¿Sigue siendo el Tesla Model S una buena opción de segunda mano?

Con el anuncio del final de la producción del Model S, Tesla dirá adiós a uno pionero que la puso en el mercado. Una berlina de gran tamaño, con un enorme maletero, que puede ser una buena alternativa en el mercado de ocasión donde hay buenas opciones, aunque también mantienen una depreciación bastante mejor de lo esperado.

¿Sigue siendo el Tesla Model S una buena opción de segunda mano?

Publicado: 30/01/2026 10:37

8 min. lectura

Que 2013 quede ya tan lejos suena casi a broma. Trece años han pasado desde entonces y, aun así, ver un Tesla Model S de aquel primer año europeo no produce precisamente sensación de coche antiguo. Al contrario. Sigue teniendo una presencia que engaña al ojo y que explica bastante bien por qué este modelo fue el que realmente puso a Tesla en el mapa en nuestro país, incluso más que el Roadster, que siempre fue algo más testimonial.

La historia del Tesla Model S es la de un coche eléctrico con una longevidad poco habitual en el sector. No hablamos solo de autonomía, sino de vida comercial. Empezó a producirse en el verano de 2012 y a finales de ese mismo año ya rodaba por Europa. En marzo de 2013 arrancó oficialmente su aventura europea y, desde entonces, ha sido durante años el buque insignia de la marca.

Ahora, eso sí, el final está cerca. Tesla ha confirmado que dejarán de producirse muy pronto, aunque a día de hoy todavía es posible configurar uno nuevo… siempre que tengas los 109.900 euros disponibles que cuesta el más económico, o los 119.900 euros del demencial Plaid. Unas cifras que invitan, casi automáticamente, a mirar el mercado de segunda mano.

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Y ahí es donde la cosa se pone interesante. En el mercado hay actualmente cientos de Tesla Model S usados, con precios y estados muy variados. No es raro encontrar unidades relativamente “asequibles”, pero conviene matizar qué entendemos por eso cuando hablamos de un coche que, en su día, jugaba claramente en la liga alta.

El Model S más barato que se puede encontrar en España ronda los 16.000 euros. Una unidad situada en Murcia, del año 2017, con 250.000 km a sus espaldas. Para un Tesla Model S esa cifra no tiene por qué ser un problema grave, pero es lógico que muchos prefieran algo con menos batalla vivida. Y ahí entra en escena una de las unidades más curiosas que se pueden encontrar ahora mismo. Por menos de 20.000 euros tenemos unidades con menos de 200.000 km en su marcador, y con un aliciente extra: Supercargadores gratuitos e ilimitados.

Pero en mercados más maduros, como Países Bajos, es fácil encontrar unidades con menos de 200 mil km con precios por debajo de los 14.000 euros, y alguna unidad del primer Performance, que contaba con 421 CV y tracción trasera.

¿Por qué un Tesla Model S puede encajarte?

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Para empezar, por tamaño, por imagen y por planteamiento general. El Tesla Model S es una berlina grande, elegante, con un diseño que ha envejecido sorprendentemente bien. Además, hay unidades que tienen un añadido poco habitual en su segmento, dos plazas extra en el maletero, que permiten llevar a dos niños y elevar la capacidad a siete plazas. Un detalle que puede sumar puntos.

Bajo el pie derecho hay artillería. La potencia de las versiones de 85 kWh supera los 370 CV, lo que permite un 0 a 100 km/h en torno a 5 segundos. Hoy en día ya no impresiona tanto, pero durante su lanzamiento fue un auténtico golpe sobre la mesa. Fue uno de los coches que hizo que mucha gente entendiera, por primera vez, que los coches eléctricos no solo eran eficientes o silenciosos, sino también rápidos y divertidos.

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En un coche eléctrico usado, y más aún en uno con más de una década encima, la gran pregunta siempre es la misma: ¿qué pasa con la batería? En su día, este Tesla Model S ofrecía una capacidad útil de 85 kWh, que luego se elevó a los 90 kWh, y posteriormente hasta los actuales 100 kWh, suficiente para homologar más de 400 km de autonomía. Evidentemente, con el paso de los años esa cifra baja, pero no tanto como muchos temen. Por supuesto, siempre es conveniente analizar el estado de la batería y su autonomía real, pero incluso con una degradación más elevada, podremos superar los 300 km reales en autovía.

Sin duda el maletero puede ser otro argumento de peso para muchos. No solo por su gran capacidad, nada menos que 745 litros, que se añaden al maletero delantero, sino que a diferencia del Model 3, el acceso se realiza mediante un gran portón, lo que facilita introducir bultos de gran tamaño, o incluso bicicletas sin tener que quitar la rueda delantera. Un plus muy importante para una berlina de diseño deportivo, pero muy familiar.

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Eso si, entre los contras, además del paso de los años y el desgaste de su interior, está su bajo nivel de acabados. Y es que Tesla en sus inicios no prestaba mucha atención a este aspecto y eso se nota en un interior con materiales que parecen de segmentos inferiores. También hay que tener en cuenta que el funcionamiento del sistema de info-entretenimiento puede ser lento.

Tal vez el mayor pero para nuestro mercado es su tamaño. Sus 4.97 metros de largo, y 1.96 metros de anchura, puede hacer que aparcar sea una operación compleja. Incluso moverse por parkings de tamaño reducido puede ser un infierno a bordo de un coche de este tamaño.

En resumen, el Tesla Model S puede ser una alternativa es barato si se mira solo el año de matriculación. Pero si se tiene en cuenta lo que ofrece —tamaño, prestaciones, autonomía razonable, equipamiento y carga gratuita—, la cosa cambia. No es un coche para todo el mundo, pero como puerta de entrada al mundo Tesla “de la vieja escuela”, sigue teniendo un atractivo como coche familiar, y ahora a un precio más razonable.

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