
385 km de autonomía real y un interior cuidado: así se comporta el Lepas L6 en sus primeras pruebas
Las primeras pruebas del Lepas L6 eléctrico destacan su interior y unos 385 km de autonomía, pero critican su puesta a punto. Una nueva marca del grupo Chery que llega con muchas ganas de hacerse un hueco en el segmento de los C-SUV.

La oferta de SUV eléctricos en España sigue ampliándose, y uno de los próximos nombres que tendremos que aprender es Lepas L6 EV. La nueva marca del grupo Chery llega para enfrentarse a grandes nombres como el Skoda Elroq y el Kia EV3.
Las primeras pruebas de los medios internacionales permiten conocer algo más que su ficha técnica. En este caso, el contacto realizado en China por Auto Express, dibuja un coche cómodo para desplazarse sin prisas y con un habitáculo muy cuidado, pero al que todavía le falta afinar algunos aspectos de su conducción.
El L6 mide 4,57 metros de largo, 1,85 metros de ancho y 1,67 metros de alto, unas dimensiones que lo sitúan entre los SUV familiares de tamaño medio. Su diseño tiene un punto deportivo, aunque las primeras sensaciones al volante indican que su prioridad es ofrecer una conducción relajada.
La versión probada monta un motor delantero de aproximadamente 160 kW (218 CV) y 275 Nm, alimentado por un pack de 65 kWh. Acelera de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos y alcanza unos 179 km/h. Son prestaciones suficientes para el uso familiar al que apunta, sin necesidad de recurrir a cifras de potencia especialmente elevadas.
Lepas L6: 385 kilómetros de autonomía real

La autonomía WLTP es de 450 kilómetros, mientras que el recorrido realizado por el medio británico arrojó una autonomía equivalente de aproximadamente 385 kilómetros. La diferencia es de unos 64 kilómetros, alrededor de un 14% por debajo de la cifra declarada.
Es un resultado interesante, aunque hay que situarlo en su contexto. El contacto combinó autopista, carreteras secundarias y algunos tramos urbanos, con temperaturas cálidas favorables para la batería. No se trata de una medición a 120 km/h constantes ni de una prueba invernal, por lo que no permite asegurar ese alcance en un viaje por autovía en España.
En carga rápida, el L6 admite un máximo de 120 kW y anuncia 22 minutos para pasar del 30 al 80%. No es una cifra para tirar cohetes ya que no nos da la cifra habitual desde el 10 o el 20%, por lo que la espera en las estaciones será algo más elevado de lo esperado.

Según el probador, en marcha, las mejores sensaciones aparecen al circular de forma tranquila. El coche resulta cómodo sobre el buen asfalto de las carreteras chinas utilizadas durante el contacto. En ciudad también ayudan una dirección ligera, un radio de giro reducido y las cámaras de visión de 360 grados, que facilitan las maniobras.
Las críticas llegan cuando se aumenta el ritmo. La dirección transmite poca información y la carrocería se inclina de forma apreciable en las curvas. El conjunto parece menos afinado de lo que su imagen exterior podría sugerir. Para quien valore especialmente la precisión al volante, será uno de los puntos que convendrá comprobar durante una prueba antes de comprarlo.
La frenada regenerativa tampoco termina de convencer. Según las impresiones recogidas, tarda en entrar en acción y después no siempre proporciona la deceleración que espera el conductor: unas veces resulta excesiva y otras insuficiente. Es un aspecto relevante en un eléctrico, porque influye directamente en la suavidad con la que se conduce a diario.

El habitáculo ofrece una impresión bastante más favorable. Destacan los materiales blandos y la sensación de calidad, que también se mantiene en las plazas traseras. La segunda fila resulta muy espaciosa, un argumento importante para familias que necesitan acomodar pasajeros adultos con frecuencia.
La unidad probada corresponde al acabado Elevate. Incorpora tapicería de cuero, un equipo de sonido Sony con iluminación y asientos delanteros calefactados y ventilados. Esta última función puede resultar especialmente útil durante los meses de verano en nuestro país.
La pantalla central de 13,2 pulgadas responde con rapidez, pero la organización de los menús no siempre resulta intuitiva. Los fondos generados mediante inteligencia artificial añaden posibilidades de personalización, aunque la prioridad debería ser facilitar el acceso a las funciones habituales. La presentación visual y la facilidad de uso no siempre avanzan al mismo ritmo.
El primer contacto deja, por tanto, una propuesta con buenos argumentos para quien busque espacio, equipamiento y comodidad, junto a varios aspectos que necesitan más trabajo.
Falta por saber un dato crucial, el precio en Europa. Sin conocerlo, todavía es pronto para presentarlo como una alternativa especialmente económica. También queda comprobar cómo responde su suspensión sobre carreteras más deterioradas y si las unidades que lleguen aquí incorporan ajustes en la dirección y la regeneración.


