Mientras apenas hay presupuesto para las ayudas a los coches eléctricos, España se gasta 2.200 millones al año en desgravaciones a los coches diésel y gasolina de empresa | forococheselectricos

Mientras apenas hay presupuesto para las ayudas a los coches eléctricos, España se gasta 2.200 millones al año en desgravaciones a los coches diésel y gasolina de empresa


Si eres de los que piensa que los 65 millones de euros con los que el actual gobierno ha dotado al Plan MOVES 2 te parece un despilfarro en «coches para ricos» seguramente no sepas que por detrás las administraciones públicas están subvencionando de forma directa con miles de millones la compra de coches diésel y gasolina. Un grave problema que supone premiar con deducciones fiscales a los coches contaminantes.

Así lo ha mostrado un estudio realizado por la organización Transport & Environment, que ha estimado el coste que supone para las arcas públicas las deducciones fiscales que las empresas pueden hacer a la hora de comprar un coche. Tanto en el IVA como en el impuesto de sociedades.

Y es que el canal de empresas es uno de los más importantes en Europa. Su peso varía según el mercado, con algunos como Polonia donde el 71% de los vehículos que llegan al mercado lo hacen por este modelo. En Países Bajos el 67% mientras que en España supone más de la mitad de las matriculaciones de vehículos con un 53% por este canal.

Esto supone para Europa un coste anual de unos 32.000 millones de euros en unas adquisiciones que en un 96% supone la matriculación de un coche diésel o gasolina. Un coste que supone de forma directa subvencionar con dinero público a los coches contaminantes.

Y es que a pesar de los llamamientos a la reducción de emisiones, y los informes que indican que en el coste total del vehículo un eléctrico será más rentable, las empresas continúan atadas al corto plazo optando por las versiones con motor de combustión por razones que pueden ir desde el miedo a apostar por lo nuevo, o la incertidumbre por el valor residual.

Según el informe, un coche eléctrico es un 9% más barato que el coche con motor de combustión: 0,37 € / km frente a 0,41 € / km. Esto significa que una empresa que utilice un coche totalmente eléctrico en lugar de un diésel ahorraría 4.320 euros de media durante un período de 4 años.

Esto en un solo vehículo. Pensemos en que las 10 mayores flotas de coches de empresa acumulan un total de 10 millones de vehículos en total. Las cifras de ahorro económico y de emisiones serian enormes, con una estimación de que sólo estas diez compañías son responsables de emitir unas 44.3 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera cada año. Unos vehículos que como vemos, han llegado al mercado con una importante ayuda pública.

En el caso de España, el gobierno ha puesto en marcha el Plan MOVES 2, dotado de un presupuesto de 65 millones de euros y que se repartirá entre la subvención de coches eléctricos, motos y bicicletas, pero también las ayudas a la infraestructura de recarga.

Al mismo tiempo en forma de desgravaciones y deducciones, las empresas se ahorran cada año 2.200 millones de euros, que además casi totalidad supone la adquisición de un coche diésel o gasolina.

¿Cómo revertir la situación?

Desde Transport & Environment se proponen varias medidas que ayuden a acelerar la transición de los coches de empresa hacía formas más sostenibles. Entre ellas está claro que la urgente necesidad de una reforma fiscal que elimine las ayudas públicas directas e indirectas a los coches con motor de combustión, manteniéndolas sólo para los coches eléctricos. Algo que sin duda tendría un efecto definitivo entre muchas compañías que optaría por fin por electrificar sus flotas.

Incentivar la instalación de puntos en los lugares de trabajo. Aunque el teletrabajo está ganando peso, la realidad es que muchos europeos todavía deben acudir a su empresa de forma presencial. Y una forma de incentivar el uso de coches eléctricos es que dispongan de una estación de carga en su destino. Algo que hoy en día ni siquiera debe suponer un gasto para la empresa a la hora del consumo eléctrico, ya que hay tecnología a su alcance como para cobrar a sus empleados por la energía recargada.

