Leapmotor B05 contra el Peugeot E-308: la comparativa que preocupa a Europa

El Leapmotor B05 llega dispuesto a plantar cara a uno de los compactos eléctricos más conocidos de Peugeot; una prueba realizada por el medio francés L’Argus ha enfrentado directamente a ambos modelos en carretera; el resultado muestra que cada uno destaca en apartados muy diferentes y deja una conclusión interesante.

Leapmotor B05 contra el Peugeot E-308: la comparativa que preocupa a Europa
Leapmotor B05 vs Peugeot e-308

Publicado: 22/08/2026 10:00

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El Leapmotor B05 llega a Europa con una receta sobre el papel ganadora: más potencia, una batería de mayor capacidad, una recarga más rápida y un precio considerablemente inferior al del Peugeot E-308, y a prácticamente todos sus rivales. Pero sobre el papel no siempre se gana una comparativa. El medio francés L’Argus ha enfrentado directamente a ambos modelos y la experiencia al volante deja claro que el Peugeot todavía tiene argumentos importantes, especialmente cuando toca hablar de comportamiento dinámico.

El punto de partida de la comparativa resulta especialmente llamativo. El B05 es un compacto eléctrico de 4,43 metros de longitud, seis centímetros más que el Peugeot 308, y está construido sobre una plataforma desarrollada originalmente en China. El E-308, por su parte, utiliza la plataforma EMP2, concebida inicialmente para mecánicas de combustión e híbridas y posteriormente adaptada para convertirse en eléctrica. Sobre el papel, el Leapmotor parte con ventaja en buena parte de los apartados técnicos.

La diferencia de precio es probablemente el argumento más difícil de contrarrestar para el Peugeot. El Leapmotor B05 Design ProMax de 218 CV analizado por L’Argus se sitúa en torno a los 28.400 euros aplicando la promoción indicada por el fabricante, mientras que el Peugeot E-308 Allure de 156 CV probado alcanza unos 40.400 euros una vez aplicada la ayuda en Francia a la que todavía no puede acceder el chino. Es una diferencia enorme para dos coches que compiten en el mismo segmento. Cuando el B05 se fabrique en España...entonces la cosa se pondrá peor todavía.

Y eso antes de entrar en la tecnología. El B05 equipa una batería de 67,1 kWh brutos, frente a los 58,3 kWh brutos del E-308. También acepta hasta 174 kW de potencia en corriente continua, mientras que el Peugeot se queda en 100 kW. La autonomía homologada llega a 482 kilómetros en el B05 y a 450 kilómetros en el E-308. Pero es en carretera donde empiezan a aparecer las diferencias entre ambos.

Peugeot E-308: sigue siendo uno de los mejores por comportamiento

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La experiencia del probador de L’Argus con el Peugeot E-308 deja una conclusión bastante clara: el tiempo no ha conseguido borrar sus virtudes al volante. El modelo francés no destaca precisamente por una tecnología eléctrica especialmente avanzada, pero su chasis continúa siendo uno de sus grandes argumentos. La dirección es precisa, el eje delantero responde con rapidez y el equilibrio entre comodidad y agilidad está muy conseguido.

Con 156 CV, el E-308 no es un coche especialmente rápido. Necesita 9,3 segundos para pasar de 0 a 100 km/h y dispone de 270 Nm de par. Aun así, el empuje instantáneo del motor eléctrico hace que en el uso diario se sienta suficientemente ágil. Además, la masa de 1.674 kg resulta contenida para los estándares actuales y ayuda a que el coche cambie de dirección con bastante naturalidad.

Aquí aflora uno de los principales problemas de Peugeot, y Stellentis en general, donde parece que por alguna extraña razón han decidido limitar la potencia de sus coches eléctricos, cuando más potencia no supone más consumo. De esa forma sus rivales ya superan los 200 CV, lo que ayuda a tener mejores recuperaciones y hacer adelantamientos más seguros.

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La suspensión tiene un tarado relativamente firme, aunque mantiene un buen nivel de comodidad. En carreteras deterioradas puede resultar algo seca a baja velocidad, pero cuando aumenta el ritmo el Peugeot muestra una de sus mejores cualidades: es un coche fácil de colocar y transmite confianza. El probador destaca precisamente esa combinación entre precisión, suavidad y agilidad, algo que el Leapmotor no consigue igualar.

