Decían que los macroparques solares arrasaban el entorno y ha ocurrido justo lo contrario

El llamativo caso del parque solar de Talatan, en la meseta tibetana, ha puesto en duda las afirmaciones de muchos detractores de la energía solar a gran escala. Esta es su historia.

Decían que los macroparques solares arrasaban el entorno y ha ocurrido justo lo contrario
Vista aérea de un parque fotovoltaico

Publicado: 07/02/2026 09:00

5 min. lectura

Uno de los principales argumentos de los detractores de la energía solar es que los grandes parques fotovoltaicos tienen un efecto nocivo sobre la biodiversidad de las áreas en las que se sitúan.

Ante las afirmaciones de que estos grandes huertos solares destruyen el paisaje o inutilizan el suelo sobre el que producen electricidad, muchas veces la defensa es igualmente simplista: es el precio a pagar por disponer de energía renovable.

Sin embargo, existen casos que indican lo contrario, siendo especialmente llamativo el caso del parque solar de Talatan, en la prefectura china de Gonghe. Hablamos de una de las mayores plantas fotovoltaicas del mundo, que ocupa una extensa porción de terreno en la meseta tibetana, que destaca por su aridez.

Estudios publicados en los dos últimos años han certificado que, tras más de una década de actividad de la mencionada planta, la zona ha experimentado cambios notables y, sobre todo, positivos.

Decían que los macroparques solares arrasaban el entorno y ha ocurrido justo lo contrario
Ovejas pastando en las inmediaciones del parque solar de Talatan

Un lugar inhóspito y hostil se transforma

Lo cierto es que la granja solar de Talatan se encuentra en uno de los espacios naturales más áridos del planeta. Situada a gran altitud, sufre el azote de fuertes vientos que erosionan el suelo, razón por la cual la fauna y la flora son escasas.

Un lugar al que, sorprendentemente o no, la llegada de toneladas de acero, vidrio y aluminio, así como kilómetros de cableado, le han sentado de maravilla. Tanto que han actuado como herramientas de reforestación involuntaria. ¿Cómo es posible?

En la mencionada llanura, el fuerte viento arrastra la capa superior del suelo y el sol incide sin filtros en la tierra. El efecto de ambos hace que la humedad desaparezca, por lo que las plantas tienen casi imposible sobrevivir.

Sin embargo, una vez instalado el parque solar, los paneles fotovoltaicos empezaron a actuar como escudo contra el viento y el sol. Esto redujo drásticamente la erosión y el terreno comenzó a asentarse y acumular humedad, además de moderar la temperatura.

Un microclima más amable

Así, se formó un microclima que ha mejorado ostensiblemente las condiciones para la proliferación de la vida. De hecho, el modelo conocido como DPSIR (Driving-Pressure-Status-Impact-Response), que evalúa la calidad ecológica, ha pasado de 0,280 a 0,439.

Otros datos aportados por los estudios realizados señalan que actualmente se fija un 81,4 % más de arena, mientras que la captura de carbono ha aumentado también en un llamativo 71,1 % gracias a la aparición de plantas.

Los estudios también indican que el lugar en el que se sitúa el parque solar retiene ahora un 32,1 % más de suelo y conserva un 5,4 % más de agua, aportando fertilidad y estabilidad a la zona. Lo sorprendente es que esto no se produce exclusivamente dentro del perímetro del parque, sino también a unos 500 metros de distancia en algunas zonas.

Lamentablemente, no todos los indicadores son positivos, ya que los estudios han descubierto que la desigualdad con respecto a las zonas adyacentes al parque y el resto se ha disparado. Podríamos decir, por tanto, que se han formado oasis en un desierto cada vez más extremo.

Otro aspecto a tener en cuenta ha sido el incremento del riesgo de incendio y la proliferación de sombras sobre los paneles fotovoltaicos. Aunque en este caso lo han solucionado de una forma muy ecológica y sencilla: habilitando el parque en una zona de pastoreo de ovejas, que mantienen el crecimiento de la flora bajo control.

Queda demostrado, por tanto, que una planta fotovoltaica puede ser muy beneficiosa en zonas áridas o desérticas. Así que quizá ha llegado el momento de ver la energía solar como una solución no solo para la descarbonización con energía limpia, sino también como herramienta de recuperación de determinados ecosistemas.

Este artículo trata sobre...

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