La caída de los valores residuales de los coches con motor de combustión también deberían ser un elemento muy a tener en cuenta por las empresas a la hora de renovar sus vehículos. Y es que con la llegada de una amplia variedad de vehículos, y la mejora constante de sus capacidades, el valor de los modelos diésel y gasolina no harán más que bajar. Algo a lo que también ayudarán las cada vez más habituales medidas de restricción de acceso de los modelos contaminantes al centro de muchas ciudades europeas.

Opinión

Un apartado que no se menciona en el informe es la vida útil del propio vehículo. Normalmente un coche de empresa suele ser sustituido a los tres, cuatro o cinco años, para evitar mayor depreciación al acumular el vehículo demasiados kilómetros. Algo que también puede tener como resultado el aumento de las reparaciones y los mantenimientos.

Pero con un coche eléctrico esta fórmula cambiará de forma radical. No sólo por la inherente mayor fiabilidad de un sistema eléctrico simplemente por contar con muchas menos piezas que un motor de combustión. También por la cada vez mayor resistencia de las baterías que hará posible mantener un coche sin apenas pérdidas de prestaciones durante muchos más años de lo que estamos acostumbrados. Un aspecto que hará que las cuentas a largo plazo sean mucho más favorables no sólo por el coste operativo, sino por la mayor diferencia entre rotación de vehículo. Algo que se traduce en ahorro económico.

La conclusión es que desde el sector público no se están tomando las mínimas medidas para lograr acelerar la transición hacia formas de movilidad sostenibles. Algo incomprensible a la vista de los enormes beneficios que podría obtener Europa de una flota eléctrica. No sólo desde el punto de vista del ahorro económico, sino también de la reducción de emisiones que cada año mata a cientos de miles de personas sin que esto sea portada en ningún medio. Podemos añadir la dependencia energética que supone entre otras cosas, tener que tragar sapos y culebras en aspectos de derechos humanos con los estados que nos venden petróleo o gas, y que habitualmente van totalmente en contra de los principios de una Unión Europea sumisa por culpa de la energía.

Informe completo | Transportenvironment

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33 comentarios en «Mientras apenas hay presupuesto para las ayudas a los coches eléctricos, España se gasta 2.200 millones al año en desgravaciones a los coches diésel y gasolina de empresa»

  1. Cada vez me creo más eso de que África termina en los pirineos, quitando a los portugueses. Y todos mis respetos a los africanos.

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    • Que bien como domina al gobierno, los lobyes de los automóbiles térmicos. Transición ecológica de la econmia y una mierd. eso será cuando las ranas crien pelos y estemos todos calvos.

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    • Poco es. Tenemos la gasolina y diésel de los más baratos de Europa.
      Por ejemplo, en Valença (Portugal) la gente cruza la frontera y va a Tui (Galicia) a repostar porque se ahorran una pasta, gracias a los impuestos mas bajos en España a la gasolina y diesel.

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    • A mí los impuestos disuasorios me parecen bien para neutralizar externalidades negativas. El problema es que se utilizan esos impuestos como elemento recaudatorio. Creo recordar que en 2018 tan solo el 10 % de los impuestos ambientales se destinaban a financiar programas de sostenibilidad. Es como los impuestos al tabaco y al alcohol, que están bien para disuadir del consumo, pero si no reinviertes toda la recaudación en prevención e investigación para frenar su consumo y efectos, pierdes el foco de ese impuesto.

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    • Buena apreciación, aunque aqui tambien podríamos meter el ahorro en sanidad si esos vehículos pasaran a ser eléctricos. Pero un estado como el nuestro que es corto de miras solo verá lo que tu dices.

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  2. Y hacerlo sólo a coches eléctricos puros, porque ya sucedió que promocionaron PHEV a empresas y como estas te pagan la gasolina y el conductor no tiene enchufe o no se preocupa de enchufarlo, al final solo es un híbrido con 200kg extra de lastre de baterías y componentes.

