¿Cuál es el camino a seguir por los aviones eléctricos del futuro?

La aviación comercial probablemente se convierta en el último sector del transporte en electrificarse de alguna u otra forma debido a las dificultades técnicas que esto supone con la tecnología actual, pero lo que está cada vez más claro es que un cambio es necesario en la industria y se llevará a cabo más o menos temprano para reducir las emisiones de los aviones utilizados en rutas comerciales.

Los fabricantes de aviones comerciales como Airbus y Boeing, en colaboración con algunas aerolíneas, han probado en los últimos años biocombustibles para reducir las emisiones de sus flotas de aviones, pero aunque a día de hoy su uso está relativamente extendido, el siguiente paso debería ser la electrificación parcial o total.

Fabricantes de aviones más pequeños como Eviation y Pipistrel, ya cuentan con modelos eléctricos a la venta. De hecho, Eviation, firmó en el Salón de París un acuerdo con el que será su primer cliente, la aerolínea regional estadounidense Cape Air para hacerse con varias unidades del Eviation Alice. Aunque por el momento no hay cifras oficiales sobre cuántos aviones van a comprar, han dejado caer que se trata de una cifra de dos dígitos. En la actualidad, esta aerolínea cuenta con 88 aviones Cessna turbohélice que utiliza para rutas regionales con origen desde Boston y Nueva York.

Pese a que el Eviation Alice es un avión pequeño con capacidad para 9 pasajeros, es un comienzo en el sector de los aviones eléctricos comerciales, y esto es algo muy importante que, además, animará a la competencia a desarrollar y lanzar sus propios modelos al mercado.

Zumun Aero, un fabricante de aviones pequeños híbridos, ha sido respaldado por Boeing y la aerolínea estadounidense Jetblue. Es evidente que estas inversiones y colaboraciones entre pequeños y grandes fabricantes, es una muestra del creciente interés por parte de la industria por cambiar poco a poco la forma de viajar.

El principal problema de los aviones eléctricos e híbridos es el peso que supone contar con una batería a bordo, y esto es algo que los diferentes fabricantes aeronáuticos están intentando resolver por medio de sistemas híbridos, por el momento, que actúan como extensores de autonomía, apoyando al motor eléctrico o bien sirviendo de sistema de respaldo en caso de fallo.

Es, sin duda, un comienzo, pero la industria debe de seguir desarrollando nueva tecnología y sistemas que permitan nuevas formas de electrificar los aviones actuales. Debido a la «facilidad» de integrar motores eléctricos y baterías menos pesadas en aviones ligeros, estos han sido los primeros en cambiar de motorización de combustión a una eléctrica o híbrida.

Respecto a la aviación comercial, tal y como la conocemos hoy en día, con aviones de cientos de pasajeros y gran peso al despegue, la electrificación total es a día de hoy imposible. Sin embargo, una buena idea sería ir electrificando operaciones actuales en las que no se utiliza ningún tipo de motorización eléctrica, como por ejemplo, los rodajes a pistas desde las terminales de pasajeros. Una operación que podría llevarse a cabo sin necesitar tener los motores en marcha y así evitar ruido y consumo de combustible.

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