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Ahora no Permitir

¿Por qué la oposición en Alemania tiene razón pedir la eliminación de la prohibición del motor de combustión en 2035?

La Unión Europea se ha propuesto que para 2035, no se puedan vender en nuestro mercado nuevos coches con motor de combustión. Una medida simbólica que ha generado muchas reacciones en contra, y que ahora importante voces como el principal partido de la oposición de Alemania ha pedido que sea eliminado. Y tienen razón.

Como recordamos, este partido es el CDU, que forma parte del Partido Popular europeo. Sus razones para pedir la eliminación de esta medida está en que a día de hoy, no se sabe qué tecnología será la que nos permitirá llegar a un sistema descarbonizado.

En un acto de campaña para las elecciones europeas, el líder del CDU, Friedrich Merz, ha indicado que: «El ministro federal de Economía, Robert Habeck, del Partido Verde, estudió filosofía, es autor de libros infantiles y es abogado. Lo que ambos tenemos en común es que ambos no sabemos nada de tecnología. Ni él ni yo, y es por eso que no debemos presumir de tomar decisiones políticas hoy sobre qué tecnologías serán las adecuadas en 10, 15 o 20 años para que podamos mantener nuestra prosperidad y proteger adecuadamente el clima”.

Eliminar la prohibición de motores de combustión en 2035

La cuestión es que a pesar de que el Sr Merz se haga un poco el loco, la tendencia es imparable y los principales analistas del mercado indican que el sector del transporte por carretera se encamina hacia su electrificación con sistemas a batería. No hay alternativas a corto o medio plazo que logren hacerse hueco en las estimaciones de ventas, ni en las inversiones, de los grupos automovilísticos europeos.

Pero, ¿por que la prohibición de venta de coches con motor de combustión en 2035 ha sido una mala idea? Sobre el papel, el planteamiento parecía bueno. Mandaba un mensaje a las empresas de que las inversiones a largo plazo en esta tecnología no tenían sentido.

La cuestión es que las empresas ya saben esto, y por eso están redirigiendo sus esfuerzos en la electrificación. Con mayor o menor intensidad, pero con un ritmo creciente en cuanto a nuevos lanzamientos y mejores productos que dará como resultado unas gamas prácticamente electrificadas para finales de la década.

Podemos recordar el informe del banco de inversiones HSBC, que publicó un estudio propio donde se estimaban que las matriculaciones de coches eléctricos en Europa llegarán a las 9.4 millones de unidades para 2030, lo que supondrá hacerse con el 60% de cuota de mercado.

Otro aspecto a tener en cuenta es que estos estudios suelen quedarse obsoletos en cuestión de meses. Por ejemplo, podemos recordar las estimaciones que hacía la OPEP en 2015, donde estimaban que en 2040 habría en el mundo apenas 4.7 millones coches eléctricos a batería (BEV). Apenas el 2%.

Los datos de Bloomberg, han mostrado que a principios de 2020, la flota mundial de coches eléctricos puros (BEV) habría llegado a las 4.7 millones de unidades. Algo que nos indicaría que las ventas han igualado las previsiones de la OPEP 20 años antes.

Esto quiere decir que en 2035, casi nadie querrá comprarse un coche diésel o gasolina, o incluso híbrido. Las autonomías serán suficientemente elevadas para movernos con soltura incluso con modelos básicos, algo a lo que ayudará una red de carga que tendrá una densidad mucho mayor que en la actualidad.

Unos eléctricos que serán mucho más baratos que los de combustión, tanto a nivel operativo, como también en precio de compra. Y es que la producción es muchísimo más sencilla, y solamente necesita economía de escala para lograr explotar este apartado.

La conclusión es que la norma de prohibir las ventas de coches con motor de combustión en 2035 es más un arma arrojadiza de los negacionistas de la transición energética, que una medida a favor de la electrificación, y por eso sería de ayuda su eliminación, aunque no por los motivos en que seguramente «inspiren» la petición de los conservadores alemanes.

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