Storedot lanzará la recarga de coches eléctricos en 5 minutos para 2024, y en 2 minutos para 2030

El fabricante israelí Storedot, participado entre otros por Mercedes-Benz, Vinfast, Samsung y TDK, ha confirmado esta semana que en dos años lanzarán su tecnología de baterías compatibles con unas recargas tan rápidas, que acercarán al coche eléctrico a los tiempos de los coches con motor de combustión.

Storedot ha indicado que en 2024 podrán iniciar la producción de sus avanzadas  baterías de carga ultrarápida (XFC) con una densidad energética de 300 Wh/kg, que tienen como objetivo conseguir una batería destinada al sector transporte que recargue 160 km de autonomía en apenas 5 minutos.

No solo eso, desde la empresa ya se marcan los siguientes retos de reducción de los tiempos de carga, y han indicado que en 2028 la densidad aumentará hasta los 450 Wh/kg y los tiempos de carga hasta los 3 minutos, mientras que para 2032, en la era que han denominado «post lithium» o la tecnología que vendrá después del litio que seguramente serán de electrolito sólido, podrán rebajar la sesión hasta los 2 minutos con unas celdas de 550 Wh/kg.

La tecnología de las baterías de Storedot

Hoja de ruta de Storedot

Entre los elementos diferenciales de esta tecnología respecto a las actuales, está el uso de un polímero orgánico basado en nanopartículas de germanio que sustituye al grafito que forma parte del cátodo. Esto mejora el intercambio de iones, aumenta la capacidad de almacenamiento de la celda y evita la oxidación de los materiales por acumulación de iones en las paredes de las celdas. Asimismo la composición del gel conductor y la arquitectura de la batería la hace menos inflamable y mas estable a altas temperaturas.

Aunque la tecnología ya existe y como vemos está sobre el papel a dos años de ser una realidad comercial, por delante tiene retos externos para lograr que un coche eléctrico recargue en 5 minutos. Por ejemplo, los cargadores actuales necesitan ser capaces de soportarla.

StoreDot no dice en su página las características de los cargadores para que sean efectivos con sus baterías pero sí «aclara» que se deben producir mejoras sustanciales en la infraestructura de carga. Además está por ver si la estabilidad de materiales y vida útil corrobora toda la teoría expuesta.

Pero si está claro que la tecnología que permitirá reducir a la mínima expresión los tiempos de carga en los coches eléctricos está a la vuelta de la esquina. Ahora queda por ver si la red de recarga se adapta, y sobre todo, si esta tecnología será popular en la cuestión de los costes o de lo contrario se limitará a los modelos más costosos.

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