También convence el aislamiento acústico. A velocidades elevadas, los ruidos aerodinámicos permanecen razonablemente controlados y el conjunto transmite una sensación de calidad que sigue siendo difícil de encontrar en algunas alternativas más recientes. Es, en definitiva, un coche que demuestra que una plataforma no diseñada desde el principio exclusivamente para la propulsión eléctrica no tiene por qué ofrecer un mal resultado dinámico.

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Donde el E-308 empieza a mostrar su edad es en el interior. El puesto de conducción i-Cockpit continúa siendo particular y no se adapta igual de bien a todos los conductores. El volante pequeño y la instrumentación situada por encima pueden provocar que parte de los indicadores queden ocultos dependiendo de la posición elegida. Tampoco convence demasiado el selector de marcha situado en la consola central.

El restyling introdujo además unas levas que permiten regular en tres niveles la intensidad de la frenada regenerativa. Es una mejora interesante, aunque el Peugeot sigue sin disponer de una función de conducción con un solo pedal. En cuanto a las ayudas a la conducción, el equipamiento resulta bastante más convencional que el del Leapmotor.

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Al volante del Leapmotor B05 la primera impresión es muy diferente. El coche resulta claramente más tecnológico y apuesta por una filosofía mucho más digital. El acceso puede realizarse mediante una tarjeta o un teléfono colocado sobre el sensor NFC del retrovisor y ni siquiera existe un botón tradicional para arrancar. Basta con pisar el freno y seleccionar la marcha.

El problema aparece cuando toca convivir con ese planteamiento durante muchos kilómetros. El exceso de funciones táctiles termina siendo uno de los principales defectos del B05. Algunas operaciones que deberían ser sencillas requieren entrar en diferentes menús de la pantalla, incluyendo ajustes de los retrovisores o determinadas funciones relacionadas con la conducción.

Las ayudas a la conducción tampoco salen bien paradas de la experiencia del probador. L’Argus describe un funcionamiento demasiado intrusivo en algunos sistemas, con avisos constantes y reacciones que pueden resultar bruscas. El mantenimiento de carril, por ejemplo, puede intervenir de manera poco natural, mientras que el regulador adaptativo llega a provocar frenadas inesperadas.

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El sistema de vigilancia del conductor también parece demasiado sensible. Incluso el uso de gafas de sol puede provocar repetidos avisos relacionados con la fatiga. El resultado es una sucesión de pitidos y advertencias que termina distrayendo más de lo que ayuda. Y aquí aparece una de las paradojas del B05: tiene mucha más tecnología que el Peugeot, pero parte de ella está peor integrada.

Una vez desactivadas las ayudas más molestas, el Leapmotor cambia bastante de carácter. Sus 218 CV se notan y permiten acelerar de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos, 2,6 segundos menos que el Peugeot. La tracción trasera aporta además una característica interesante, aunque el coche no pretende ser una berlina deportiva.

El problema está en la dirección. El tacto es bastante artificial y ligero, incluso con los diferentes ajustes disponibles. Tampoco ofrece la precisión del E-308. La suspensión es más confortable en términos generales, aunque las grandes llantas de 19 pulgadas del acabado probado hacen que algunas irregularidades se transmitan con bastante brusquedad.

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La diferencia de aislamiento también es evidente. A partir de unos 120 km/h aparecen más ruido de rodadura y ruido aerodinámico en el habitáculo del B05. En este apartado, el Peugeot vuelve a demostrar que una puesta a punto más antigua no significa necesariamente una peor experiencia.

Donde el Leapmotor empieza a recuperar terreno con mucha fuerza es en la eficiencia y, sobre todo, en la autonomía y la recarga. El B05 utiliza dos baterías de 56,2 y 67,1 kWh brutos, mientras que el E-308 únicamente dispone de 55,4 kWh útiles. La unidad ProMax probada montaba la batería grande y, aunque su consumo en carretera fue ligeramente superior, la mayor capacidad le permite ofrecer un margen de utilización superior.

