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Las dudas del gobierno de Alemania con el coche eléctrico provoca la pérdida de la gran inversión del fabricante de baterías SVOLT

En 2022, el fabricante de aerogeneradores Vestas anunció el cierre de su fábrica situada en la localidad alemana de Lauchhammer. Un duro golpe a la región que apenas un año después vio como el fabricante de baterías chino SVOLT presentaba un proyecto para transformar la fábrica en una instalación de producción de baterías para coches eléctricos. Una inversión que se ha venido abajo por cuestiones políticas.

La idea era realizar una gran inversión, valorada en varios miles de millones de euros, para poner de nuevo en marcha unas instalaciones que darían trabajo directo a más de 1.000 trabajadores. Pero en lugar de palas de aerogeneradores, se encargarían de producir celdas de baterías para coches eléctricos en una megafábrica que tenía previsto iniciar sus trabajos en 2025.

Pero la historia ha vuelto a dar un giro inesperado, y SVolt ha anunciado ahora que la situación en el mercado del automóvil es actualmente demasiado tensa para realizar inversiones en Alemania.

SVolt ha aludido a factores como el bajo nivel de seguridad de planificación debido a una amplia gama de motivos, desde la amenaza de aranceles por parte de Europa a los productos chinos, hasta las distorsiones del mercado causadas por los elevados tipos de interés, la interrupción de las ayudas públicas a la compra de coches eléctricos, y ahora también la pérdida de un importante cliente europeo que ha decidido reducir sus proyecciones de ventas de coches eléctricos en favor de los híbridos.

Todo, esto según los representantes de SVOLT, tiene un efecto contraproducente en los esfuerzos de localización de la producción de baterías en Europa.

Opinión

Este es un nuevo ejemplo de que las dudas de algunos estados respecto al coche eléctrico, motivadas por las presiones de los fabricantes europeos que han buscado la reducción de los límites de emisiones y su retraso tecnológico con el coche eléctrico, están teniendo un efecto muy negativo sobre la industria y la localización de la producción en nuestro mercado.

El debate sobre el final del motor de combustión es una losa al desarrollo de una industria que en lugares como China no hay dudas, y donde el gobierno y los fabricantes locales están apostando todo con unos resultados impresionantes.

Una ventaja competitiva a favor de los grupos asiáticos que Europa está empeñada en seguir ampliando con una estrategia dubitativa que provoca que cada país sea un mundo en cuanto a regulaciones y apuesta por la tecnología eléctrica, lo que la hace menos competitiva y donde ni los aranceles serán capaces de frenar a unos grupos chinos que están logrando unos importantes avances técnicos y económicos.

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