
Maserati se alía con Huawei y JAC: el nuevo coche eléctrico llegará en 2027
Maserati busca una salida a su complicada situación comercial y Stellantis ya estudia nuevas fórmulas para relanzar la marca. Una vez descartada la venta, Huawei y JAC aparecen ahora como posibles socios industriales; el proyecto podría dar lugar a un nuevo modelo con una estrategia inédita para el Tridente.

Maserati podría estar a punto de dar uno de los giros más llamativos de su historia reciente. Stellantis mantiene conversaciones con Huawei y el grupo chino JAC para establecer una colaboración industrial a largo plazo con la marca italiana, una alianza que podría desembocar en un nuevo modelo desarrollado conjuntamente y con llegada prevista para finales de 2027.
La información, adelantada por el diario italiano Milano Finanza y posteriormente confirmada por fuentes de Reuters, apunta a que el proyecto utilizaría la plataforma tecnológica Harmony Intelligent Mobility de Huawei, mientras que JAC aportaría su experiencia en desarrollo y fabricación. Maserati, por su parte, mantendría el diseño, el posicionamiento de lujo y la identidad del Tridente. De momento, eso sí, las conversaciones todavía no se han traducido en un acuerdo definitivo.
La propuesta resulta especialmente interesante porque el modelo podría comercializarse con una estrategia de doble marca. En China se vendería bajo Maextro, la marca de lujo desarrollada por Huawei y JAC, mientras que en el resto de mercados adoptaría el nombre de Maserati. Sería, por tanto, un mismo proyecto con dos identidades comerciales diferentes en función del mercado.

El planteamiento recuerda al funcionamiento de otras colaboraciones de Huawei dentro de la industria china. La compañía tecnológica se ha convertido en uno de los principales actores del automóvil chino sin necesidad de fabricar directamente coches, aportando sistemas electrónicos, software, conectividad y definición del producto a través de sus alianzas con diferentes fabricantes. JAC, además, ya tiene experiencia trabajando con otros grandes grupos internacionales, incluido Volkswagen.
Para Maserati, el movimiento tendría mucho más alcance que el simple lanzamiento de otro modelo. La marca atraviesa una situación complicada dentro de Stellantis y necesita recuperar volumen sin perder su posicionamiento como fabricante de lujo. En 2025 registró 7.900 unidades enviadas, frente a las 11.300 del año anterior, mientras que sus pérdidas operativas ajustadas alcanzaron los 198 millones de euros.
La situación explica por qué Stellantis está buscando nuevas fórmulas para Maserati. El grupo ya ha convertido las alianzas industriales con fabricantes chinos en uno de los pilares de su estrategia para los próximos años, con acuerdos que incluyen a compañías como Leapmotor y Dongfeng dentro de su plan de negocio hasta 2030.
El nuevo proyecto también podría servir para aumentar la actividad de las plantas italianas de Cassino y Modena, donde actualmente se fabrican modelos de Maserati. Sin embargo, todavía no está definido dónde se produciría el futuro coche desarrollado con Huawei y JAC, por lo que no se puede dar por hecho que su fabricación vaya a realizarse íntegramente en Italia. Reuters señala que un acuerdo de este tipo tendría un impacto positivo sobre las tasas de producción de ambas instalaciones.

Y aquí aparece uno de los puntos más interesantes. Maserati ya cuenta con experiencia en electrificación con modelos como el Grecale Folgore, el GranTurismo Folgore y el GranCabrio Folgore, pero sus ventas no han alcanzado los niveles necesarios para compensar la fuerte inversión requerida para desarrollar una gama eléctrica propia. La colaboración con Huawei permitiría acceder a tecnología china muy avanzada sin que Maserati tenga que asumir en solitario todo el coste de desarrollo
La cuestión será hasta qué punto esa tecnología china queda integrada en el futuro Maserati. Huawei podría asumir una parte importante de la arquitectura electrónica y del software, mientras que JAC se encargaría del desarrollo industrial y la fabricación. Maserati conservaría aquello que tradicionalmente ha diferenciado a la marca: diseño, puesta a punto y posicionamiento dentro del mercado de lujo.
Por ahora, no hay especificaciones técnicas confirmadas del futuro Maserati. Tampoco se conoce su tamaño, batería, autonomía, potencia o precio, por lo que cualquier cifra que aparezca antes de un anuncio oficial debe tratarse como una estimación. Lo que sí parece claro es que el primer modelo conjunto podría entrar en producción antes de terminar 2027 si las negociaciones llegan a buen puerto.
Stellantis ha evitado confirmar el acuerdo. Un portavoz del grupo señaló que la compañía mantiene conversaciones con diferentes actores de la industria en todo el mundo como parte de su actividad habitual y con el objetivo de ofrecer nuevas opciones de movilidad a sus clientes. Huawei y JAC, por su parte, no habían realizado comentarios sobre las negociaciones cuando Reuters publicó la información.
El movimiento llega además en un momento clave para Maserati. Stellantis prepara para diciembre la presentación de la estrategia a largo plazo de la marca, después de haber descartado su venta y haber reafirmado que seguirá formando parte del grupo. El objetivo será encontrar una fórmula que permita mantener el carácter exclusivo del Tridente, pero con una estructura industrial capaz de sostenerlo económicamente.
Si finalmente el acuerdo sale adelante, Maserati podría convertirse en otro ejemplo de cómo los fabricantes europeos recurren cada vez más a la tecnología y capacidad industrial china para acelerar su transición eléctrica. La diferencia, en este caso, es que el resultado llevaría el famoso Tridente en el frontal y podría llegar a Europa como un Maserati completamente nuevo.


