China pone en marcha la mayor planta solar del mundo: así es Midong, el nuevo gigante energético

China ha puesto en marcha la mayor planta solar del mundo en el desierto del Gobi; el proyecto marca un salto en escala y tecnología dentro del sector energético; su impacto va más allá de la generación eléctrica y redefine el papel de las renovables y este vídeo nos muestra de una forma gráfica su magnitud.

China pone en marcha la mayor planta solar del mundo: así es Midong, el nuevo gigante energético
Planta fotovoltaica de Midong, en la región china de Xinjiang,

Publicado: 05/04/2026 11:00

6 min. lectura

La instalación solar de Midong, en la región china de Xinjiang, se ha convertido en la mayor del mundo con una capacidad de 3,5 GW. Este proyecto marca un salto en escala y tecnología dentro del sector fotovoltaico y refuerza el liderazgo de China en energías renovables.

La carrera por la energía limpia ha dado un nuevo paso adelante con la entrada en funcionamiento de Midong, una gigantesca planta solar situada en el desierto del Gobi, cerca de Urumqi. Con una capacidad instalada de 3,5 GW, este complejo no solo es el mayor del planeta, sino también una demostración de hasta dónde puede llegar la fotovoltaica cuando se combinan inversión, planificación e innovación.

Detrás del proyecto está China Green Development Group, que ha destinado unos 2.150 millones de euros a levantar una infraestructura que ya está operativa desde junio de 2024. La magnitud de la obra impresiona: más de 5,26 millones de paneles solares de alta eficiencia, acompañados por más de 1,23 millones de estructuras de soporte, cinco subestaciones de 220 kV y una red de transmisión que supera los 208 kilómetros.

El resultado es una instalación capaz de generar unos 6,09 TWh al año, suficiente para abastecer a unos tres millones de hogares. En términos prácticos, hablamos de una producción energética comparable a la de una central nuclear media, algo que desmonta el argumento de que la energía solar no puede sostener grandes demandas.

Una obra récord que redefine la energía solar a gran escala

Más allá de los números, Midong representa un cambio de paradigma en cómo se diseñan y construyen las grandes infraestructuras energéticas. La elección del emplazamiento no es casual: el desierto ofrece altos niveles de radiación solar, escasa vegetación y condiciones óptimas para maximizar la producción.

Para ello, se han utilizado tecnologías avanzadas como paneles bifaciales capaces de captar la luz reflejada por el suelo, algo especialmente útil en entornos desérticos. Además, se han implementado sistemas de limpieza automatizados que funcionan sin agua, una solución clave en una zona donde las precipitaciones son prácticamente inexistentes.

Durante la construcción, en la que participaron más de 20.000 trabajadores, también se han introducido innovaciones como el uso de drones para la instalación de paneles y sistemas inteligentes de inspección. Todo ello ha permitido acelerar los plazos y mejorar la eficiencia en un entorno especialmente exigente.

Otro de los puntos clave del proyecto es su integración en la red eléctrica. Midong forma parte del programa chino de transmisión de energía de oeste a este, una estrategia que busca llevar la electricidad generada en regiones remotas hasta los grandes núcleos urbanos del país. Para ello, se ha desplegado una infraestructura de transporte capaz de cubrir enormes distancias con pérdidas mínimas.

China pone en marcha la mayor planta solar del mundo: así es Midong, el nuevo gigante energético

En términos técnicos, el sistema utiliza una arquitectura de inversores distribuidos, lo que permite gestionar mejor las fluctuaciones de producción y reducir la necesidad de almacenamiento adicional. A esto se suman recubrimientos especiales en los paneles que minimizan el impacto del polvo, uno de los principales enemigos de la eficiencia en este tipo de instalaciones.

China, mientras tanto, sigue ampliando su ventaja en renovables. Solo en mayo de 2025, el país añadió 93 GW de capacidad solar, lo que equivale a instalar unos 100 paneles por segundo. En los primeros cinco meses del año, el incremento alcanzó los 198 GW, acompañado de otros 46 GW de energía eólica.

Midong no es solo un proyecto aislado, sino un ejemplo del modelo energético que China quiere consolidar en las próximas décadas. Un sistema basado en grandes instalaciones renovables, apoyadas por redes de transporte masivas y tecnologías cada vez más sofisticadas.

El impacto va más allá del propio país. Las soluciones desarrolladas en Midong, desde el mantenimiento automatizado hasta la gestión inteligente de la energía, ya están empezando a exportarse a otros mercados. Sin embargo, proyectos de esta escala serán difíciles de replicar en muchos lugares, donde no coinciden factores como espacio disponible, condiciones climáticas y capacidad de inversión.

Aun así, lo que sí parece claro es que la energía solar ha dejado de ser una alternativa secundaria para convertirse en un pilar real del sistema energético. Y Midong es, ahora mismo, la mejor prueba de ello.

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