamos a más personas a hacer el cambio, por lo que estoy encantado de que este gobierno respalde su implementación«.

Un formato con un enorme potencial que permite no sólo evitar el usar espacio público cuando la infraestructura no está en uso, sino también reducir su exposición a elementos como las condiciones climatológicas o los actos vandálicos.

Fuente | Trojanenergyltd

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