
1.200 km de autonomía gracias a las nuevas baterías sólidas de Chery con 600 Wh/kg
La búsqueda del Santo Grial de las baterías ha dado un nuevo paso adelante de la mano del gigante chino Chery, que esta semana ha registrado una nueva patente para mejorar las baterías de electrolito sólido y acelerar su llegada a producción. Una celdas que triplican la densidad energética de las actuales y que abre la puerta a coches eléctricos con más de 1.000 km de autonomía.

La carrera por llevar las baterías de electrolito sólido a la producción en serie continúa acelerándose. El último movimiento llega desde Chery, que ha registrado una patente centrada en resolver uno de los mayores problemas de esta tecnología: la degradación de la interfaz entre los materiales de la batería. Un avance que servirá de base para los futuros modelos de la marca y que forma parte de su objetivo de iniciar la producción piloto en 2027.
Si el fabricante consigue materializar su objetivo de alcanzar una densidad energética de 600 Wh/kg, el salto respecto a las baterías actuales sería enorme. Como referencia, un coche eléctrico que hoy recorre unos 500 kilómetros con una batería de 80 kWh y una densidad cercana a los 250 Wh/kg podría instalar en el mismo espacio un pack de unos 190 kWh, lo que le dotaría de una autonomía real de unos 1.200 kilómetros.
La patente, registrada en la Administración Nacional de Propiedad Intelectual de China describe un nuevo tratamiento para el electrolito de sulfuro. La propuesta consiste en aplicar una capa funcional sobre su superficie mediante enlaces químicos directos, en lugar de depender únicamente del contacto físico entre materiales.
El objetivo es reducir el deterioro que se produce durante el funcionamiento de la batería, especialmente cuando se realizan cargas de alta potencia. Según la documentación, esta solución mejora la estabilidad estructural y permitirá desarrollar baterías sólidas capaces de soportar un uso más exigente sin comprometer su rendimiento con el paso del tiempo.
Un paso más hacia las baterías sólidas de alta densidad energética

Uno de los principales desafíos de las baterías de electrolito sólido basadas en sulfuros sigue siendo la elevada resistencia que aparece en la interfaz entre los diferentes materiales. Esa resistencia reduce la eficiencia, acelera el desgaste y dificulta su aplicación comercial.
La solución planteada por Chery utiliza grupos funcionales capaces de regular el comportamiento electroquímico de la superficie, favoreciendo un transporte más uniforme de los iones y mejorando la estabilidad de la batería durante su funcionamiento. Se trata de uno de los aspectos más importantes para aumentar la vida útil y la fiabilidad de esta tecnología.
No es un camino exclusivo de Chery. En los últimos meses, fabricantes como BYD y CATL también han registrado diferentes patentes orientadas a solucionar problemas similares relacionados con las interfaces de las baterías de electrolito sólido. Sin embargo, la propuesta de Chery apuesta por un enfoque propio basado en un recubrimiento químico específico para conseguir una mayor durabilidad.

Precisamente ese es uno de los grandes objetivos de las baterías de electrolito sólido. No solo permitirán recorrer muchos más kilómetros con cada carga, sino que también ofrecerán la posibilidad de mantener autonomías similares a las actuales utilizando baterías más pequeñas, ligeras y económicas, mejorando además la eficiencia del conjunto del vehículo.
A pesar del fuerte ritmo de desarrollo, la llegada masiva de las baterías sólidas todavía requerirá tiempo. Los principales fabricantes del sector coinciden en que los costes de producción y la complejidad de su fabricación siguen siendo los principales obstáculos antes de poder utilizarlas en modelos destinados al gran público.
De hecho, CATL ha reconocido recientemente que la comercialización a gran escala todavía está a varios años de distancia y que su propia tecnología continúa avanzando por las diferentes fases de madurez industrial. Todo apunta a que las primeras aplicaciones de estas baterías con mayor densidad energética estarán reservadas inicialmente a los modelos más exclusivos y de mayor precio.
En este contexto, la nueva patente de Chery supone un avance importante para resolver uno de los cuellos de botella técnicos de las baterías de electrolito sólido, acercando un poco más el objetivo de llevar esta tecnología a los futuros coches eléctricos de producción.


