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Los coches eléctricos de BYD son hasta tres veces más caros en Europa que en China, pero siguen siendo competitivos económicamente

Un estudio ha desvelado la estrategia de diferentes fabricantes chinos, como BYD, de duplicar el precio de sus coches eléctricos en el mercado europeo para generar los máximos beneficios. A pesar de esto, la oferta china sigue estando a la misma altura, o siendo más barata en muchos casos, que la de las marcas occidentales.

La mayoría de los fabricantes occidentales están preocupados de que las empresas chinas inunden el mercado europeo gracias al menor coste de producción en origen. La Unión Europea quiere incluso elevar los aranceles para reducir esta enorme competitividad de los chinos catalogando la medida como una forma de luchar contra la “competencia desleal” de los modelos que entran en su territorio desde China.

Sin embargo, según un reciente informe publicado por Reuters, la mayoría de ellos, BYD a la cabeza, tienden a hacer lo contrario inflando los precios.

De hecho, resulta que los fabricantes chinos están aumentando considerablemente el precio de sus vehículos destinados a la exportación. Varias razones pueden explicar esta estrategia. Para empezar, las marcas chinas se ven obligadas a vender sus coches eléctricos fuera de su mercado interno para tratar de dar salida a una capacidad de producción que supera a la demanda.

La fuerte competencia interna les obliga a bajar de precios en una guerra que se recrudece con el paso del tiempo. Esta práctica tiene el efecto de reducir los beneficios generados. Pero marcas como BYD han encontrado una solución aumentando de forma importante el precio de sus modelos vendidos en el extranjero para tratar de cubrir el déficit en China.

En algunos casos, las empresas del gigante asiático incluso vende sus modelos casi tres veces más caros que en China.

Lo más curioso es que a pesar de esta práctica, que puede parecer dudosa, en muchos casos la oferta china sigue siendo inferior en precios a la competencia occidental.

Según el informe, el precio del BYD Atto 3 es entre un 81 y un 174% más alto en Europa que en China. Para el BYD Dolphin, esto varía del 39 al 178%. En España, por ejemplo, un Dolphin se vende por 35.690 euros antes de ayudas o promociones, frente al equivalente a 15.400 euros en China. El precio del Seal, 46.990 euros, es entre un 30 y un 136% superior.

En cambio, el Tesla Model 3 fabricado en China e importado a Europa, la diferencia es del 35%. 39.990 euros en España frente a los 29.527 euros al cambio en el mercado chino.

El estudio muestra que BYD sitúa a menudo sus modelos eléctricos justo por debajo de los de las marcas europeas. Precios ligeramente más bajos con un nivel mucho más alto de equipamiento de serie y tecnologías a bordo. Incluso teniendo en cuenta los costes adicionales de exportación, como los logísticos y los impuestos, BYD genera grandes ganancias con los modelos vendidos en Europa.

Esto significa que el precio de coste de un coche eléctrico fabricado por BYD es muy bajo. El fabricante chino ha conseguido racionalizar costes en cada etapa del proceso de fabricación, desde la extracción de materias primas hasta la producción de las baterías. El gigante chino controla toda la cadena de suministro y eso marca la diferencia. 

La conclusión es que si los chinos no venden más barato en Europa, es por que de momento no les interesa. Pero llegado el momento, y no será dentro de mucho tiempo, principalmente cuando tenga sus redes de distribución desplegadas, necesitarán ampliar su volumen de ventas en nuestro mercado y tendrán un importante margen para robar cuota de mercado a unos fabricantes europeos que se han dormido en los laureles de forma totalmente vergonzosa.

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