
Australia solo ha necesitado dos años para que las baterías sustituyan al gas
Australia está protagonizando una transformación energética sin precedentes gracias al crecimiento de las renovables y las baterías; la generación con gas se ha desplomado hasta mínimos de más de dos décadas mientras los precios eléctricos siguen cayendo; el almacenamiento empieza a demostrar que puede sustituir buena parte del respaldo fósil y además hacerlo rápidamente.

Durante años se dijo que las energías renovables necesitaban al gas o el carbón para sobrevivir. Que sin centrales térmicas de respaldo, la red eléctrica sería inestable y los apagones inevitables. Pero la realidad empieza a desmontar ese discurso mucho más rápido de lo esperado. Y el mejor ejemplo llega desde Australia.
Queensland, uno de los grandes estados energéticos del país, está viviendo una transformación brutal gracias al crecimiento de las renovables y, sobre todo, de las baterías estacionarias. En apenas dos años, las baterías han conseguido desplazar buena parte de la generación con gas en los momentos de máxima demanda, provocando una caída muy importante de los precios de la electricidad.
Los datos son contundentes. El precio mayorista de la electricidad en Queensland cayó hasta una media cercana a los 95 dólares australianos por MWh durante 2025, un 15% menos interanual. Pero lo más llamativo ha llegado en el primer trimestre de 2026, donde el precio medio se desplomó hasta los 65 dólares australianos por MWh, un descenso adicional del 27%.

Detrás de esta caída están las renovables y las baterías. Especialmente estas últimas, que están empezando a asumir el papel que hasta hace poco desempeñaban las centrales de gas durante las horas punta de consumo.
La revolución está siendo tan rápida que la generación con gas dentro del Mercado Nacional Eléctrico australiano cayó en abril hasta los 382 GWh. Puede parecer una cifra elevada, pero supone un desplome del 49% respecto al mismo mes de 2025 y marca el nivel más bajo en más de dos décadas.
Mientras tanto, la producción renovable no deja de crecer. En abril de 2026, la generación combinada de energía solar y eólica a gran escala alcanzó los 4,7 TWh, un 24% más que hace un año. Queensland volvió a convertirse en el gran protagonista gracias al fuerte crecimiento tanto de la solar como de la eólica.
Solo este estado produjo 1.256 GWh procedentes de renovables, repartidos entre 678 GWh de solar y 578 GWh de eólica. Precisamente la eólica fue la que más creció, disparándose un 112% interanual.
Las baterías cambian las reglas del mercado eléctrico
El gran cambio no está únicamente en generar más energía renovable. Lo realmente importante es que las baterías están empezando a modificar el funcionamiento completo del sistema eléctrico.
Hasta hace poco, el gas era prácticamente imprescindible durante las tardes y noches, cuando cae la producción solar y aumenta el consumo. Ahora las baterías almacenan la energía sobrante durante el día y la devuelven a la red justo en esas horas críticas.
El resultado es demoledor para las centrales térmicas. Queensland se convirtió en abril en el primer estado australiano capaz de descargar más de 100 GWh desde sistemas de almacenamiento en un solo mes.
Esto también está provocando otro fenómeno muy llamativo: la caída de los picos de precio. Las diferencias entre las horas baratas y caras de electricidad se están reduciendo a gran velocidad porque las baterías suavizan las oscilaciones del mercado.

Mientras tanto, Australia sigue acelerando nuevas instalaciones. Durante abril arrancaron las obras de dos grandes proyectos de almacenamiento: una gigantesca batería de 250 MW y 1 GWh en Australia del Sur promovida por Alinta Energy y otro sistema de 100 MW y 200 MWh impulsado por Hanwha Energy en Nueva Gales del Sur.
Pero el crecimiento renovable también empieza a mostrar un problema importante: la red eléctrica no avanza al mismo ritmo. Australia está produciendo tanta energía renovable que en muchos momentos no puede aprovecharla toda.
Solo en abril se desperdiciaron alrededor de 571 GWh de generación renovable entre solar y eólica. La mayor parte de esa energía se perdió durante periodos de precios negativos, cuando sobra electricidad en el sistema y las plantas deben reducir producción.
Aun así, el mensaje de fondo es muy claro. Las baterías ya no son una tecnología experimental ni un complemento anecdótico. Están empezando a cambiar por completo el equilibrio energético de países enteros.
Y lo más llamativo es la velocidad. Hace apenas cinco años, muchos expertos seguían defendiendo que las baterías nunca podrían sustituir de verdad a las centrales de gas. Hoy, en lugares como Queensland, ya lo están haciendo.


