
Los expertos avisan: más demanda, menos rebajas. La paradoja del coche eléctrico en Europa
El encarecimiento del combustible está impulsando la demanda de coches eléctricos en Europa, pero también está reduciendo las ofertas. Mientras las marcas aumentan los descuentos de los modelos de combustión y los híbridos enchufables, los eléctricos vuelven a distanciarse en precio.

Llenar el depósito sale caro, muy caro, y cuando los luminosos se acercan a los 2 euros el litro, esto empuja a más compradores europeos a mirar los coches eléctricos. Una buena noticia para sus ventas que, sin embargo, tiene una consecuencia menos agradable para quienes están buscando uno: los fabricantes y concesionarios tienen menos necesidad de rebajar sus precios. Cuando aumenta el interés, las ofertas pierden fuerza.
Así lo refleja el estudio periódico del Centro de Investigación Automotriz de Bochum, cuyos datos recoge la agencia dpa. En octubre, las marcas han elevado ligeramente los descuentos de los coches de combustión y los híbridos enchufables. En los eléctricos ha sucedido lo contrario. Ferdinand Dudenhöffer, responsable del estudio, atribuye este margen para reducir las promociones al elevado precio del combustible.
Los descuentos favorecen a los coches de combustión

Las cifras muestran una diferencia clara. Los coches de combustión analizados tienen un descuento medio del 19,6% sobre su precio de catálogo, mientras que en los eléctricos la rebaja se queda en el 16,3%. Son 3,3 puntos porcentuales de distancia que ayudan a los primeros a defender su atractivo en el concesionario, aunque después haya que seguir pasando por la gasolinera.
Entre los modelos de gran volumen beneficiados por las promociones aparecen el Volkswagen Golf, el Opel Astra y el Fiat 500. Conviene distinguir, además, entre subir una tarifa y retirar parte de una oferta: un coche puede mantener exactamente el mismo precio de catálogo y terminar costando más si el descuento que recibe el comprador se reduce.
El resultado es que la diferencia media de precio entre los eléctricos y los modelos de combustión incluidos en el estudio ha superado los 2.900 euros en octubre. En diciembre de 2025, con un combustible considerablemente más barato según la información publicada, esa distancia era de 1.328 euros. En menos de un año, la brecha se ha más que duplicado.

Eso no significa que cada eléctrico cueste ahora 2.900 euros más que su alternativa de gasolina. El estudio sigue los precios de oferta de los 25 coches más vendidos de cada categoría, por lo que hablamos de una media de su selección. El resultado permite observar la evolución del mercado, pero no sustituye la comparación entre dos modelos concretos con equipamiento y condiciones de compra equivalentes.
En Alemania también entran en juego las ayudas públicas, que pueden alcanzar hasta 6.000 euros, en función de las condiciones del programa y de la situación del comprador. Son un factor adicional al descuento comercial y pueden cambiar la factura final. Estas cifras corresponden al mercado alemán y no deben trasladarse directamente a los precios ni a las ayudas disponibles en España.
Los híbridos enchufables, por su parte, presentan descuentos todavía más elevados. Entre los 20 modelos más vendidos de esta categoría, CAR sitúa la rebaja media en el 20,3%. Destaca el BYD Seal 6, con descuentos de hasta casi el 38% sobre el precio de catálogo en el mercado analizado. Una oferta especialmente agresiva, aunque el porcentaje por sí solo no permite conocer las condiciones concretas de cada operación.
Lo interesante es la reacción comercial que describe el estudio. El combustible caro favorece el interés por el eléctrico, pero una parte de esa ventaja acaba dando margen al vendedor para ajustar menos el precio. Al mismo tiempo, los modelos de combustión recurren a mayores rebajas para atraer al comprador. El ahorro durante el uso y el desembolso inicial vuelven a tirar en direcciones distintas.
Para quien esté haciendo cuentas, toca comparar el precio final, las condiciones de financiación y el coste de cargar en sus recorridos habituales. Tener acceso a un cargador doméstico o depender de la recarga pública puede cambiar mucho el resultado. Que la gasolina ayude a vender más eléctricos no garantiza que las marcas vayan a ponerlos más baratos.