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  3. Sinceramente no entiendo este articulo… si una empresa se compra un vehiculo tiene derecho a deducciones fiscales ok, pero es que si compraran VE tambien estos tendrían esas deducciones por lo que la pelota no esta en el tejado de ayuda, sino en porque las empresas siguen teniendo flotas de diesel y gasolina… y la respuesta es facil porque no existe una alternativa y esto es basicamente por las redes de recarga en europa están muy verdes, y si existe ionity y tal… pero todavia estan lejos de las gasolineras… hay que invertir y mucho en las redes de recarga, si los iluminados pro EV se empiezan a dar cuenta…lo que vemos en noruega no es la realidad al resto de europa…

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    • Una empresa podrá seguir comprándose el coche que quiera o necesite. La diferencia es que con un cambio fiscal no se beneficiará al comprar un coche contaminante, y si un coche eléctrico. Si este no le sirve por la razón que sea, pues que se compre un gasolina o uno a gasóleo. Pero no con ayuda pública.

      No podemos ir dando la chapa del cambio climático y hay que cerrar centrales de carbón, y luego soltar 30.000 millones al año para comprar coches diésel. Es incongruente.

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      • Apoyo los eléctricos, tengo uno. En cambio en el negocio familiar sustituir las furgonetas y camiones por equivalentes eléctricos es simplemente inviable a día de hoy.

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        • Sin duda habrá sectores que lo tendrán más difícil. Pero más difícil seguirá siendo si no se toman medidas.

          Que se compren el vehículo que quieran, diésel, gasolina, sangre de unicornio, pero no con ayudas fiscales. No podemos pedir a la gente de la calle que se cambie el coche pagando el 100% de impuestos, y mientras tanto ayudas a las empresas a comprar vehículos diésel y gasolina libres de impuestos.

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      • De acuerdo toda la razón, pero de nada sirve regalar o incentivar un producto (VE) a una empresa si ese producto (VE) no cumple con los requerimientos que la empresa quiere, es decir, no poder cargarlo donde y cuando quiere, o tener que tener su flota parada por no existir una red de recarga buena.

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        • Lo que no tiene sentido es ofrecer exenciones fiscales a los diésel, que es lo que se habla aquí. Que si el coche vale o no vale para la empresa es otro tema diferente.

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    • es como esos artículos de las mayores emisiones de los EV. Cojo un argumento falaz y lo retuerzo y pervierto hasta que a mí me parece que dice lo que yo quiero. A una persona con dos dedos de frente no le cuela. Porque los vehículos eléctricos de empresa también te los desgravas. Y porque los que tenemos dos dedos de frente entendemos que los impuestos al consumo están para gravar la capacidad económica de quien puede permitirse consumirlos, no para lastrar la actividad económica. Pero chico, este es el nivel dialéctico del s XXI. Fomentar la ignorancia y la desinformación. Si no te gusta, ya sabes…

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  4. Ya estamos con lo de «África termina en los Pirineos». Ha leído usted el artículo? Aquí se dice que TODOS los países europeos subvencionan la compra de vehículos diésel y gasolina a empresas, vía desgravaciones de impuestos.

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  5. ¡Biba el bino y las mugheres!
    Así andamos…
    De los 22000 millones para subvencionar fósiles no decimos nada, pero de los 65 millones para eléctricos, esos sí que son un despilfarro, ¿verdad Maciá?

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    • Correcto.
      Así es como viven los gaseadores: de ayudas públicas y subvenciones y los amigos de las petroleras otros tantos miles de millones.

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  6. Si no me equivoco las desgravaciones fiscales van por porcentajes sobre el importe del bien adquirido por lo que siendo más caros los eléctricos también tendrán mayor desgravación. Si las empresas no optan por ellos puede ser porque no les cubran las necesidades, entiendo que esto cada vez menos, por falta de conocimiento de los responsables de adquisición o falta de oferta en las empresa de renting y leasing que suele ser cómo se adquieren estos vehículos. Aparte de la reticencia del propio trabajador, sobre todo cuando sea un pago en especie más que una herramienta de trabajo, que quizá no tenga dónde cargarlo.

    Lo de poner puntos de carga en el trabajo está muy bien pero el problema que le veo es que no todas las empresas tienen plazas de estacionamiento para sus trabajadores, tengan o no coche de empresa.

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  7. Vamos a ver, las empresas desgravan el IVA de (casi) todo lo que compran. Lo mismo un kilómetro de tuberías para ponerlas en una instalación que el papel de lija. No entiendo que equiparen esto a una subvención indirecta.

