Comparativa Polestar 2 contra Tesla Model 3 Performance

Los interesados en adquirir un coche eléctrico tienen ante si una oferta cada vez más amplia y variada. Algo que sin duda ayuda a aumentar las ventas y contar con alternativas a los modelos con motor de combustión. Uno de los últimos en comenzar sus entregas en el Polestar 2 que ha sido enfrentado en una prueba de conducción real por las carreteras de Reino Unido.

El encargado ha sido la revista británica Autocar, que ha realizado un mismo recorrido con un Polestar 2, dotado del pack Performance, así como con un Tesla Model 3 también Performance. Un test para conocer las similitudes y diferencias de dos de los coches eléctricos más interesantes del momento.

Uno de los primeros aspectos que destaca el probador es el nivel de calidad y sofisticación del interior del Polestar. Una propuesta que compara con la sensación de un Porsche 911, sumado con elementos propios que además de calidad desprenden sensación de seguridad. Algo intrínseco con el espíritu de Volvo, de donde ha salido la marca propiedad del grupo chino Geely.

Frente a esto, el Model 3 indican ofrece un interior muy escandinavo y diáfano, algo que no puede esconder un conjunto con un nivel de calidad general por debajo de sus equivalentes europeos, y por supuesto varios peldaños por detrás del propio Polestar 2 que brilla con gran nivel en este aspecto.

Un Model 3 que saca partido a la concentración de la práctica totalidad de sus controles en una pantalla de 15 pulgadas con un buen rendimiento y que le da un aspecto moderno y casi cinematográfico según el probador.

Entre las curiosidades de estos dos modelos encontramos la cuestión del tamaño y el espacio para los ocupantes. El Model 3 es algo más largo que el Polestar, 4.69 metros frente a los 4.60 metros del Polestar, que se extiende a una distancia entre ejes de 2.89 metros para el americano y 2.73 para el sueco. Y a pesar de esto el espacio interior para los ocupantes es muy similar, incluso en las plazas traseras hay más en el Polestar.

En el aspecto de la conducción del Polestar indica que cuenta con un planteamiento que busca la comodidad del conductor, con una posición del asiento a medio camino entre una berlina y un SUV. Un aspecto que se ve curiosamente perjudicado por la presencia del pack Performance, que incluye unas enormes llantas de 20 pulgadas, hace que incluso contando con unos amortiguadores Öhlins configurables, en su posición más blanda, el Polestar adolece de ser algo duro en autovía.

En el paso por curva el probador indica que el Model 3 cuenta con un manejo muy bueno, siempre que no se busque ir más allá. El Polestar en cambio cuenta con un rendimiento mejor en las zonas más exigentes. Algo en lo que puede tener mucho que ver su pack Performance que antes molestaba durante la circulación por autovía.

Y eso a pesar de sus 200 kilos más respecto al Tesla, que le hacen además de más pesado, también más lento en cuanto a la aceleración desde parado, con un Model 3 Performance que deja el crono en los 3.4 segundos, mientras que el Polestar marca 4.7 segundos. Una marca que le deja incluso por detrás del Model 3 Long Range Dual Motor con sus 4.6 segundos hasta los 100 km/h siempre que no se active el extra de 50 CV, previo pago de 2.000 euros, que permite bajar la cifra del Model 3 hasta los 3.9 segundos.

Al finalizar el recorrido ambos modelos han completado un total de 466 kilómetros, quedando en el Model 3 todavía 107 kilómetros de reserva gracias a su batería de 75 kWh, mientras que el marcador del Polestar, con sus 78 kWh, restaban todavía 48 kilómetros.

La conclusión del probador es que estamos ante dos modelos muy simulares, con sus puntos fuertes y débiles tanto en aspectos como el diseño, calidad interior, sistema de info-entretenimiento, capacidad de carga, incluso sin grandes diferencias en cuanto a autonomía.

Otra de las conclusiones es que tal vez sea buena idea ahorrarse los 6.000 euros que cuesta el pack Performance en el Polestar, y optar por la versión con llantas de 19 pulgadas que además de una conducción más cómoda, nos permitirá aumentar ligeramente la autonomía y reducir el coste de sustitución de los propios neumáticos.

Pero lo que hace inclinar la balanza para el probador de esta reñida competencia hacia el Tesla es la disponibilidad de una red de Supercargadores con potencias de más de 100 kW. Un Polestar que tiene que conformarse con una red de terceros en plena fase de desarrollo, y que también puede ser usada por el Tesla.

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