
El litro de diésel llega a los 2,5 euros en Alemania y España ya mira de reojo
La escalada del conflicto en Oriente Próximo ha disparado el precio del diésel en Europa, donde mercados como Alemania ya puede ver en sus gasolineras precios muy cerca de los 2,5 euros el litro, una situación que el mercado español ha sorteado hasta ahora gracias a una fiscalidad más baja.

Los conductores alemanes ya pagan el litro de diésel a 2,5 euros en algunas gasolineras. Es el efecto de una guerra en Oriente Próximo que dispara el precio del crudo, mientras que en España los impuestos más bajos nos han protegido hasta ahora. Pero esa protección podría romperse si el conflicto escala.
Alemania lleva semanas viendo cómo el precio de los combustibles se dispara sin control. A principios de abril de 2026, una gasolinera Avia en el centro de Stuttgart llegó a cobrar 2,51 euros por litro de diésel. Horas antes estaba en 2,30 euros. La gasolina Súper E5 también subió: de 2,14 a 2,27 euros en cuestión de minutos. No es un caso aislado.
Por qué el diésel es ahora más caro que la gasolina en Alemania

El responsable de Aral, Achim Bothe, lo explica al diario Auto motor und Sport indicando un problema de fondo: Alemania exporta gasolina, pero necesita importar diésel, queroseno y gasóleo de calefacción. Al ser un país importador de estos carburantes, cualquier tensión en las rutas marítimas o en la producción internacional le afecta de lleno. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora con el conflicto abierto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El resultado es una situación "poco típica", en palabras de Bothe: el diésel, que históricamente ha sido más barato que la gasolina por tener menos impuestos en Alemania, ahora es más caro. La razón no son los impuestos, sino la pura oferta y demanda global. Y como Alemania no produce suficiente diésel para cubrir su consumo, paga el precio que marca el mercado internacional, que ahora está por las nubes.
El ADAC, el club automovilista alemán, ya ha criticado duramente la situación. Denuncian que las petroleras están aplicando "un recargo por riesgo" al saber que solo pueden subir los precios una vez al día. La nueva normativa que entró en vigor el 1 de abril —la llamada regla de las 12:00— permite una sola subida diaria, pero las compañías han aprovechado para situar el listón muy alto desde primera hora.
Lo que le puede pasar a España si el conflicto se enquista

En España hemos sorteado hasta ahora la tormenta gracias a la reciente bajada fiscal aprobada en tiempo récord por el gobierno. Un gobierno que, por otro lado, todavía no ha aprobado el Real Decreto del Plan Auto+, que activa las ayudas a la compra de coches eléctricos. Un texto legal que regula todos los detalles técnicos que todavía está en la "cocina" administrativa y que lleva ya 4 meses en el horno.
Mientras Alemania mantiene altos impuestos sobre los carburantes, aquí el gobierno ha aplicado bonificaciones y rebajas que han mitigado el golpe. Pero ojo: el crudo no entiende de fronteras. Si la guerra en Oriente Próximo se intensifica y el precio del barril sigue subiendo, las gasolineras españolas acabarán trasladando ese coste a nuestros depósitos.
El sector del transporte ya está en alerta. En Alemania, la patronal del transporte por carretera (BGL) calcula que un camión que consume 30 litros a los 100 kilómetros y recorre 10.000 kilómetros al mes paga 870 euros más que su competidor polaco o español, donde el diésel neto es 29 céntimos más barato por litro. Una flota de 50 camiones asume más de medio millón de euros de sobrecoste al año. Eso, a la larga, se paga en los productos que llegan a los supermercados.
España no es una isla energética. Dependemos de las mismas refinerías y de las mismas rutas marítimas que Alemania. Si el conflicto con Irán corta el estrecho de Ormuz —por donde pasa el 20% del petróleo mundial— o si las refinerías europeas tienen que pagar más por el crudo de Oriente Próximo, aquí también lo notaremos. La diferencia es que nuestro margen fiscal es menor, y si los impuestos ya están bajos, el gobierno tendrá menos herramientas para evitar que el precio del diésel y la gasolina se disparen.
El aviso está servido. Lo que hoy ven los conductores alemanes en los paneles de sus gasolineras —2,51 euros el litro de diésel— podría ser una foto del futuro en España si la guerra sigue escalando y no se toman medidas a tiempo. La paciencia de los bolsillos tiene un límite.
Y mientras tanto, en España vamos con el freno de mano en cuanto a implantación del transporte eléctrico, tanto particular, como sobre todo para las empresas. ¿Hará falta que el diésel llegue a los 2.5 euros el litro para que la administración despierte?


