
Nuevas etiquetas energéticas para los coches eléctricos en Europa: como un electrodoméstico más
La Unión Europea está trabajando en establecer una nueva clasificación energética para los coches eléctricos nuevos y usados que se vayan a comprar. Una medida que ayudará a los compradores a tomar decisiones más inteligentes.

Cuando vas a comprar una lavadora o una nevera, seguro que te has fijado en la etiqueta energética que incorporan: estas nos informan sobre su eficiencia, consumo eléctrico, de agua, nivel de ruido, capacidad… Usando una escala de colores y un rango de letras de la A a la G, esta información nos facilita la elección de electrodomésticos más sostenibles.
En los coches ya existe algo similar, al contar con una etiqueta de clasificación similar al ir al concesionario. En este caso, esta etiqueta oficial regulada por el Estado (y que incluso puedes comprobar en la web del IDAE), mide cuánto CO2 emite, y no realmente cuánta energía gasta el vehículo. La Clase A, en este caso, indica que el coche emite menos CO2 relativo dentro de su categoría.
Prepárate si estás planteándote buscar un coche eléctrico nuevo, o de segunda mano, o incluso un vehículo comercial o de reparto con tecnología eléctrica, porque una nueva etiqueta específica va a llegar muy pronto a Europa para clasificar estos vehículos. Al no contar con emisiones de CO2 (al menos durante su uso en carretera), lo que se quiere medir en este caso es el consumo energético: los kWh gastados a los 100 km según las cifras oficiales.

Tiene toda la lógica y era una medida que, aunque la Unión Europea sigue en trámites para sacarla adelante, ya se registró a finales del año pasado. Es decir, tiene muchas papeletas para hacerse realidad: si se compara el consumo energético de electrodomésticos que usamos todos los días, ¿por qué no en los coches eléctricos que son cada vez más populares en el mercado y en las carreteras?
De la A la G, con una escala de colores como la que estamos acostumbrados a ver en las tiendas: se espera que la categoría verde (A), la más eficiente, corresponda con los coches eléctricos por debajo de 14 kWh/100 km de consumo homologado, como algunos modelos urbanos como el Dacia Spring, y otros no tan pequeños como el Hyundai IONIQ 6, por poner solo dos ejemplos.
A partir de esa categoría base, se va escalando para otorgar el resto de categorías: de 14 a 16 kWh/100 km, la etiqueta energética B; de 16 a 18 kWh/100 km, la C… Esto obligará a los concesionarios que vendan coches nuevos o usados a consultar una base de datos e informar de las etiquetas que correspondan a cada modelo y, ojo, a cada versión. No todas las variantes mecánicas de un mismo modelo compartirán clasificación energética.

Esta clasificación que pretende implantar Europa ayudará a los consumidores a tomar mejores decisiones y a establecer comparativas reales de gasto energético. Pero también podría abrir el abanico de nuevas medidas recaudatorias en las ciudades o regiones de nuestra región. Si se clasifica de forma oficial a los coches eléctricos en función de su gasto energético, ¿qué impedirá a las instituciones a establecer futuros recargos a los vehículos más "gastones"?
No confundas esta etiqueta con las que ya conocemos aquí en España y que conocemos como distintivos medioambientales de la DGT. Los coches eléctricos aquí tienen derecho a la mejor etiqueta posible, la CERO. Y aunque la Ley de Movilidad Sostenible aprobada el año pasado por el Congreso establecía una futura revisión del sistema actual de dichas etiquetas, no está previsto que esto afecte a los vehículos puramente eléctricos, aunque sí a los híbridos enchufables, los cuales están también en las quinielas de recibir sus propias etiquetas energéticas europeas.
Fuente | Motor.es