    En el caso de los coches, si compro un vehículo comercial o industrial desgravo el IVA completo, porque es indispensable para la actividad y su uso es 100% para la empresa. Si es un turismo, aunque sea el coche del comercial, desgravo la mitad del IVA, pues queda la duda de si es indispensable y su uso puede ser también personal, cosa que sucede a menudo. Y si no me equivoco, cuando le cambio las ruedas, desgravo el IVA completo de la factura del cambio de ruedas.

    Hablo de una empresa del sector del metal y en la Región de Murcia, que es en el que he trabajado.

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    • Eso quiere decir que una empresa podrá comprar un coche diésel y desgravarse hasta el 100% del IVA, incluso acogerse a la desgravación en el impuesto de sociedades por la amortización del vehículo, mientras que un particular que necesita también el coche para ir a su trabajo, no podrá desgravarse nada si se compra un coche eléctrico.

      Todo muy normal.

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        • Si. No entiendo como una empresa puede acceder a unos beneficios fiscales imposibles para un particular. Si necesita el coche para ir a trabajar, entonces es tan imprescindible como para la empresa. ¿por qué si a uno y no al otro?.

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          • Son figuras que no tienen nada que ver.
            No se trata de coches, es todo. En la empresa desgrava la mochila en la que el comercial lleva los catálogos, mientras que la mochila que lleva cualquier niño al cole se paga entera.
            Se puede decir que el IVA es un impuesto que recae en el sector particular, no está hecho para las empresas.

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  8. Es muy fácil, los políticos miran a corto plazo, hay a veces a medio y largo plazo.

    La cuestión del coche eléctrico está muy bien, para empresas incluso ya no la venta sino también las reconversiones de los vehículos que parece que es comprar comprar y no reutilizar que también podríamos hacerlo.

    El teletrabajo va a reducir mucho la contaminación y tendrá otros efectos, aunque no niego que seguramente quieran volver a lo antes como sea, a no ser que haya reducido oficinas (que sería lo suyo). Y los desplazamientos pues serán menores, posiblemente la gente que tenga un ICE antes se gastaba 200 y a lo mejor con el teletrabajo 50, claramente con el eléctrico todavía menos.

    Hay muchos puntos donde se pueden ayudar, la cuestión es invertir invertir, en crear una industria verde, industria de la reconversión y una industria de baterías si podemos en algunos procesos.

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  9. Hombre es un poco de demagogia no?, La empresa se desgrava el IVA de todos los bienes que compra, lo que se tiene que perseguir es que coches para uso particular no se pongan a nombre de la empresa, pero eso sería un fraude

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    • Que la empresa compre 100 metros de cable o tuberías a mi no me afecta, ni a ti. Que compre una flota de 200 coches diésel si que nos afecta a todos por las emisiones. Una compra subvencionada por el estado.

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  10. las empresas intentarán deducirse TOOOOOOODO lo que puedan, amén de externalizar TOOOOODO lo que puedan. Sin son costes, hay que reducirlos…y si los pueden pagar otros, mejor. Es lo que Reyjavik44 apuntaba con las externalidades negativas. Ha sido así y siempre lo será, lo que tenemos que conseguir es que lo sea cada vez menos. Para ello, las subvenciones (casi) siempre han conseguido el efecto contrario al pretendido. Lo lamentable es que, teniendo pruebas de cómo las subvenciones no consiguen los propósitos iniciales, se continua acudiendo a este tipo de fórmulas…

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  11. Para empezar el estado no se gasta nada, recauda lo que toca. Las empresas tienen que pagar los impuestos pertinentes desgraven o no, así funciona la ley tributaria del iva. En este caso se trata de un iva soportado (lo paga la empresa no el consumidor final) pero resulta que el empresario ya paga el iva que corresponde en relación a sus ingresos por tanto no va a pagar de más.
    Aquí mezclamos peras con manzanas.

    El estado puede prohibir que se desgraven ciertas cosas pero no tiene ningún sentido sacar a los coches de combustión ahora mismo si no quieres arruinar toda la economía del país.

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