Un nuevo método de reciclado de baterías más sostenible y económico permitirá acercar el coche eléctrico a la economía circular

Un grupo de investigadores británicos ha desarrollado un nuevo método de reciclado de baterías que permitirá reducir los costes y las emisiones asociadas a este tipo de procesos, algo que acercará al coche eléctrico a la economía circular, brindando además a la industria una fuente alternativa de materias primas.

Actualmente el reciclado de baterías se basa en gran medida en la pirometalurgia, que consiste en extraer metales a elevadas temperaturas en altos hornos en un proceso poco rentable. Otro método muy extendido es la trituración de las baterías para después procesar los diferentes metales que la componen, aunque también peca de ser un proceso poco eficiente.

«No podemos reciclar productos complejos como baterías de la misma forma que reciclamos otros metales. Triturar, mezclar los componentes de una batería y la pirometalurgia destruyen su valor», explica Gavin Harper, investigador de la Institución Faraday en Reino Unido. Frente a esto se propone el reciclaje directo, que preserva componentes como el cátodo y el ánodo, lo que reduce el gasto energético y los costes.

El proyecto ReLib, liderado por investigadores de la Universidad de Leicester y la Universidad de Birmingham, busca precisamente explorar el reciclaje directo a través del uso de ondas ultrasónicas. La tecnología patentada por este equipo permite recuperar metales del cátodo (níquel, cobalto y manganeso) y del ánodo (grafito) sin necesidad de triturar los componentes.

El ahorro de costes resultante es del 60% respecto a la extracción del material virgen; además, la tecnología ultrasónica permite procesar 100 veces más material que la hidrometalurgia empleada en el sector minero. El siguiente paso será implementar robots para separar los componentes que conforman los packs de forma más eficiente.

Fabricantes como Renault o el Grupo Volkswagen son conscientes de que el reciclado de las baterías será esencial para lograr que el coche eléctrico sea verdaderamente sostenible, si bien tampoco podemos perder de vista su enorme potencial económico, pues permitirá reducir la dependencia del sector minero y creará una potente industria paralela.

De hecho, Renault anunció a principios de semana que para 2030 este negocio le reportará una facturación de 1.000 millones de euros. La firma francesa, que ya cuenta con unas instalaciones dedicadas a estas labores (la Re-Factory de Flins), quiere reducir los costes del reciclado de baterías a solo un tercio en menos de diez años.

Fuente | Reuters

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