
Toyota convierte al bZ4X en el familiar eléctrico que muchos esperaban: 669 litros de maletero y tracción total
Toyota llevaba tiempo necesitando un coche eléctrico capaz de convencer a los que buscaban un modelo familiar y práctico; el nuevo bZ4X Touring introduce cambios que modifican bastante su planteamiento con una propuesta con más argumentos para competir en un segmento cada vez más exigente.

A Toyota le costó entrar en serio en el mercado del coche eléctrico y, cuando lo hizo con el bZ4X, el resultado estuvo lejos de las expectativas ya que tampoco era lo que el mercado esperaba, principalmente por su falta de madurez. Algo que cambió posteriormente con las actualizaciones. Pero faltaba un algo que completase la propuesta. Ese algo es el Toyota bZ4X Touring, una versión que cambia bastante más de lo que podría parecer a simple vista.
Este destaca principalmente por la nueva carrocería familiar, el mayor maletero y las mejoras introducidas en autonomía y carga consiguen convertirlo en un coche mucho más completo. De repente, aquel bZ4X que tenía complicado competir con los mejores empieza a tener argumentos para plantar cara.
Han pasado casi seis años desde que Toyota RAV4 fue elegido como una de las mejores compras del mercado. Aquel modelo destacaba por espacio, robustez, facilidad de uso y una mecánica híbrida enchufable que encajaba perfectamente con lo que buscaba buena parte de los clientes. Mientras tanto, Toyota se tomó con mucha más calma de lo esperado el salto al coche eléctrico, hasta el punto de que el primer bZ4X llegó cuando muchos rivales ya habían dado varios pasos adelante.
El problema no era únicamente que Toyota hubiese llegado tarde. El primer bZ4X daba la sensación de ser un producto todavía por terminar, especialmente en aspectos tan importantes como la autonomía, la carga y la practicidad. No consiguió convertirse en esa alternativa eléctrica natural al RAV4 que muchos clientes de la marca estaban esperando. Con el Touring, Toyota ha entendido finalmente una de las principales carencias del modelo: un SUV familiar necesita espacio y versatilidad, no solo una buena posición de conducción.

El cambio más evidente está en la parte trasera. El bZ4X Touring adopta una carrocería de tipo familiar con una zaga mucho más voluminosa, nuevos elementos de diseño y una gran puerta posterior. El resultado no solo modifica por completo su aspecto, sino que permite disponer de 669 litros de maletero, prácticamente un 50% más que el bZ4X convencional. Es una diferencia enorme para una familia que tenga que viajar con equipaje, carrito infantil o simplemente quiera utilizar el coche sin tener que hacer malabarismos con las bolsas.
También se ha incorporado un limpiaparabrisas trasero, una solución tan sencilla como necesaria. En el bZ4X anterior, la visibilidad posterior podía complicarse considerablemente con lluvia o suciedad. Ahora Toyota ha solucionado uno de esos detalles que, aunque no aparecen en una ficha técnica, terminan marcando la diferencia en el día a día. El Touring incluso conserva una gran altura libre al suelo, de 21 centímetros, lo que refuerza su planteamiento como familiar preparado para enfrentarse a carreteras complicadas y condiciones invernales.
El diseño exterior también gana presencia. Los pasos de rueda, las molduras en contraste y, especialmente, las grandes barras del techo hacen que el Touring resulte más robusto que el modelo convencional. Toyota ha buscado aquí una imagen próxima a la de modelos como el Land Cruiser, algo que encaja bastante bien con la personalidad que históricamente ha transmitido la marca. No parece un coche pensado exclusivamente para moverse por ciudad.

Las dimensiones son considerables: 4,83 metros de longitud, 1,86 metros de anchura y 1,68 metros de altura. A pesar de ello, el puesto de conducción continúa siendo uno de sus puntos fuertes. La posición al volante resulta cómoda y permite dominar bien lo que ocurre alrededor del coche, aunque los conductores de mayor estatura pueden echar en falta una banqueta con mayor apoyo para los muslos.
El interior mantiene la arquitectura general del bZ4X, aunque algunas soluciones empiezan a transmitir cierta sensación de antigüedad frente a los productos más recientes del mercado. Hay muchos plásticos, piezas y uniones visibles, mientras que algunos elementos del salpicadero y la instrumentación no parecen especialmente modernos. No afecta demasiado a la funcionalidad, pero sí a la percepción de calidad y actualidad del conjunto.
A cambio, el equipamiento puede ser bastante completo en los acabados superiores. El nivel Executive, por ejemplo, incorpora elementos como asiento eléctrico para el acompañante, asientos delanteros ventilados y calefacción para los asientos traseros. También dispone de sistemas de asistencia a la conducción como el control de velocidad adaptativo, reconocimiento de señales, vigilancia del ángulo muerto y mantenimiento de carril.
Otro detalle interesante está en la consola central. Toyota ha sustituido parte del enorme y aparatoso panel de plástico del primer bZ4X por dos cargadores inalámbricos para teléfonos, una mejora pequeña pero muy útil en el uso cotidiano. El selector del cambio también resulta sencillo y preciso, y permite seleccionar las posiciones sin tener que comprobar constantemente la información mostrada en la pantalla.
En las plazas traseras hay espacio suficiente para que dos adultos puedan realizar viajes largos con comodidad. El suelo prácticamente plano ayuda y el espacio disponible es bueno, aunque habría sido todavía más interesante contar con una banqueta trasera desplazable para poder variar la distribución entre pasajeros y maletero. Tampoco hay una apertura pasante para transportar objetos largos, una carencia llamativa en un coche con esta orientación familiar.
Un bZ4X mucho más completo, aunque todavía con margen de mejora

