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¿No estás de acuerdo con las ayudas públicas al coche eléctrico? Este estudio indica que cada coche en la calle supone un ahorro de 10.000 dólares al estado por la contaminación

En las últimas semanas estamos viendo como los principales mercados del automóvil en Europa están disparando su apuesta por el coche eléctrico, destinando miles de millones de sus programas de ayudas. Una alternativa que comparten estados con sistemas políticos diametralmente diferentes como Estados Unidos, Europa o China, y que reciben críticas por supuestamente beneficiar sólo a las clases con mayor capacidad económica. Pero desde la Universidad de Toronto se ha puesto sobre la mesa el enorme beneficio para el estado y para todos los ciudadanos de la implantación de la movilidad eléctrica.

Según un estudio conducido por la Universidad de Toronto, solo en esa región, sustituyendo los turismos y los grandes SUV por modelos eléctricos se está eliminando una amplia gama de contaminantes, desde óxidos de nitrógeno hasta partículas finas. Unas emisiones que además tienen un impacto directo en las zonas habitables. Unas emisiones que podrían desplazarse incluso usando energía procedente de las centrales térmicas que tendrían como efecto directo una gran mejora en la calidad del aire en las ciudades.

Y es que según el servicio de salud de Canadá, la contaminación supone que solo en el área metropolitana de Toronto cada año mueren de forma prematura 3.000 personas cada por culpa de la contaminación del aire, de la cual buena parte es causada por el tráfico.

Según el estudio, teniendo en cuenta el coste sanitario de este problema supondría que a nivel individual cada coche eléctrico que sustituya a un modelo con motor de combustión supondrá un ahorro para el estado de 10.000 dólares. Unos beneficios que además son compartidos por todos gracias a la mejora de la calidad del aire.

El estudio de la Universidad de Toronto sólo ha examinado el área metropolitana de la ciudad canadiense, e indican que muy posiblemente podrían aplicarse en otras muchas regiones donde la transformación del sector transporte hacia formas más sostenibles tendrá un impacto ambiental y de salud pública, pero también económico. Algo que se traduce en que la apuesta por la electrificación  no solo tendría como resultado un aire más limpio, sino que además nos ofrecería beneficios en el plano sanitario y económico.

No solo eso. Además los informes de agencias como el Departamento de Energía de Estados Unidos, que han indicado que la movilidad sostenible además se convertiría en una fuente de creación de empleos, calculando que los puestos de trabajo creados en los últimos años en industrias como las energías renovables y la propia producción de vehículos eléctricos, ya superan en número a los empleos en todas las industrias de combustibles fósiles en su conjunto. Y eso a pesar de estar todavía en una fase inicial de expansión.

Por lo tanto, al menos con estos datos sobre la mesa parece que la apuesta de estados como Alemania, Francia, Países Bajos e incluso Grecia, no es sólo una maniobra de publicidad sino que como vemos es una apuesta de futuro que reforzará su economía, mejorará la salud de sus ciudadanos, y reducirá su dependencia energética gracias a la sinergia que tiene la movilidad eléctrica con las energías renovables.

Todo en un escenario donde el regreso a la normalidad está llegando con un incremento de las emisiones contaminantes, en unos mercados donde el confinamiento había ofrecido un escenario de cielos limpios durante la parada por culpa de la pandemia, y que ahora poco a poco regresan al escenario anterior donde las partículas más dañinas vuelven a campar a sus anchas entre la población lo que supondrá de nuevo exponer a los ciudadanos a elevados niveles de contaminación que como vemos tienen una elevada factura económica y social.

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Fuente | Clearingtheair

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