
Menos autonomía, más gasto y cargas menos seguras, los riesgos de utilizar el cable equivocado
Un cable de carga de baja calidad puede ser contraproducente en tu día a día con un coche eléctrico. Estas son las posibles consecuencias que muchos conductores no valoran y que puede tener un efecto económico y de seguridad.

El coche eléctrico es sinónimo de eficiencia y sostenibilidad. Dándole un buen uso, se pueden lograr un buen puñado de ventajas a lo largo de su vida útil. Así se han desarrollado y fabricado, para que todo funcione como un todo y para que le puedas sacar partido a cada kWh de la batería.
Sin embargo, hay un apartado en el que quizás muchos propietarios de vehículos eléctricos no han caído y que puede tener un efecto directo en su rendimiento, tanto a la hora de cargar la batería como a la hora de conducir. Hablamos de los cables de recarga. ¿Alguna vez te ha pasado que, con el teléfono móvil, has visto diferencias a la hora de cargar su batería en función del cable de carga que usas?
Ahora imagínatelo llevado al extremo que supone un vehículo eléctrico, su avanzado cargador y el cable necesario para poder llevar la energía desde el punto de carga hasta la propia batería. Aquí también hay muchas diferencias en función del cable que uses al conectarlo a un cargador doméstico o público que funcione con corriente alterna, hasta el punto que muchos lo llaman como el «eslabón más débil» o el «asesino invisible de la autonomía».
Utilizar cables de baja calidad no solo pueden sabotear directamente la eficiencia de tu coche eléctrico, también pueden afectar a la seguridad. Piensa el concepto fundamental del cable: todo material conductor de electricidad ofrece un cierto grado de resistencia eléctrica, la cual convierte parte de esta energía, de forma inevitable, en calor. Si el cable es de baja calidad, la resistencia que se genera puede ser mayor, por lo que llegará menos electricidad a tu batería, y la seguirás pagando igualmente.

Son tres factores los que determinan si un cable puede provocar más o menos resistencia: el material utilizado, la calidad de las conexiones y su sección transversal. Los cables más avanzados utilizan conductores de gran tamaño fabricados con cobre de alta pureza y contactos plateados; en cambio, un cable más barato está hecho con aleaciones de cobre de baja calidad o aluminio revestido de cobre, cables más delgados y materiales más baratos.
El efecto es directo en la carga del coche: si el cable genera más resistencia eléctrica, provocará mayores caídas de tensión y mayor calor, lo cual calienta el cable y los conectores, algo que ni es eficiente ni es seguro. Ante estas caídas de tensión, los cargadores reducen automáticamente la potencia de carga para evitar, precisamente, el sobrecalentamiento, lo que puede significar que un cargador de 11 kW en realidad esté proporcionando 9,5 kW.
Ya solo con una pérdida del 5%, supondría desperdiciar 150 kWh al año si cargamos a un ritmo de 3.000 kWh al año. A un coste de 35 céntimos por kWh, supone que nuestro bolsillo tendrá más de 50 euros menos al final del año, algo que recuperaríamos al cabo de 2-3 años en el caso de comprar un cable de alta calidad. También alargará los procesos de carga, desperdiciando un tiempo valioso que puede serlo todavía más en un cargador público de 22 kW, por ejemplo.

Las cargas realizadas con cables de peor calidad también aceleran el envejecimiento de ciertos componentes, como los cables o el puerto de carga, lo que podría suponer reparaciones muchísimo más costosas en el caso de que se acaben dañando por culpa de los sobrecalentamientos. Y es que el apartado de la seguridad es algo a tener muy en cuenta.
Un cable de baja calidad podría provocar, en el peor de los casos, la fusión de la carcasa del conector, un cortocircuito o un incendio si se generan puntos calientas donde la temperatura suba peligrosamente. Las grietas en el aislamiento, en su estructura exterior, podría incluso provocar descargas eléctricas potencialmente mortales, algo ya muy serio.
Los expertos aseguran tener en cuenta diferentes consideraciones a la hora de adquirir un cable de carga para tomas en corriente alterna y prestar atención a características como las certificaciones (que tengan sellos de pruebas independientes como TÜV o CE), la calidad del material (los materiales de fabricación de los conectores, con plásticos resistentes a impactos, sin huecos visibles…), el índice de protección (al menos IP55, mejor IP67) para evitar problemas bajo la lluvia o nieve, y la garantía (al menos tres años es una indicación de alta calidad).
Fuente | Elektroauto