El sistema de propulsión es uno de los aspectos más llamativos del Toyota bZ4X Touring. La versión más interesante incorpora dos motores eléctricos y tracción total, con una potencia conjunta de 380 CV y un par máximo de 538 Nm. Son cifras más propias de un deportivo que de un familiar de Toyota, y permiten acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 4,5 segundos.
Probablemente nadie haya pedido a Toyota un familiar de 380 CV, pero la realidad es que el sistema funciona muy bien. La entrega de potencia es inmediata y la tracción total permite aprovecharla incluso sobre superficies con poca adherencia. Más que la aceleración pura, lo que realmente convence es la sensación de control que transmite el coche cuando las condiciones se complican.
Precisamente ahí aparece una de las grandes fortalezas del bZ4X Touring. Los 21 centímetros de altura libre al suelo y la tracción total le permiten ofrecer unas excelentes capacidades sobre nieve, barro o caminos en mal estado. Es una característica especialmente interesante para los mercados del norte de Europa, pero también tiene sentido para quienes viven en zonas de montaña o simplemente quieren un coche familiar que no se quede limitado cuando termina el asfalto.
La batería ofrece 71 kWh netos y 74,7 kWh brutos, mientras que el consumo homologado de la versión de dos motores se sitúa en 15,3 kWh/100 km. Sobre el papel, Toyota anuncia hasta 528 kilómetros de autonomía para esta configuración, aunque las unidades equipadas con llantas de 20 pulgadas reducen considerablemente esta cifra.

La recarga tampoco está entre las mejores de su categoría. El bZ4X Touring admite hasta 150 kW de potencia en corriente continua y necesita aproximadamente 28-30 minutos para pasar del 10% al 80%. Es una cifra correcta para viajar, pero el mercado está avanzando rápidamente y ya existen rivales capaces de recuperar energía a velocidades considerablemente superiores.
Y ese es probablemente el principal problema que sigue teniendo el Toyota: ahora ya no resulta claramente inferior a sus rivales en autonomía y carga, pero tampoco destaca especialmente frente a ellos. Modelos como el Volkswagen ID.7 Tourer, el Skoda Enyaq o el Volkswagen ID.4 ofrecen una competencia muy seria, mientras que el Subaru E-Outback también entra directamente en su terreno.
El precio tampoco es precisamente bajo. El nuevo Toyota bZ4X Touring arrancará en 48.995 euros para la versión Dynamic de tracción delantera. La variante AWD partirá desde 52.995 euros, mientras que el acabado más completo Executive alcanzará los 57.995 euros.
A eso hay que sumar el coste de mantenimiento. Toyota mantiene intervalos de servicio de 15.000 kilómetros o un año, una frecuencia que puede parecer, y lo es, elevada para un coche eléctrico.

La seguridad también está bien cubierta. El bZ4X consiguió cinco estrellas EuroNCAP en 2025 y dispone de un amplio conjunto de asistentes. El control de velocidad adaptativo, el reconocimiento de señales, la vigilancia del ángulo muerto, el mantenimiento de carril y la alerta de tráfico al abrir las puertas forman parte del paquete tecnológico. El sistema de iluminación, sin embargo, no destaca especialmente por su alcance.
Y hay otro argumento que puede tener mucho peso para el comprador tradicional de Toyota: la confianza a largo plazo. La marca presta especial atención al estado de la batería y el historial de mantenimiento puede convertirse en un elemento importante a la hora de vender el coche usado. Esa reputación de fiabilidad es precisamente uno de los factores que permiten al bZ4X Touring diferenciarse de algunos de sus rivales más recientes.
En definitiva, el Toyota bZ4X Touring no es el coche eléctrico más avanzado del mercado ni pretende serlo. Tampoco tiene la mejor velocidad de carga, ni el menor nivel de aislamiento interior, ni una tecnología interior especialmente revolucionaria. Pero ha corregido algunos de los problemas que hacían difícil recomendar el primer bZ4X.
La clave está en la nueva carrocería familiar. Los 669 litros de maletero cambian por completo el planteamiento del modelo y lo convierten en una alternativa mucho más lógica para una familia. Si además se suman la tracción total, la buena altura libre al suelo, el confort de suspensión, la seguridad y la reputación de Toyota, el resultado empieza a tener mucho más sentido.
Toyota vuelve a llegar tarde, como tantas otras veces en su historia reciente en el coche eléctrico, pero esta vez parece haber llegado con un producto mucho más redondo. El bZ4X Touring no borra los defectos del modelo original, pero sí consigue algo que parecía complicado hace unos años: convertirse en una alternativa realmente interesante para quien busca un familiar eléctrico robusto, práctico y pensado para durar.


