
Japón redobla su apoyo al BEV, pero sus ciudadanos están abandonando otro tipo de coche eléctrico
Los subsidios del gobierno nipón van a aumentar, pero el apoyo a una tecnología similar está cayendo en picado y la infraestructura está decreciendo, como también está pasando en Europa.

Japón no es el país del mundo donde más se ha extendido el vehículo eléctrico, aunque pueda pensarse lo contrario. De hecho, Y aunque tenga sentido teniendo en cuenta la geografía y las costumbres de muchas personas - particularmente los que viven en zonas urbanas - la combustión sigue siendo muy popular. Lo que no está siendo popular en absoluto es otro tipo de coche que funciona a base de baterías.
Nos referimos a los eléctricos de pila de combustible de hidrógeno - FCEV. En todo el pasado año 2025 se vendieron tan solo 431 unidades de FCEV, un descenso del 83% con respecto a las cifras de 2021. Y la cuestión es que la tendencia que se observa por parte del gobierno no busca revertirlo, sino más bien seguir con esta tendencia - eso sí, aumentando los subsidios para coches eléctricos, una señal de confianza del gobierno liderado por Sanae Takaichi, quien afronta su último año de mandato como primera ministra.

Crisis del FCEV en Japón
Según Nikkei, en Japón existe un total de 149 estaciones de recarga de hidrógeno o hidrolineras. Esto implica que no está ni a la mitad de las 320 estaciones de recarga que estaban previstas por parte del gobierno nipón y que, en vez de aumentar, se ha reducido el número en un 10% con respecto a hace cinco años, puesto que algunas han cerrado.
De hecho, hablamos de 1.500 municipios de Japón que no cuentan con ninguna estación de recarga de hidrógeno. Muchas de las que aún están en activo no funcionan 24 horas al día, cerrando sobre las 5 de la tarde incluso en Tokio - incluso hay casos de estaciones que no abren algunos días, lo cual limita los desplazamientos para usuarios de FCEV a partir de esa hora.
El coste de mantener cada estación de hidrógeno
Sólo el coste de construir una de estas estaciones de recarga de hidrógeno en Japón supone unos 2,73 millones de euros (500 millones de yenes). El problema viene cuando, para que el negocio sea rentable, deben entrar como mínimo treinta coches FCEV diarios o diez autobuses que recarguen sus depósitos - y la media se sitúa en unos cinco autobuses FCEV cada día, según una fuente del periódico nipón.

Las ayudas del gobierno japonés, además, pasarán de millón y medio de yenes a 1,03 millones, reduciéndose en una tercera parte, mientras que las ayudas al coche eléctrico aumentarán hasta el millón y medio a partir del próximo mes de abril. Otro punto negativo para el FCEV es el propio precio de compra: en Japón, un Toyota Mirai está en unos 7,41 millones de yenes (40.500 € aproximadamente) y la versión FCEV del Honda CR-V en unos 8,33 millones (unos 45.565 €). En comparación, hay alternativas BEV que rondan los 2 millones de yenes (unos 11.000 € según cambio de divisas actual).
También está ocurriendo en el centro de Europa
Ahora bien, este receso del FCEV no ocurre sólo en Japón. En Austria, OMV dejó de operar sus estaciones de recarga, siendo la única opción pública que había en el país. En Alemania, H2 Mobility cerró casi el 30% de su red doméstica de estaciones de recarga de hidrógeno.
Para Europa, eso sí, las marcas siguen apostando por esta tecnología. Un ejemplo claro es el nuevo Hyundai Nexo FCEV - así como BMW, quien ha realizado pruebas con el iX5 en fase de prototipo. También hay marcas chinas involucradas en esta tecnología, caso de Skywell con sus autobuses FCEV.
Fuente | Automotive World


