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Megawatt Charging System (MCS). Un estándar de carga capaz de alcanzar los 3.75 MW de potencia

Mientras que la carga de coches eléctricos parece poco a poco solucionada con los sistemas de carga ultrarrápida, ahora el reto es dar un paso adelante para lograr que también lo logren los vehículos pesados, como furgonetas, camiones o autobuses. Para ello se está desarrollando el estándar MCS, que permita diseñar un sistema fiable y eficaz capaz de alcanzar cifras de potencia mucho más elevadas.

Este formato está siendo probado y analizado por diferentes expertos en una serie de reuniones realizadas los pasados meses de julio y agosto, y que ha sido organizada por el Laboratorio Nacional de Energía Renovable de Estados Unidos (NREL) la Iniciativa de Interfaz de Carga ( CharIN) con el apoyo del Departamento de Energía de los EEUU.

El objetivo es desarrollar un nuevo estándar de carga de alta potencia para vehículos industriales medianos y pesados, que se ha bautizado con el nombre de Megawatt Charging System (MCS).

Este debería permitir una carga segura y eficiente en cifras cercanas a las de un coche eléctrico medio. Esto es, sesiones de entre 15 y 20 minutos para cargar la batería de un camión o un autobús eléctrico en su totalidad.

Para ello será necesario alcanzar potencias considerables. Y es que si la recarga ultrarrápida de un coche eléctrico está entre los 150 y los 300 kW, en este caso el estándar MCS podrá llegar a los 3.750 kW (3.000 A a 1.250 V).

Esto se traduce según los organizadores que un vehículo será capaz de recargar unos 62 kWh en un minuto conectado, y en 5 minutos podría haber inyectado a su batería unos 312 kWh. En una sesión típica de un coche eléctrico, entre 15 y 20 minutos, serían unos 937 a 1.250 kWh según los promotores del formato.

Este tipo de potencia es más de siete veces superior a la cifra máxima del CCS, que son 500 kW. NREL señala que a 3,75 MW, un solo vehículo utilizaría una potencia equivalente a la necesaria para alimentar más de 3.000 viviendas medias en Estados Unidos, y que la energía transmitida en 28 segundos, equivaldría al consumo de una casa media.

Los retos de la mega carga MCS

Por supuesto esto es un único punto, por lo que hay que ver la situación con perspectiva de varios vehículos cargando al mismo tiempo en una misma localización, y los retos que esto supondrá en aspectos como la seguridad, pero también la interoperabilidad, para no repetir errores del pasado con diferentes formatos.

Según los promotores del formato: «La evaluación del equipo de carga de los vehículos eléctricos capaces de alcanzar estas potencias ayuda a garantizar que el nuevo estándar sea interoperable, lo que significa que varios fabricantes podrán diseñar y construir piezas que funcionen en conjunto. La interoperabilidad es fundamental para garantizar un acceso amplio y constante a las estaciones de carga, y permitirá a los fabricantes de vehículos eléctricos confíe en la compatibilidad de la estación a medida que salgan al mercado nuevos modelos «.

Otro de los retos es el diseño de los cargadores y las tomas. Además de seguridad, los equipos deben contar con elementos como tomas cómodas de usar para los conductores, y además que su producción sea fácil y escalable, para reducir costes.

Los organizadores de este encuentro también evaluaron el rendimiento térmico de los sistemas, un apartado clave en la recarga a estas cifras de potencia. Un análisis que ha incluido la medición la fuerza de los mecanismos de bloqueo de los conectores, la fuerza de inserción del conector entre diferentes fabricantes, la durabilidad de los componentes ante diferentes situaciones climatológicas, pero incluso su compatibilidad con los actuales sistemas CCS Combo 1 y 2, para aprovechar al máximo toda la red existente.

Queda ahora por ver el diseño final de esta estándar, que debería contar con todos los fabricantes de vehículos pesados para evitar duplicidades que sólo perjudicarán la expansión de la tecnología.

Un desarrollo que necesitará al menos dos años más para contar con un protocolo definitivo, y que supondrá el pistoletazo de salida a la expansión de una red de carga que permita electrificar el transporte de mediana y larga distancia, que como vemos cuenta en el horizonte con un sistema capaz de ofrecer recargas en pocos minutos incluso a los modelos más pesados.

También queda por ver como solucionan los operadores la cuestión del impacto de la carga a semejantes potencias. Algo que podría solucionarse en parte tanto con la incentivación de la carga nocturna, como la instalación de parques de baterías en cada estación que ayude a minimizar su impacto en la red.

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