El Plan de choque del gobierno de España ¿6.000 millones caídos del cielo a la industria petrolera?

Ayer conocíamos en Plan de Choque del gobierno de España para tratar de atajar la crisis energética que estamos padeciendo por culpa del alza de los combustibles fósiles. Un proyecto que recibirá una apartado de 6.000 millones de euros en los próximos tres meses para subsidiar los combustibles fósiles en forma de ayudas directas y rebajas de impuestos. Un dinero que posiblemente acabe en buena parte en el bolsillo de la industria del petróleo.

Y es que la primera reacción que podemos pensar es de alivio. Muchos españoles podrán ver como el precio del gasóleo o gasolina bajan de forma brusca hasta colocarse en cifras todavía altas, pero más soportables. Un aspecto que afecta a todo el mundo ya que de momento las mercancías y personas se mueven en gran medida con combustibles fósiles.

Pero en las últimas horas estamos viendo algo bastante preocupante. Y es que lanzar un plan de esta magnitud sin tener en cuenta los posibles movimientos de la industria de los carburantes es hasta cierto punto una irresponsabilidad. Algo que se está traduciendo en que apenas 24 horas después de anuncio del Gobierno, algunas gasolineras de bajo coste hayan aumentado entre 15 y 30 céntimos el coste de sus carburantes. Vaya casualidad pensará más de uno.

Y es que estamos hablando de una cantidad de dinero muy importante. En total son 16.000 millones de euros para los próximos tres meses, hasta el 30 de junio. De estos como hemos comentado, 6.000 millones serán repartidos en forma de ayudas directas y rebajas de impuestos y los otros 10.000 millones se canalizarán a través de créditos ICO para apoyar al tejido económico y empresarial en la cobertura de las necesidades de liquidez ocasionadas por el aumento temporal del coste de la energía y los combustibles.

Y que podríamos hacer con ese dinero

La cuestión es que por un lado llama la atención lo larga y costosa que es la puesta en marcha de los programas de ayudas al coche eléctrico o las ayudas a la instalación de sistemas renovables residenciales, donde el cliente debe enfrentarse no solo a una maraña burocrática, sino que además debe afrontar el desembolso de la inversión por adelantado, y luego esperar sentado a que la administración le ingrese la ayuda. Si es que sucede.

Pero en el tema de los combustibles fósiles, han sido suficientes un par de semanas de negociación con Bruselas, y todo listo para entrar en funcionamiento de forma inmediata. Sin involucrar a las comunidades autónomas, sin tener que adelantar el dinero, o sin tener que tributar en el IRPF. Todo automático y bien engrasado.

Qué podríamos hacer con 6.000 millones. Según nuestro amigo Miguel Zarzuela, de haber destinado este capital a otros menesteres podríamos haber logrado grandes avances en la electrificación y el despliegue de energías renovables, en unas acciones con un impacto a medio y largo plazo, y no limitado a 90 días de este proyecto.

Como vemos, con esa ingente cantidad de dinero podríamos haber subvencionado la venta de 600.000 coches eléctricos con 10.000 euros de ayuda cada uno. Algo que serviría para multiplicar por 10 la actual flota. Incluso podríamos haber regalado directamente 200.000 coches, y repartirlos entre las rentas medios y bajas más expuestas a las subidas de los carburantes. Una cifra que supondría más del 20% de los coches vendidos en España en todo el 2021.

Podríamos también haber invertido ese dinero en solucionar en parte los problemas energéticos del país, instalando 6 GW de energías renovables. Una cifra similar a la potencia instalada en nuclear en nuestro país, 7 GW, o eliminar más de un 20% de la potencia aportada por los ciclos combinados por gas.

Pero en lugar de eso, vamos a optar por la patada adelante en un plan a muy corto plazo, 90 días, tras los cuales recemos para que la situación se haya estabilizado en Ucrania y la situación geopolítica de un respiro. En caso contrario ¿Otro Plan Marshall para las petroleras?

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