Europa pisa el acelerador con el coche eléctrico mientras España se queda en el vagón de cola

Europa acelera la adopción del coche eléctrico, con casi uno de cada cinco coches nuevos ya cero emisiones. España crece, pero lo hace muy por debajo de la media europea, casi tres veces por debajo de Portugal, y más cerca del Este de Europa que los grandes mercados.

Europa pisa el acelerador con el coche eléctrico mientras España se queda en el vagón de cola

Publicado: 29/01/2026 07:00

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Europa sigue avanzando hacia el coche eléctrico, y los datos de 2025 lo dejan bastante claro. El año se cerró con una cuota media del 17,4% de coches eléctricos en la Unión Europea, una cifra que sube hasta el 19,5% si sumamos UE, EFTA y Reino Unido.

Visto así, podría parecer que el continente va lanzado hacia el objetivo marcado por Bruselas, que no es menor: reducir un 90% las emisiones de CO₂ en 2035. Y en parte es cierto. El problema es que Europa avanza a varias velocidades, y España, una vez más, no está entre los que tiran del grupo. Y no es de extrañar.

Si miramos el mapa de cuotas de coches eléctricos en 2025, el contraste es brutal. Noruega vuelve a marcar territorio con un 95,9%, rozando ya la electrificación total del mercado. Dinamarca alcanza un sólido 68,5%, mientras que Islandia se queda en el 41,2%. Países como Países Bajos y Finlandia también se mueven cómodamente por encima del 35%, cifras que hace solo unos años parecían ciencia ficción.

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Frente a eso, la media europea del 17,4% ya deja en evidencia a los países rezagados. Y ahí es donde aparece España, con un 8,8%, claramente por debajo del promedio comunitario y más cerca de países como Croacia, Bulgaria, Eslovaquia o Rumanía que de los líderes del norte y centro de Europa.

No es una posición cómoda. De hecho, España se está alineando peligrosamente con el bloque del Este europeo, donde la penetración del coche eléctrico sigue siendo muy baja. Croacia cerró 2025 con apenas un 1,8%, Bulgaria con un 4,9%, Eslovaquia con un 4,7% y Rumanía con un 5,6%. Incluso países como Chequia, que empiezan a mostrar algo de tracción, siguen lejos de la media europea.

Y es que con las diferentes administraciones poniendo palos en las ruedas a la transición energética del transporte, es normal que España se esté descolgando del grupo referencia en volumen. No nos comparamos con Noruega o Dinamarca, sino con Francia, Alemania o Reino Unido.

La transición ya es real: menos gasolina y millones de clientes perdidos

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Más allá de los porcentajes, hay un dato que deja claro que esto ya no va de futuribles ni de modas pasajeras. Las gasolineras han perdido entre 2 y 2.5 millones de clientes en el último año, directamente relacionado con el salto del coche de combustión al coche eléctrico. Por supuesto, dentro de los dos millones y medio de coches eléctricos vendidos, una parte son clientes que han cambiado su eléctrico por otro. Pero el grueso son cambios de combustión a la electricidad.

Este cambio se está notando antes en los países donde la cuota eléctrica es alta, pero el efecto dominó ya ha empezado. A medida que el coche eléctrico se consolida, el repostaje tradicional deja de ser un hábito semanal para millones de conductores. Y eso tiene consecuencias económicas claras para un sector que durante décadas parecía intocable.

En los países líderes, el coche eléctrico ya no se compra solo por conciencia ambiental. Se compra porque sale a cuenta, porque hay infraestructura, porque los incentivos son estables y porque la red de recarga acompaña. En España, sin embargo, seguimos atrapados en un bucle conocido: ayudas intermitentes, burocracia lenta y una infraestructura que crece, sí, pero muy por debajo de lo necesario.

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Aun así, conviene no perder de vista el lado positivo. Aunque España esté lejos de la cabeza, el crecimiento existe. Cada año se matriculan más coches eléctricos que el anterior y la tendencia es claramente ascendente. El problema no es avanzar, sino avanzar más despacio que el resto.

Mientras Noruega ya discute cuándo prohibir definitivamente los coches de combustión, aquí seguimos debatiendo si hay suficientes puntos de recarga en carretera. Esa diferencia de enfoque explica por qué España no lidera, sino que observa desde la parte media-baja de la tabla.

El coche eléctrico ya ha demostrado que puede desplazar al de gasolina y diésel. Ahora la pregunta no es si llegará, sino cuándo España decidirá subirse de verdad al tren europeo y dejar de mirar de reojo a los países del Este, que hoy siguen siendo el espejo menos deseable.

Este artículo trata sobre...

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