
Xpeng consigue luz verde para sus robotaxis de nivel 4 y ya negocia con plataformas europeas
Xpeng ha conseguido autorización para realizar operaciones de demostración con sus taxis autónomos en Guangzhou. El servicio abrirá progresivamente mediante invitación y permitirá comprobar su funcionamiento con usuarios. La compañía también busca socios para extender su tecnología a otros mercados, incluido el europeo.

Xpeng da otro paso para convertir su tecnología de conducción autónoma en un servicio de transporte real. La compañía ha conseguido una autorización que le permitirá avanzar más allá de las pruebas de sus coches y empezar a comprobar cómo funciona todo lo que rodea a un robotaxi: desde recibir una solicitud de viaje hasta recoger al pasajero y gestionar los imprevistos del recorrido.
El fabricante ha anunciado que cuenta con la autorización para realizar operaciones de demostración con robotaxis de nivel 4 en Guangzhou. Según Xpeng, la habilitación abarca el conjunto del municipio, aunque eso no significa que el servicio vaya a estar disponible inmediatamente en todas sus calles. El despliegue será progresivo y, durante esta primera etapa, los usuarios seguirán necesitando un código de invitación para acceder.
La distinción es importante. Lo anunciado es una autorización para un servicio de demostración, un paso que permitirá validar tanto la tecnología como su funcionamiento operativo. No equivale, por sí solo, a la apertura de una red comercial sin restricciones. Xpeng plantea esta fase como una oportunidad para comprobar si puede ofrecer un servicio consistente y construir un modelo de negocio sostenible.

El protagonista es el Xpeng Youyou, desarrollado sobre la base del Xpeng GX. La compañía lo presenta como el primer robotaxi de producción en China con un desarrollo propio de toda la cadena tecnológica. Es una afirmación del fabricante que pone el foco en su capacidad para integrar el coche, los procesadores y el sistema de conducción autónoma dentro de un mismo proyecto.
En el apartado informático incorpora cuatro chips Turing de desarrollo propio, con una capacidad de cálculo efectiva anunciada de 3.000 TOPS, junto con la segunda generación del modelo VLA de Xpeng. La apuesta consiste en aprovechar el trabajo realizado en sus coches de producción para avanzar hacia aplicaciones de conducción autónoma de nivel 4, reutilizando una base tecnológica común.
El reto empieza cuando hay que prestar un servicio todos los días

Conseguir que el coche complete un recorrido es solo una parte del trabajo. Para que un robotaxi resulte útil también tiene que responder a las peticiones, llegar al punto de recogida adecuado, coordinarse con el resto de la flota y resolver incidencias. Un sistema de conducción puede funcionar bien y, aun así, ofrecer una mala experiencia si el pasajero no encuentra el coche o si los tiempos de espera son demasiado largos.
Por eso, Xpeng utilizará esta etapa para ajustar los procedimientos de recogida y llegada, la asignación de coches y la atención a diferentes necesidades de desplazamiento. La experiencia con usuarios permitirá comprobar cómo encajan esas tareas en condiciones reales y qué cambios hacen falta antes de ampliar la cobertura del servicio.
La compañía también quiere recopilar información sobre utilización de los coches, eficiencia de la flota y costes del servicio. Son datos menos vistosos que la potencia de los procesadores, pero fundamentales para conocer la viabilidad económica del proyecto. Tener coches capaces de circular de forma autónoma no resuelve automáticamente cuánto cuesta mantenerlos operativos ni cuántos viajes pueden realizar.
Guangzhou servirá además como referencia para futuros despliegues. Xpeng pretende reutilizar sus modelos de inteligencia artificial y su tecnología en distintos entornos de circulación, reduciendo el trabajo específico necesario para cada nueva ciudad. Por ahora, esa capacidad de trasladar el sistema de un mercado a otro es un objetivo que deberá demostrar con la experiencia acumulada.
Los planes de expansión internacional incluyen también Europa. Según el comunicado oficial, Xpeng mantiene conversaciones con importantes plataformas europeas de movilidad. Su planteamiento es suministrar coches y tecnología a socios locales que se encarguen de operar las flotas, con ingresos procedentes de la venta de vehículos, los servicios tecnológicos y las comisiones. Todavía no se han anunciado operadores concretos ni fechas de estreno europeas.
Esa estrategia permitiría a Xpeng apoyarse en empresas que ya conocen sus respectivos mercados, mientras concentra su actividad en el desarrollo del producto. Pero el salto internacional exigirá comprobar que lo aprendido en Guangzhou funciona también con otras condiciones de tráfico, hábitos de los usuarios y exigencias locales. La autorización china supone un avance para el proyecto; el siguiente examen será ofrecer un servicio fiable y demostrar que las cuentas acompañan.


