Un nuevo proceso promete revolucionar la fabricación de motores eléctricos

La mejora de los coches eléctricos no es cuestión solo de las baterías. Los motores son un elemento clave. Ahora, un proyecto en Alemania busca reducir los costes de los motores de flujo axial. Una tecnología usada en superdeportivos que destaca por su eficiencia y tamaño compacto y que este trabajo quiere llevar al mercado generalista.

Un nuevo proceso promete revolucionar la fabricación de motores eléctricos

Publicado: 17/03/2026 11:00

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Aunque casi siempre estemos mirando atentamente las mejoras en baterías o sistemas de carga, la industria del coche eléctrico necesita otros avances para seguir creciendo los motores eléctricos son una de las claves. Motores más eficientes, compactos y, sobre todo, más baratos de producir donde una empresa alemana asegura haber dado en el clavo para convertir a los motores de flujo axial en una alternativa real.

El equipo de ingeniería de componentes de movilidad eléctrica de la Universidad RWTH Aachen ha puesto en marcha una iniciativa para mejorar los procesos de fabricación de estos motores. El objetivo es claro: hacerlos más competitivos frente a los motores de flujo radial tradicionales, que actualmente dominan el mercado por su menor coste y mayor madurez industrial.

Un paso clave para abaratar los motores de flujo axial

Nuevo motor de flujo axial con 100 Nm/kg de densidad de par y eficiencia del 97%

Los motores de flujo axial destacan por su diseño compacto, su construcción modular y su elevada eficiencia. Sin embargo, a pesar de sus ventajas teóricas, todavía presentan inconvenientes importantes en aplicaciones exigentes. Según los responsables del proyecto, cuando trabajan a altas velocidades, su eficiencia puede verse penalizada por pérdidas eléctricas internas, lo que limita su rendimiento real.

Para abordar este problema, el proyecto REFORMAT —financiado durante dos años y medio— busca desarrollar un nuevo proceso de bobinado. Este sistema permitirá fabricar bobinas concentradas directamente sobre el estátor utilizando cables trenzados perfilados, lo que podría simplificar el proceso y mejorar el resultado final.

Actualmente, el gran problema de estos motores no es tanto su diseño como su producción. Su uso sigue siendo muy limitado, lo que implica una baja industrialización y, en consecuencia, unos costes elevados. Por eso, uno de los objetivos principales del proyecto es analizar en profundidad el proceso de fabricación, mejorar su madurez tecnológica y reducir los costes asociados.

El plan pasa por desarrollar una estación de producción completa capaz de adaptarse a diferentes geometrías de bobinas y configuraciones de cableado. Además, se tendrán en cuenta las conexiones con otros procesos industriales para facilitar su integración en líneas de producción ya existentes. Es decir, no solo se busca innovar, sino hacerlo de forma práctica y aplicable a gran escala.

Motores de flujo axial: una tecnología con mucho potencial… pero aún exclusiva

Axial-vs-Radial

El atractivo de los motores de flujo axial radica en su diseño. A diferencia de los motores convencionales, donde el campo magnético se distribuye de forma radial, aquí se alinea con el eje de rotación. Esto permite lograr una mayor densidad de potencia, lo que se traduce en motores más pequeños y ligeros sin renunciar al rendimiento.

Además, su arquitectura suele ser más compacta, con una forma similar a un disco, lo que facilita su integración en vehículos donde el espacio es un factor crítico. Sobre el papel, esto los convierte en una solución ideal para el coche eléctrico del futuro.

Sin embargo, en la práctica, su presencia sigue siendo muy reducida. Hasta ahora, estos motores se han utilizado casi exclusivamente en modelos de altas prestaciones. Ejemplos claros son el Ferrari SF90 Stradale o el Lamborghini Revuelto, donde actúan como apoyo al motor de combustión, aportando un extra de potencia y eficiencia.

En ambos casos, los motores proceden de Yasa, una empresa británica especializada en este tipo de tecnología que fue adquirida por Mercedes-Benz en 2021. Desde entonces, la compañía ha producido más de 50.000 unidades, lo que demuestra que el interés existe, aunque todavía en un segmento muy concreto.

Mercedes también ha explorado esta tecnología en prototipos como el AMG GT XX, presentado el pasado año. Este modelo incorporaba tres motores de flujo axial y logró varios récords, en parte gracias al rendimiento y eficiencia de su sistema de propulsión.

El reto ahora es claro: sacar esta tecnología del nicho de los superdeportivos y llevarla a modelos más terrenales. Para ello, es imprescindible reducir costes y mejorar los procesos de fabricación, justo lo que pretende el proyecto impulsado desde Aachen.

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