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Stellantis aumenta la producción de motores eléctricos para llegar a 1 millón en 2024

El grupo Stellantis ha anunciado que aumentará la producción de la nueva familia de motores eléctricos M3, desarrollada en colaboración con el especialista Nidec, empresa con la que actualmente mantiene una joint venture de gran importancia estratégica (Emotors). Estos propulsores se fabrican en Trémery (Lorraine, Francia).

La compañía aspira a alcanzar una tasa anual de 1 millón de motores eléctricos en estas instalaciones para 2024, un ambicioso objetivo que va en línea con sus planes para pasar a vender exclusivamente coches eléctricos en el mercado europeo a partir de 2030, adelantándose cinco años a la prohibición de comercializar vehículos térmicos promulgada por la Unión Europea.

El motor M3 ya se monta en los Jeep Avenger, Opel Astra Electric y Peugeot e-308 y en los renovados DS 3 E-TENSE, Opel Mokka Electric y Peugeot e-208. También hará acto de presencia en las versiones actualizadas de los Citroën ë-C4, Opel Corsa Electric y Peugeot e-2008, así como en los futuros Alfa Romeo Brennero y FIAT 600, previstos para 2023-2024.

Esta unidad rinde 156 CV (115 kW) y 260 Nm. A pesar de que es más potente que el propulsor de 136 CV (100 kW) y 260 Nm diseñado por Vitesco que utilizaban hasta ahora los modelos de Stellantis, también resulta más eficiente. Sin ir más lejos, el nuevo e-208 homologa un consumo de apenas 12 kWh/100 km, lo que le permite anunciar una autonomía de 400 km WLTP.

Planta de Stellantis en Trémery

Stellantis utilizará el motor M3 en una amplia variedad de modelos

«Nuestro compromiso de abanderar la lucha contra el cambio climático en el sector de la automoción se pone de manifiesto en cada uno de nuestros centros con el apoyo a nuestras plantillas para dar el siguiente paso en la aventura eléctrica», explica Carlos Tavares, director ejecutivo de Stellantis, en relación a los planes de electrificación del conglomerado.

«Controlar nuestra cadena de valor en el área de la electrificación asegurará nuestra independencia tecnológica en un contexto de crisis económica y geopolítica, y mitigará el impacto de este cambio drástico para nuestras plantas y empleados, especialmente en Francia, donde somos y seguiremos siendo sin duda el líder comercial e industrial».

La planta de Trémery, que fue uno de los mayores centros de producción de motores diésel del mundo, es uno de los mejores ejemplos de la reconversión que sufrirá la industria europea a corto y medio plazo. Durante más de un año, la planta ha impartido 6.000 horas de formación para capacitar a la plantilla.

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