En ciudad y recorridos periurbanos, el B05 consiguió mantenerse con facilidad por debajo de los 12 kWh/100 km, mientras que en carretera secundaria se situó alrededor de 16,5 kWh/100 km. En autopista subió hasta unos 21,2 kWh/100 km, ligeramente por encima de los 20,5 kWh/100 km registrados por el Peugeot. Las pruebas se realizaron con temperaturas de entre 22 y 27 grados, condiciones bastante favorables.

La gran diferencia aparece al llegar a una estación de recarga rápida. El Leapmotor B05 puede alcanzar hasta 174 kW y necesitó aproximadamente 20 minutos para pasar del 20 al 80%. El Peugeot E-308, limitado a 100 kW, necesitó unos 33 minutos para completar el mismo proceso. Además, el Peugeot reduce pronto la potencia de carga y baja de los 90 kW después de aproximadamente el 30%.

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En corriente alterna ambos cuentan con un cargador de 11 kW. Una carga completa requiere aproximadamente 6 horas y 15 minutos en el B05 y unas 5 horas y 30 minutos en el E-308. En este caso, la diferencia de capacidad de la batería juega en contra del Leapmotor.

El interior vuelve a enfrentar dos filosofías completamente diferentes. El Peugeot apuesta por una distribución más convencional dentro de su particular i-Cockpit, con botones y accesos directos que facilitan determinadas operaciones. Su pantalla central de 10 pulgadas empieza a acusar el paso del tiempo, pero la interacción resulta más sencilla.

El B05 presenta un salpicadero mucho más limpio y minimalista, con una enorme pantalla central de 14,6 pulgadas y un sistema multimedia rápido y fluido. La calidad de imagen es superior y el procesador Snapdragon de Qualcomm permite una experiencia tecnológica más moderna. Sin embargo, la apuesta por controlar prácticamente todo desde la pantalla termina perjudicando la facilidad de uso.

En las plazas traseras, la victoria corresponde claramente al Leapmotor. Sus 2,74 metros de distancia entre ejes permiten que dos adultos de hasta unos 1,85 metros viajen con bastante comodidad, mientras que el suelo plano facilita incluso acomodar a un tercer pasajero. El Peugeot E-308 ofrece bastante menos espacio para las piernas y transmite una sensación más estrecha.

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Curiosamente, el maletero invierte el resultado. El B05 dispone de 345 litros, una cifra bastante discreta para un coche de 4,43 metros. El Peugeot E-308 ofrece 361 litros. Ninguno cuenta con un segundo maletero delantero y la modularidad se limita a una banqueta trasera abatible en proporción 2/3-1/3.

Y entonces llega el apartado que termina inclinando la balanza: el precio. Incluso teniendo en cuenta las promociones y ayudas consideradas en Francia, la diferencia económica entre ambos coches es demasiado grande para ignorarla. El B05 ofrece de serie elementos que en el Peugeot requieren pasar por la lista de opciones, como la cámara de 360 grados, el control de ángulo muerto, la bomba de calor, los asientos delanteros eléctricos y calefactados o el techo panorámico, dependiendo del acabado.

El Peugeot E-308 puede añadir algunos de estos elementos, pero la factura aumenta rápidamente. La bomba de calor cuesta 650 euros, las cámaras de 360 grados se incluyen en un paquete de 800 euros y determinados elementos solo están disponibles en acabados superiores.

Por eso, la conclusión de L’Argus resulta bastante lógica. El Leapmotor B05 gana la comparativa, pero no porque sea mejor coche en todos los apartados. El Peugeot sigue siendo superior por comportamiento dinámico, tacto de conducción, ergonomía y calidad de rodadura. El B05, en cambio, responde con una batería más grande, una recarga mucho más rápida, más espacio interior, mayor potencia, más equipamiento y, sobre todo, un precio mucho, mucho más bajo.

El resultado es un cambio de prioridades. Para quien disfrute conduciendo y valore especialmente el comportamiento del coche, el E-308 sigue teniendo mucho que decir. Pero cuando se analiza el producto completo y se pone el precio encima de la mesa, el Leapmotor B05 ofrece muchos más argumentos para justificar su compra.

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