Austria limita la velocidad en las autovías a 100 km/h por las emisiones, pero los coches eléctricos pueden circular a 130 km/h

Muchos estados han optado por soluciones como limitar la velocidad en momentos donde el precio de los carburantes se ha disparado, o las cifras de emisiones son muy elevadas. Es el caso de España hace unos años, cuando se bajó de 120 km/h a 110 km/h por la escalada del precio del petróleo. Ahora es Austria la que ha adoptado esta medida, pero con una diferencia sustancial y lógica, los coches eléctricos no se verán afectados.

Austria limita la velocidad en las autovías a 100 km/h por las emisiones, pero los coches eléctricos pueden circular a 130 km/h

Publicado: 10/08/2026 11:00

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Desde hace unos años, las autovías de Austria cuentan con unas señales que muestran las letras IG-L acompañadas de un límite de velocidad. Lo que puede parecer una señal convencional esconde una particularidad importante: estos límites están relacionados con la contaminación atmosférica.

IG-L corresponde a Immissionsschutzgesetz Luft, la legislación austríaca destinada a reducir la contaminación del aire. En determinados tramos de autopistas y carreteras, las autoridades pueden establecer límites de velocidad más bajos de lo habitual cuando los niveles de emisiones lo requieren. Y aquí aparece una diferencia interesante entre los distintos tipos de vehículos.

En determinados tramos, el límite puede reducirse a 100 km/h en una autopista donde normalmente se permite circular a 130 km/h. Pero a diferencia de otros mercados que han matado moscas a cañonazos, en Austria los coches eléctricos están exentos de este límite y pueden continuar circulando hasta la velocidad máxima general de la vía, siempre que no exista otra restricción aplicable.

La misma situación se puede encontrar en algunas carreteras federales. Cuando el límite habitual de 100 km/h se reduce a 80 km/h por motivos relacionados con la calidad del aire, los coches eléctricos pueden mantener los 100 km/h, aunque existe una condición importante: el tramo debe estar correctamente señalizado con las correspondientes indicaciones verdes de IG-L y no debe existir otro límite de velocidad establecido por un motivo diferente.

Austria limita la velocidad en las autovías a 100 km/h por las emisiones, pero los coches eléctricos pueden circular a 130 km/h

Esta excepción no se aplica a los vehículos híbridos. Por tanto, un híbrido enchufable debe respetar el límite IG-L aunque disponga de una matrícula que permita identificarlo como vehículo electrificado. La normativa distingue entre un coche eléctrico y un vehículo que también dispone de un motor de combustión.

La exención tampoco fue siempre igual para todos los conductores. Inicialmente, esta posibilidad estaba vinculada a los coches eléctricos matriculados en Austria y fácilmente identificables mediante su matrícula específica. Sin embargo, desde principios de 2021 la excepción se extendió también a los coches eléctricos matriculados en otros países europeos, después de la intervención de la Comisión Europea.

Esto significa que un conductor español que viaje por Austria con un coche eléctrico también puede beneficiarse de esta excepción, siempre que el vehículo pueda identificarse claramente como eléctrico y se cumplan las condiciones establecidas para ese tramo.

Hay, eso sí, una cuestión especialmente importante: no basta con que el coche sea eléctrico para ignorar cualquier límite de velocidad. La excepción afecta únicamente a las restricciones introducidas específicamente por motivos medioambientales mediante la normativa IG-L. Si existe otro límite por razones de seguridad, obras, tráfico u otra circunstancia, ese límite sigue siendo obligatorio.

Además, Austria tiene una legislación especialmente dura contra los excesos de velocidad. En los casos considerados particularmente graves y peligrosos, las autoridades pueden llegar incluso a confiscar el vehículo. Desde marzo de 2024, las medidas también pueden afectar a conductores extranjeros.

La peculiaridad resulta especialmente llamativa porque convierte a Austria en uno de los pocos países donde el tipo de propulsión puede determinar qué límite de velocidad debe respetar un vehículo en una determinada carretera. Para quien viaje por el país en coche eléctrico, conocer las señales IG-L puede evitar tanto circular innecesariamente más despacio como, sobre todo, interpretar mal una señal y acabar recibiendo una sanción.

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